Quizá Pablo Portela no me reconozca, y si echa cabeza se acordará quién fui, pero por el momento no me interesa; solo sé que lo conozco tan bien como para opinar y reflexionar sobre su estado actual como Apóstol.

 

Aunque costeño por nacimiento, Pablo Portela se emplazó en la ciudad por un recorrido de servicio cristiano que empezó a darle reconocimiento.

 

Por: Diego Firmiano

@DFirmiano

¿Qué sucedió con Pablo Portela Chamie? Y pregunto, debido a que del Pablo Portela que conoció Pereira hace años, ahora solo queda la sombra. Poco queda de ese jovencito que perteneció en otro tiempo al Centro Evangelístico, o Misión Panamericana de Colombia, que era un apasionado por las almas, que inundó la ciudad con la publicidad de sus campañas de sanidad y que hacía un gran impacto con su intervención social a favor de la gente. Quizá Pablo Portela no me reconozca, y si echa cabeza se acordará quién fui, pero por el momento no me interesa, solo sé que lo conozco tan bien como para opinar y reflexionar sobre su estado actual como Apóstol.

En sus años tempranos se veía en sus ojos una pasión genuina por llevar el mensaje de salvación a los pereiranos. Aunque costeño por nacimiento, se emplazó en la ciudad por un recorrido de servicio cristiano que empezó a darle reconocimiento. Así es que, bajo la dirección de Armando Arboleda, un maestro de la biblia conocido en Pereira, es formado ministerialmente y su liderazgo se contagia del carisma que requería para ser pastor asociado.

Recuerdo que admiraba a Evans y Oral Roberts, Maria Woodworth- Etter, George Whitefield, Charles Finney, Benny Hinn, Claudio Freidzon y, sin duda, la maestra o influencia en su ministerio fue la sanadora Kathryn Khulman, aunque sin dejar de leer la biografía de John Knox, Juan Calvino y Martin Lutero.  De joven mantenía ovacionado por la idea de unción. Aquella derivada de la doctrina del toque de Espíritu que se popularizó a inicio de los años 90 y comienzos del nuevo siglo y que tenía (y tiene) bases bíblicas en el libro de los Reyes, Daniel, y parte del Nuevo Testamento.

El pastor Jesús Armando Arboleda nació el 22 de junio de 1941 en el Chocó y es actualmente Presbítero de la Misión Panamericana de Colombia. Está radicado en Pereira.

Capturó rápido la esencia pastoral de servir a la gente. Pero su ministerio se ve interrumpido, por lo que él entre líneas da a entender: “celos ministeriales”.  Lo envían a Venezuela con la misión de iniciar una nueva obra cristiana, pero entiende que lo desean sacar del juego en la ciudad. Por eso regresa a Pereira y pone tajantemente su carta de renuncia ante el presbítero Armando Arboleda. Sus homólogos en la iglesia le instan a que solo es cuestión de tiempo y que la obediencia lo es todo. Así es que ora a puerta cerrada, después de ayunar, según él, 26 días, y recibe una palabra en el año de 1998, donde se le ordena comenzar una misión cristiana con la visión de restaurar y avivar a las naciones.

De esta manera comienza la iglesia que lleva este nombre, y que está en la carrera 6 con calle 34. Hasta este punto el evangelista, lleno de chispa y fuego divino, es razonable y fiel al imperativo categórico del mensaje evangélico protestante de “id a todas las naciones y haced discípulos”, según San Mateo 28: 19-20.  Solo así y justificado según estos versos, se entiende que los protestantes inicien obras, las consoliden y sigan fluyendo en su ministerio; algo impensable, por ejemplo, dentro del judaísmo primitivo.

De ahí en adelante, la historia de la evolución de su iglesia es conocida por todos en Pereira. El cómo fue uno de los primeros pastores, quizá por su juventud tan dinámica, en usar los medios de comunicación masiva para ejercer su influencia pastoral y evangelística: en Telecafé los miércoles reemitía sus prédicas grabadas en su auditorio, y de lunes a viernes en Todelar hablaba con la gente de inquietudes espirituales, recibiendo peticiones de oración y demás.

Fueron años fecundos donde su ministerio floreció igual que el trigo, y de sus enseñanzas se derivaba buen pasto para alimentar a su feligresía. Como ministro purista del evangelio, se casó con una mujer virgen, María Mercedes, que ahora lleva el apellido de su esposo. Una jovencita que conoció en una de las invitaciones que le extendieron para ir a predicar en Popayán, y quien, sin pensarlo mucho, más que consultarlo con Dios y con su madre, aceptó el compromiso de romper su celibato. Nupcias que, por cierto, hicieron que una buena porción de las integrantes femeninas de la iglesia desertaran. Y esto es comprobado.

Jonás González es el dueño de EnlaceTV. Una cadena internacional de comunicación satélite evangélica en español, que durante las 24 horas, los 365 días del año, transmite su programación.

Siempre manifestó sus ansias de influenciar más allá de Colombia. Al punto de enviar propuestas para ser emitido por EnlaceTV, el canal evangélico protestante con una gran red de emisiones en Latinoamérica y dirigida por el pastor Jonás González. Sin embargo, al salir de la Misión Panamericana, una de las denominaciones más antiguas de la ciudad, hubo resquemores que en cierta manera obstaculizaron algunos planes más generales, pues todo obrero cristiano que sale de una iglesia debe pedir su carta de recomendación para salir por la puerta delantera.

Solo fue hasta que conoció al apóstol Ana Méndez Ferrell y su cohorte, que su visión y su forma pastoral cambió.  Mujer conocida por derribar altares católicos a plena luz del día en La Florida, y que, en su testimonio en otrora, cuenta con un historial de drogadicción, de entrada y salida a manicomios y brujería. Hechos comprobados por cualquiera que tenga acceso a internet. Aun así, la enseñanza de llegar a ser “nuevas criaturas en Cristo”, derivada de 2 corintios 5:17 se mantiene en pie, al afirmar a los creyentes que nuevo es nuevo y todo lo viejo pasó. Si ella fue lo que fue, se cree que ya no es eso, sino otra: una renacida.

La visión de Ana Méndez no era muy distante de la de Peter Wagner, uno de los teóricos más importantes del movimiento apostólico moderno, que reclama para sí el primer lugar dentro de la clasificación de ministerios dados en Efesios 4:11. Movimiento muy criticado, no solo por los mismos protestantes evangélicos, sino por la gente secular, que afirma que la teología de la prosperidad es una mala interpretación de la biblia. Un acto de mala fe, ya que el mensaje del reino no se centra en finanzas sino en salvación, amor, ayudar al otro a encontrar el camino, redirigir los pasos de los hijos pródigos.

Así de la noche a la mañana y ordenado por Ferrell y por otro apóstol, EdwinSantiago, se enrola en el llamado movimiento apostólico, reclamando una superioridad que mayormente la comunidad evangélica de Pereira rechaza. Deja de ser pastor y evangelista y se erige apóstol, y como apóstol viaja invitado a conferencias mundiales después de un tiempo de estar en la ciudad, y aunando a su membresía de más de dos mil personas en el sueño de un auditorio propio y más grande.

El ex presidente y ahora senador Álvaro Uribe en sesión de oración en la Iglesia de Pablo Portela.

Luego vendrá la unión con ciertos políticos que visitan su comunidad, el ex gobernador y ahora viceministro de Ambiente Carlos Botero, Álvaro Uribe Vélez, Víctor Manuel Tamayo, y el ex alcalde Enrique Vásquez, este último que cedió en venta dudosa la propiedad de la calle 34 con Cra 6, y cuya investigación se publicó en Tras la Cola de la Rata y que se cree fue producto de favores políticos entre ambos.

Su teología dio un cambio radical de 180 grados, y el componente evangelístico quedó relegado a segundo plano. Ante esto, la pregunta que gravita es: ¿qué pasó, hermano? ¿Dónde quedaron esas enseñanzas que llevaban al penitente a decidirse por una nueva vida en Cristo, aquellos mensajes que contritaban el corazón, pero que producían gozo al saber que Jesús había muerto por los más humildes y despreciados de la tierra?

Ahora el Jesús de Pablo Portela ha cambiado de estilo. Ya no es ese maestro que caminaba por las calles polvorientas de Galilea, sino el hombre que viajaba en los mejores barcos (el de los hermanos Boanerges, y el Simón Pedro), el que es financiado por mujeres (Juana la mujer de Chuza, Susana, María Magdalena, María su mamá y otras mujeres de alta alcurnia). Su ropa, según el nuevo apóstol de Pereira, era de una sola costura (¿elaborada en Arturo Calle?, queda la duda) y cenaba con la gente más respetada de su pueblo, Zaqueo, Nicodemo y otros.  Ahora el Jesús pobre entre los pobres ha desaparecido, y ha emergido el Jesús cosmopolita, que según Pablo Portela si viviera en nuestro tiempo, tendría la Pathfinder más costosa, viajaría en vuelos chárter, y se regodearía con los altos, los grandes de Pereira.

Este recorrido no pretende ser negativo, sino una crítica desde un cambio que la comunidad creyente de la ciudad notó significativamente. El hecho de que se hayan tejido mitos como que posee dos mansiones en los Álamos, tiene fincas vía a Cerritos, un par de motos Harley Davidson, y en otro extremo, hasta que no tiene casa y anda en taxi, son cuestiones periféricas. No hay que hablar de lo que los ojos no han visto y el imaginario popular da para todo.

Es cierto que los tiempos cambian, pero si se habla de lo religioso, el Kerigma debe mantenerse intacto con la misión de ganar almas para el Reino de Dios, porque una doctrina, según el nuevo apostolismo, dentro del cual milita Pablo Portela, ha sido ignorada, y es, la parusía o la segunda venida de Jesucristo a la tierra. Y así, se elabora la cuestión fundamental y con las mismas palabras del salvador en San Lucas 18:8, “pero cuando venga el Hijo del Hombre ¿hallará fe en la tierra?” ¿Dónde estás hermano?