VIOLENCIA DE GÉNERO: PALABRAS, TOCAMIENTOS, GOLPES… MUERTE (2)

El crimen de Paula González conmovió a la comunidad pereirana, pero dos meses después los avances en la investigación parecen ser nulos. Feminicidio.

 

Investigación / Margarita Rojas y Jhonwi Hurtado – Ilustración e Infografías / Juan Manuel Madrid

 

Paula, un hilo de vida perdido en el bosque

 

Son todos esos ánimos que me dan las fuerzas y la valentía de seguir adelante, de seguir preguntándome qué pasó con mi hija.”

 

 

La historia de un feminicidio no tiene un comienzo específico. A veces empieza con los pormenores de la vida de una mujer. En otros casos, con las condiciones sociales en las que se desarrollaron los hechos, o las posibles razones, si es que se pueden encontrar, de lo sucedido. Lo cierto es el crimen que se cometió y las consecuencias que desencadena para la víctima, su círculo cercano y para la misma ciudadanía.

El nombre de Paula Esmeralda González Valencia se ha escuchado últimamente en los diarios locales, redes sociales, emisoras y en las conversaciones informales de los pereiranos. Muchos reconocen este nombre detrás de un hecho atroz.

Paula cursaba sexto semestre de Licenciatura en Pedagogía Infantil de la Universidad Tecnológica de Pereira. Su madre, Gloria Patricia Valencia, la recuerda como una mujer alegre, optimista, enfocada en una carrera y con “una chispa excelente”. El legado que le dejó, según cuenta, fueron sus sueños y metas, sus ganas de estudiar y sus planes de tener su propio jardín de niños.

 

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La última vez que la vio fue el sábado 30 de mayo alrededor de las 7:30 pm, cuando le comentó que iba a salir a tomarse unas polas con su esposo, Juan Pablo González Echeverri. Sin embargo, poco tiempo después Paula se encontraba sola frente a la iglesia del barrio 2500 Lotes, ubicado en el sector de Cuba, el más poblado de la ciudad.

“En el momento que Pau estaba ahí, donde lo estaba viendo (al esposo), ahí por la iglesia, el sujeto (un hombre moreno) llegó a ese lugar y le preguntó “¿usted qué está haciendo acá? No se preocupe, yo no le voy a hacer daño”, cuenta su mejor amiga, última persona con la que habló por teléfono y quien prefirió que no se publicara su nombre.

Luego de que el sujeto le preguntara eso, Paula respondió que ella estaba vigilando a su esposo, “él se ofreció a ayudarle, que si quería él le ayudaba a ver si estaba con alguien más”, añade su amiga. Finalmente, Paula decidió aceptar la ayuda de aquel hombre.

“Estoy detrás de la casa, como en una cancha y esto está muy enrastrojado”, fueron las últimas palabras que su mejor amiga escuchó antes de que se cortara la llamada en medio de murmullos y silencios. A partir de ese momento, ella se preocupó por la forma en la que la llamada había terminado y alertó a su familia tiempo después.

Los videos de las cámaras de seguridad de un habitante de la zona captaron el momento en que Paula se desplazaba con aquel hombre hacia el parque El Oso. Las grabaciones son cortas, por lo que no se puede apreciar con detalle lo que sucedió luego de que descendieron por aquella calle, alrededor de las 11:00 pm.

Al día siguiente, domingo 31 de mayo, en horas de la mañana, fue hallado el cuerpo de Paula Esmeralda en la profundidad del parque El Oso, ubicado en la ciudadela Cuba. Ninguna de sus pertenencias faltaba, salvo su celular y, según el primer dictamen de Medicina Legal, murió ahogada en un caño que se encuentra en los límites del parque.

Sus familiares, amigos y colectivos de la ciudad comenzaron a exigir respuestas por lo sucedido y el mismo domingo en la noche convocaron una velatón cerca de El Oso para manifestarse e indagar las condiciones en las que había muerto Paula.

 

Definiendo el feminicidio

Desde el primer momento sus familiares determinaron que fue un feminicidio; término que ha generado inquietudes, cierto malestar e incluso, desprecio, tanto en redes sociales como en la misma cotidianidad. La razón principal de este desconcierto: cruzar la delgada línea que divide al homicidio del feminicidio. Para tenerlo claro, María Paula Toro, en su columna ‘¿Por qué hablamos de feminicidios?’, comenta que todos los feminicidios son homicidios cometidos contra mujeres, pero no todos los homicidios cometidos contra mujeres son feminicidios.

Dicho de otro modo, el feminicidio se tipifica como un delito autónomo que responde a la expresión máxima de violencia contra la mujer. Además, mediante la ley 1761 del 2015, se reconoció como feminicida a quien cause la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por su identidad de género o cuando haya concurrido o antecedido cualquiera ciertas circunstancias que allí se detallan.

Para entenderlo mejor, según Diana Russell, el feminicidio es el “asesinato de mujeres motivados por el odio, el desprecio, el placer o la suposición de propiedad sobre las mujeres”. De manera que este delito difiere en numerosos puntos con el homicidio.

Como lo explica Camila Guzmán, coordinadora de la Casa de la Mujer y la Familia Stella Brand: “Con el caso de Paula lo que nos encontramos fue que la primera respuesta institucional fue decir no fue feminicidio, fue violencia, desconociendo todo lo que hay alrededor de las violencias basadas en género, y digamos que se necesitaba profundizar en muchos otros elementos, no lavarse las manos tan rápido”.

La exigencia ciudadana de una respuesta por parte de la Fiscalía continuó ocho días después, el 7 de junio, en el barrio 2500 Lotes de la ciudadela Cuba, liderada por su hermano Luis González. Un encuentro que acompañó el dolor de una familia y avivó la indignación de una ciudadanía consternada por la alta frecuencia de este delito tanto en el departamento como en la ciudad.

Juan Pablo aún no entiende cómo sucedió este hecho. Llevaban dos años de conocerse y desde que empezó el confinamiento empezaron a vivir juntos. Era su esposo y ese día lo pasaron en casa, hasta por la noche, cuando cada uno se fue para otra parte. Él se encontraba en el sector de Villamaría con sus amigos, Paula no sabía que él estaba allí.

“Es algo que no me explico cómo pasó, porque primero que todo ella era muy desconfiada, la verdad yo me lo pregunto mucho, cómo hizo para irse con él y aparte de eso, para dónde se la llevó”, explica con la voz entrecortada en medio del plantón. “Yo empecé a llamar a las amigas y empecé a marcarle a ella y cuando no me daban respuesta, me entró la preocupación”.

Sin embargo, 14 días pasaron y aún no obtenían una respuesta diferente por parte de Medicina Legal. Es por esta razón que el 12 de junio, al frente de las puertas de la Fiscalía de Pereira, en la calle 40, su familia, diferentes colectivos feministas y múltiples rostros, mostraron su inconformidad, nuevamente a través de una protesta pacífica, la cual se desarrolló en medio de arengas, puños violeta en alto y carteles exigiendo justicia.

“Son todos esos ánimos que me dan las fuerzas y la valentía de seguir adelante, de seguir preguntándome qué pasó con mi hija. Sé que me van a dar respuestas, sé que encima de Dios no vive nadie, si no tenemos justicia terrenal, hay justicia divina”, expresó en medio del agradecimiento Gloria Patricia Valencia, madre de Paula.

 

#JusticiaParaPaula

Durante la noche y gran parte de la madrugada del 31 de mayo Paula estaba reportada como desaparecida. Sin embargo, a las 5:40 am fue encontrada por alguien que pasaba por una trocha que conduce al Parque El Oso, quien notificó a las autoridades.

Luego de dos meses del hallazgo, el lugar sigue intacto: un camino boscoso y lleno de escombros; un trayecto de aproximadamente cinco minutos en medio del olor a café y plátano que conduce hacia al parque. Aquel pasadizo se conoce como Albania Baja y, según habitantes del sector, es seguro transitar por allí. Sin embargo, en horas de la noche lo único que se ilumina son las pequeñas casas y fincas que se encuentran en medio de la vegetación y la quebrada El Oso.

Así mismo, Abelardo, quien trabaja vendiendo frutas en la entrada del Parque El Oso desde hace cuatro años, afirma que no se metería por ese camino debido a la falta de vigilancia y seguridad que tiene. Además, cuenta que ha escuchado sobre varios casos de hurto, drogadicción y violaciones en aquel sitio.

El trayecto de la historia de Paula termina cerca de la entrada del El Oso. Un parque extenso y solitario, que cuenta con diversas entradas y la atención de máximo tres bachilleres de la policía.Además, allí se encuentra una piscina, un gimnasio al aire libre, recreación para niños y un edificio del adulto mayor que parece estar abandonado.

Gustavo Rivera, secretario de Recreación y Deportes, asegura que lo sucedido no les compete directamente a ellos, sino a la Secretaría de Gobierno, debido a que “sucedió en un camino que conduce al parque, mas no dentro del parque”. Además, enfatizó en la necesidad de reforzar la seguridad, tanto en materia de vigilancia, como en la pavimentación y creación de otros espacios.

Lo anterior se desarrollaría mediante un parque lineal, proyecto que la Alcaldía espera llevar a cabo prontamente con la colaboración de la Secretaría de Gobierno: “Tenían planeado hacerlo. La alcaldía dejó de recaudar más de 80 millones de pesos, la alcaldía no presenta los recursos. No tiene flujo de caja, no tenemos con qué montar ciertos proyectos. Hoy no tenemos cómo sostener el proyecto. Dependemos de la pandemia”.

Por otro lado, lo relativo a la seguridad y vigilancia de Albania Baja quedan bajo responsabilidad del secretario de Gobierno Álvaro Arias, con quien no se pudo concertar una entrevista.

Daniela Gil López, Secretaría de Desarrollo Social y Político, dice que: “Todo el tiempo se habla de prevención, nosotros estamos directamente relacionados a la prevención del daño en contra las mujeres, de la población LGTBI, de los niños. Y cuando deja de ser prevención y ya nos volvemos es atención, lo hacemos por ejemplo a través de la Casa de la Mujer, una casa que funciona 24/7, donde cualquier mujer que presenta una denuncia tiene que ser llevada allí y estará durante el tiempo que sea necesario para que la EPS también inicie la ruta”.

Esta secretaría, mediante el área de Equidad de Género, es la encargada de velar en Pereira por el cumplimiento de la política pública de la mujer, la creación de proyectos de equidad, el apoyo permanente a colectivos de mujeres y el acompañamiento a víctimas a través de las comisarías de familia.

A su vez, la Casa de la Mujer y la familia, la cual se consolidó como la primera organización social de mujeres en Pereira hace más de 30 años, pretende trabajar en conjunto con esta dependencia para la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, cerrar brechas diferenciales y garantizarles a las víctimas un proceso idóneo, tanto jurídico como psicológico, a la hora de presentar su denuncia.

Colectivo de abogados Eco ciudadano. De iz q. a der. Mariana Gil, Laura Buitrago, Luisa López, Jefferson Vargas, José Carlos Cano, Valentina Restrepo.

El colectivo Eco Ciudadano, conformado por jóvenes abogados, nació en el 2019 como una iniciativa que busca garantizar el cumplimiento de los derechos fundamentales a través del uso de las herramientas jurídicas. Actualmente, le brindan asesoría jurídica y psicosocial a la familia de Paula y dieron a conocer avances sobre el proceso, el cual lleva casi dos meses, y las nuevas teorías que giran alrededor de su muerte.

En primer lugar, Medicina Legal indicó que no existían signos de violencia en el cuerpo de la joven, así como señales de lucha o resistencia. Sin embargo, lo anterior no deslegitima que las causas de su deceso fueron violentas y que intentaron arrastrar su cuerpo cuando cayó al suelo.

“El siguiente paso es que la Procuraduría se reúna con los actores implicados (policía, administración del parque y secretaría de Deportes) y verifique la existencia de aquellas circunstancias que denunciamos como: falta de delimitación del parque y seguridad. Todo esto con el fin de evitar que vuelva a suceder lo ocurrido con Paula y las otras tres jóvenes violadas en el parque [en hechos distintos al de Paula]”, señala Mariana Gil, abogada e integrante de Eco Ciudadano.

En Colombia, cuando se comete este delito, las autoridades comienzan con los actos de investigación inmediatos, posteriormente el fiscal asignado recolecta todas las pruebas y testimonios posibles para determinar cómo sucedió el feminicidio y revelar una versión oficial de los hechos.

Con el caso de Paula las investigaciones continúan en la primera etapa. Los abogados de Eco Ciudadano y la familia González Valencia estaban a la espera de los exámenes toxicológicos y las nuevas disposiciones de la Fiscalía. Por lo pronto, no se ha identificado al culpable de este crimen.

“Todos estábamos a la expectativa de esos exámenes y al no salir nada uno se entristece porque como le dicen a uno que están esperando los exámenes es porque hay algo que se puede hacer, al no llegar nada dicen, que quedaron de manos cruzadas, entonces yo me pregunto cuál es el paso a seguir”, indica Gloria Patricia al revisar el panorama actual del caso de su hija.

En medio de la incertidumbre crece la pregunta: ¿cómo murió Paula Esmeralda? Gloria Patricia recuerda la cantidad de arena que encontró cuando lavó las prendas que su hija utilizó la noche del 31 de mayo, las cuales se le entregaron un día después, el 1 de junio, día del funeral.

En cuanto a la entrega de la ropa de Paula, material que podría ayudar a la investigación, la abogada y miembro de Eco Ciudadano, Luisa López, explica lo siguiente: “Eso depende de los elementos probatorios que se encuentren en el cuerpo. A mí hay algo que me cuadraría en el sentido de que entregaron la ropa y es que el cuerpo de ella no presenta evidencias de violencia sexual, ni física, por lo cual de pronto en la ropa no quedó evidencia de ningún tipo de ADN que pueda ayudar a encontrar a la persona que mató a Paula”.

La historia de un feminicidio no tiene final cerrado; a veces el dolor no termina y la incertidumbre crece en la mirada de las niñas y mujeres que diariamente se enfrentan a una sociedad insegura y peligrosa; en otras ocasiones, la zozobra continúa, el culpable no aparece y los mecanismos de control no dan las respuestas adecuadas.

“Yo creo que el único error que ella cometió en ese momento tal vez fue enamorarse de la persona que no era”, confiesa su madre mientras llora. Gloria Patricia sabe que no volverá a presenciar los momentos de vida de Paula; sin embargo, eso no la detiene para seguir buscando justicia y recordando a esa mujer, amiga y hermana que era su hija. Así como jamás olvidará la chispa de alegría que ella transmitía:

“Cada día es peor. Eso es algo horrible, la ausencia de un ser querido, además una niña llena de vida y sueños y que venga otra persona y se los quite, eso es muy duro, eso es luchar uno contra la corriente. Por más que uno quiera pensar todo lo contrario, aceptar las cosas, los designios de Dios. Yo a veces pienso que estoy luchando contra la corriente, o sea, el río va hacia abajo y yo lo estoy tratando de enviar hacia arriba. No sé cuántos años me irá a costar”.

Las violencias de género no son naturales, son acciones aprendidas y rutinarias, que nacen a partir de la subvaloración de lo femenino y se instalan en el hogar o la familia; en las instituciones educativas; en las comunidades; en los diferentes ámbitos laborales; zonas rurales y urbanas, y que en Colombia, no solo se evidencian con una fuerza impactante en la cotidianidad, también en el conflicto armado.

Estas tres historias demuestran lo que falla en la sociedad, no solo en Colombia, sino en un mundo donde el respeto hacia la mujer es minúsculo o inexistente. Nuevamente, se solicita un alto por parte de la justicia y el gobierno, así como la conciencia de un país, para que los amparos sean efectivos y cesen las hostilidades y brutalidades contra las mujeres, para que ni la cuarentena u otro espacio les arrebaten la vida.

*Se agradece al colectivo de abogados Eco Ciudadano que acompañó la construcción del reportaje, brindando siempre asesoría pertinente en cada una de las historias.