INCERTIDUMBRE

Colombia, en general, no tiene ni instituciones fuertes y legítimas para defender a su población, ni medios de comunicación comprometidos con la verdad…

 

Escribe / Martha Alzate

Hay fuerzas sociales que cuando se desatan difícilmente se controlan.

Asistimos a uno de los momentos más complejos de la historia de nuestro país, que no obedece a la coyuntura de la fracasada reforma tributaria (la gota que rebosó la copa), sino a una larga historia de injusticia, inequidad y violencia.

Aunque estos momentos de altísima incertidumbre hayan sido la cotidianidad de las zonas rurales del país durante muchos años, las ciudades no estaban acostumbradas a vivir un levantamiento social simultáneo y masivo durante varios días, pronto una semana.

La respuesta de la fuerza pública parece por lo menos tardía, errática y en diversos casos excesiva.

Adicionalmente, es prácticamente imposible informarse con veracidad; dependemos de lo publicado en las redes sociales, en donde fácilmente se puede ser objeto de una burda manipulación por parte de cada uno de los bandos en contienda.

Porque Colombia, en general, no tiene ni instituciones fuertes y legítimas para defender a su población, ni medios de comunicación comprometidos con la verdad (por lo menos no los más grandes y denominados tradicionales); tiene bandos y facciones radicales en medio de los cuales la población civil se siente secuestrada y lesionada en su seguridad y con una alta incertidumbre sobre el porvenir.

En medio de este caos, saber que todo lo material se puede reconstruir aunque cueste años de esfuerzo y trabajo (haberlo construido y volverlo a construir), tener claro que lo principal es la vida, y que protegerse y protegernos es el objetivo en este momento.

Por último, esperar que la difícil situación que hoy vive Colombia no encuentre su salida en las vías radicales de una izquierda incendiaria (con un listado de peticiones irresoluble en el marco de esta crisis) o de una ultraderecha (armada e instando una respuesta paramilitar) con evidentes ánimos golpistas.

Y no olvidar que la pandemia sigue ahí, y que con lo vivido en los últimos días estaremos sometidos a una presión sobre la salud pública mucho más alta que la padecida hasta el momento.

Pereira, 4 de mayo de 2021