ÉRASE UNA VEZ UN RECTOR EN LOS PAPELES DE PANDORA

El utilizar las artimañas de la ley para no pagar impuestos es inmoral y mucho más en un funcionario como el rector Luis Fernando Gaviria que devenga un salario nada despreciable por cuenta de los impuestos de los ciudadanos que sí los pagan.

 

Escribe / Adriana González Correa – Ilustra / Stella Maris

Con toda la razón la opinión pública en Colombia se escandalizó cuando hace dos semanas salió el informe periodístico de Connectas, publicado también por El Espectador, denominado los Papeles de Pandora, en el que se descubre la trama opaca con la cual personas naturales con grandes fortunas recurren a jugadas ficticias para esconder su capital a través de paraísos fiscales y así evadir impuestos en su país de origen.

Aunque no hay nada ilegal, pues la laxa legislación colombiana creada por el expresidente Uribe y su Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla impulsaron en el Congreso lo que hoy es la Ley 1111 de 2006, que se encargó de eliminar el impuesto del 7% al giro de utilidades al exterior, esto es, que antes de 2006 cualquier persona que deseara invertir en el extranjero, fuera paraíso fiscal o no, debería pagar un impuesto del 7% antes de que su capital emigrara del país. Es lo mínimo, ¿no?

Ya sabemos que la ley no siempre es justa o ética y de ese principio obsceno se aprovechan los sin vergüenza alguna –como Carrasquilla–, que es ya de autos conocido, pero al lado del enfermo come el aliviado, como reza el dicho popular, y detrás de esos macabros personajes aumentan sus ganancias personas de reconocida trayectoria política del país para evadir sus responsabilidades impositivas y esquilmar los raquíticos ingresos de los ciudadanos de a pie.

Más de 500 personas aparecen en el informe de Pandora, dentro de las figuras reconocidas del gran capital colombiano y/o de la política vimos a personajes como Luis Carlos Sarmiento Angulo, el cobrador de impuestos en Colombia Lisandro Junco –director de la DIAN–, la vicepresidenta y canciller Martha Lucía Ramírez, su esposo e hija; la Ministra de Transporte Angela María Orozco, el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa y los expresidentes Andrés Pastrana y César Gaviria Trujillo.

Pero dentro de la farándula criolla han pasado desapercibidos dos nombres de “ilustres pereiranos” que aún no han salido a dar la cara y explicar con o sin sonrojo qué hacen sus nombres en la legal triquiñuela para evitar el pago de impuestos.

El candidato al senado por el Partido Liberal en 2018 y exdirector de la Función Pública, Carlos Humberto Isaza, y en especial el actual Rector de la Universidad Tecnológica de Pereira Luis Fernando Gaviria Trujillo –hermano del expresidente–.

La trama comienza con el salto de César Gaviria a la inversión en hidrocarburos, crea una empresa matriz en Colombia para el transporte de gas, que se llama MC2 S.A.S. ESP, con tres socios: Carlos Humberto Isaza, Fernando Rosero y Luis Fernando Gaviria Trujillo, el revisor fiscal era el actual alcalde de Pereira Carlos Maya y su suplente un imputado por lavado de activos (ver).

Esa empresa MC2 creó una socia en Panamá con el mismo nombre –MC2 Internacional S.A.–, la que evidentemente recibe el giro de las utilidades de MC2 en Colombia, es decir, en nuestro territorio se realiza el objeto de la empresa: transportar gas, y este negocio genera unas abultadas ganancias que son enviadas a Panamá sin pagar impuestos, solo dando aviso a la DIAN de la existencia de ese patrimonio fuera del país, así le dan cumplimiento a la Ley 11/2006 y no pagan impuestos ni aquí –donde se generan las utilidades–, ni en Panamá que es paraíso fiscal –aunque Colombia lo haya sacado de su lista– (ver).

Dentro de los principios de la moralidad pública sin duda que es escandaloso, pues evitar pagar impuestos, con los mismos que se han alimentado y se alimentan como funcionarios del Estado, es obsceno e inmoral, y que un rector de una universidad pública como lo es Luis Fernando Gaviria aparezca en la lista es aún más reprochable.

En tiempos y países con principios éticos bien definidos, sólidos y respetados, una situación como esta daría como resultado la renuncia del rector de la universidad pública, máxime cuando esta institución tiene aprobado un Código de Ética y Buen Gobierno en el que claramente se ponderan de los valores éticos.

El instrumento en mención define que la orientación estratégica de la Universidad contiene los principios, valores y lineamientos éticos, los cuales muestran el ser y actuar de las personas, la ética vinculada a la moral y establece lo que es bueno, malo, permitido o deseado respecto a una acción o una decisión (ver).

El ser y actuar del rector de la universidad pública de Pereira es absolutamente reprochable desde el punto de vista ético, pues se trata de un funcionario con grandes beneficios de los dineros públicos que no son otra cosa distinta a los impuestos de los pereiranos y colombianos que en la mayoría de los casos pagan con esfuerzo, pero que además se niega a explicar ante un medio como Cuestión Pública, amparándose en la reserva documental.

En los intramuros de la Universidad Tecnológica de Pereira son bien conocidos los lujos que por cuenta del erario se dan el rector y los vicerrectores. Por ejemplo, el Iphone de último modelo que se entrega a estos funcionarios y que generalmente cuestan más de 6 millones por cabeza que son pagados con el presupuesto público, que deja de ser utilizado en el bienestar de muchos y muchas estudiantes que con enormes dificultades económicas logran sostenerse en la carrera.

El utilizar las artimañas de la ley para no pagar impuestos es inmoral y mucho más en un funcionario como el rector Luis Fernando Gaviria que devenga un salario nada despreciable por cuenta de los impuestos de los ciudadanos que sí los pagan.

Por ejemplo, en el visible comprobante de pago de la mesada de 1º a 31 de diciembre de 2018 el valor es de $43.549.121, se lleva una buena tajada del presupuesto de la universidad y no lo criticaría si hoy no tuviera la certeza que ese mismo funcionario monta empresas Offshore para agrandar su patrimonio a costa del pago de impuestos que se invierte en lo social y en salarios de funcionarios como él (ver desprendible).

 

Es bien conocida la precariedad de la contratación laboral y salarial de la mayoría de docentes de la Universidad Tecnológica, pues sus directivas han acudido a la vinculación transitoria y de catedráticos sin el mínimo de garantías laborales y con un salario indecente. Tampoco lo criticaría si no tuviera la certeza de que mientras hay doctores en la precariedad salarial, el rector, sin reconocimiento en la academia y sin títulos que le sustenten aportes científicos, cuente –al igual que algunos vicerrectores– con prebendas realmente inmorales.

La educación no solo es un proceso cognitivo que se presenta a través de un tablero, también es la cimentación de valores éticos que permiten la construcción de una ciudadanía capaz de mejorar la sociedad. Se educa con la técnica, pero mucho más con el ejemplo.

@adrigonco