Cuando se analiza la narrativa política se busca entender el relato con el que un enunciador trata de naturalizar una problemática como la realidad más importante para la sociedad.  Al hacerlo, se define a sí mismo como la solución a dicho problema y, por consiguiente, establece quiénes están con él y quiénes no.

 

Por: Ginna Mercedes Becerra Gómez*

Es misión del mundo académico acompañar los temas políticos no para hacer partido ni para sembrar ideologías, sino para comprender los modos en que los actores del campo democrático actúan para hacerse con el poder.  De esto se trata este artículo. De develar los modos en que los candidatos a la Alcaldía de Pereira construyen la narrativa con la cual se presentan en la contienda política.

Para el análisis de la narrativa política de los ocho candidatos, se trabajó desde la metodología de análisis del discurso político del teórico Eliseo Verón que fue complementada con los elementos del análisis narrativo de Algirdas Julius Greimas, padre de la semiótica estructural.

Cuando se analiza la narrativa política se busca entender el relato con el que un enunciador trata de naturalizar una problemática como la realidad más importante para la sociedad.  Al hacerlo, se define a sí mismo como la solución a dicho problema y, por consiguiente, establece quiénes están con él y quiénes no. Construye un relato en el que es fácilmente identificable un conflicto, una solución, un protagonista (que casi siempre suele ser el mismo candidato) y unos antagonistas.

Los resultados que a continuación se presentan, fueron fruto del proyecto de investigación de aula de la asignatura Narrativas del Programa de Comunicación social-periodismo de la Universidad Católica de Pereira. Los estudiantes recogieron y analizaron más de 50 piezas digitales que produjeron las campañas electorales. Dadas las cuestiones de espacio, pertinencia e interés, se presenta una versión condensada, más práctica y entendible, de los resultados con los que el lector puede hacerse una idea de la narrativa que cada candidato usó en su campaña. Se presentan en orden alfabético.

Adriana López. Fotografía / Cortesía

Adriana López y la narrativa de la superación

Su relato se concentra en ser la protagonista de la historia. La insistencia en la primera persona, su carácter y sus capacidades, se hacen para señalar la capacidad de superación que ha tenido y que proyectará en su mandato. El tema social y de desarrollo personal no se toma como un apartado programático, sino como un imperativo universal con el que rige su quehacer. Sus destinatarios son los indecisos, a quienes dice representar porque todos, en algún momento, hemos tenido que enfrentarnos a situaciones difíciles, que, como ella, podremos superar. La candidata incluye muchos aspectos de su vida personal, partiendo del bienestar individual y ciertos términos empresariales que la enuncian como una emprendedora de la ciudad.  Por eso en su relato los antagonistas son menos importantes que la memoria de los obstáculos superados por ella misma.

Alejandro García. Fotografía / Cortesía.

Alejandro García y la narrativa del pequeño profeta

Los profetas se caracterizan porque denuncian. No se consideran parte de los mundanos, sino que se quieren distinguir de prácticas caducas y corrompidas. Los profetas siempre son voces solitarias que “labran en el desierto”. Esa es la narrativa de este candidato. Reafirmando su vocación, señala su origen: “viene a acabar con la corrupción”, por eso él representa lo incorruptible. En su relato señala con claridad a sus adversarios: son todos los que se valen de la maquinaria. En eso, todos entran o ninguno.

En su mensaje evidencia sus destinatarios, los jóvenes, los que buscan una política diferente. Al igual que los profetas, se identifica con el de la calle, con el ciudadano común. Pretende desarticular a sus oponentes mediante la revelación de verdades y hechos que lo muestran como transparente y honesto. En su narrativa él es David, y la maquinaria, Goliat, apela con ello a un fuerte sentido mesiánico y liberador con el que, a diferencia de lo que aparenta, es menos racional y más idealista.

Carlos Alberto Botero. Fotografía / Cortesía.

Carlos Botero y la narrativa del regreso del héroe

En la narrativa de este candidato abundan los conflictos. Todo está mal. Incluso lo que está bien. Construye la crisis para proponerse como solución. Él no puede ser indiferente, usa el principio narrativo del héroe: no querer, pero ante la situación, alguien tiene que hacerlo. Por eso sale de su comodidad para volver y transformar las situaciones adversas en situaciones positivas. En su narrativa el uso de cifras, estadísticas, casos, sirven para construir narrativamente la crisis, frente a la cual, él es la solución. El regresa para abrir los ojos y mostrarnos lo que está mal, y cómo solo él, puede solucionarlo.

Carlos A. Crosthwaite. Fotografía / Cortesía

Carlos Crosthwaite y la narrativa del justiciero vengador

A diferencia del profeta que denuncia y señala un reino posible, el justiciero es más terrenal. La narrativa de este candidato se caracteriza porque señala con ahínco las cruzadas que ha peleado. Por eso la insistencia de mostrarse como un personaje fuerte, activo, juvenil, luchador, pero a la vez, afable, parte del pueblo, “uno de los nuestros”.  Ha construido un personaje a quien le duele la ciudad, por eso se presenta a sí mismo como quien ha luchado contra la corrupción y las maquinarias tradicionales que promete vencer. Su antagonista son las situaciones que enuncia como injustas, así él, como las señala, las enfrentará y las vencerá.

Carlos Maya. Fotografía / ARH.

Carlos Maya y la narrativa de la continuidad

Lo que caracteriza el relato de este candidato es la típica forma narrativa del gobernante en cuerpo ajeno. Su relato no contempla conflictos definidos qué superar o hacer frente, ni oponentes que él mismo se haga. Con Maya todo se hereda: desde los problemas pasados, hasta los planes de gobierno que implementaría. Esto lo condensa el adverbio que acapara su slogan: “más”. Es paradójico que, mediante su narrativa de la continuidad, señale problemas que debe atender, como dejando en entre dicho que, o bien, no se hizo nada al respecto en la administración que pretende suceder, o que hubo olvido o incompetencia para resolverlos. De modo que poco persuade, pues desterrando del relato a los adversarios a los que no menciona, ni a los indecisos que excluye cuando apuntala la continuidad, se centra en sus seguidores, quienes ya creen en él, por eso su narrativa luce débil, roma, que no entra en disputa por nada.

Carolina Bustamante. Fotografía / Cortesía.

Carolina Bustamante y la narrativa del poder femenino

El relato de esta candidata se concentra en la recuperación de una identidad pasada. Apela a los imaginarios de los anteriores y buenos momentos de la ciudad que, por ella, revivirán. Contrario a lo que puede parecer, el análisis de esta figura femenina no se apega al feminismo tan de moda, sino que, por el contrario, es una mujer muy hombre “con los pantalones bien puestos” que sabrá gobernar la ciudad. A sus antagonistas se dirige abiertamente, enfrentándolos no porque busque cuestionarlos, sino porque con ese gesto reafirma su personaje. La candidata se dirige principalmente a los votantes indecisos que son más que sus seguidores. Frente a ellos busca convencer mostrando la idoneidad de su perfil, su independencia de las maquinarias políticas, aunque acepte que su maquinaria es el pueblo. A este apela buscando el apoyo del “poder femenino” que ella dice representar; poder que no le viene de la identificación con las luchas de la mujer, sino en mostrarse como la mujer más luchadora, la más apta para un cargo de hombres.

Jesús María Hernández. Fotografía / Cortesía.

Jesús María Hernández y la narrativa del sabio incomprendido

Desde su relato, él lo sabe todo, sabe siempre qué hacer. Para él, el problema es la falta de conciencia de los electores, en los que incluye a todos, hasta los votantes de sus oponentes. Se dirige a todos sin distinción, todos son posibles electores suyos, sólo que no lo saben, por eso él abrirá sus conciencias apelando al voto informado. Apela a nuestras conciencias que él insiste en iluminar, su independencia es la garantía de que lo acompaña un halo de propiedad que lo hace idóneo. Además, su puesta en escena lo romantiza, pues aparece siempre bucólico, llamando a la ecuanimidad desde el paisaje pereirano, donde espera ser hallado el sabio.

Mauricio Salazar. Fotografía /ARH

Mauricio Salazar y la narrativa del buen padre

La narrativa de este candidato se basa en la explotación del imaginario familiar, tan arraigado en la tradición conservadora de esta región. Él encarna al padre, y con él, asume para sí todos los valores que se pueden asociar a dicha figura: amplio, justo, bondadoso, afable y sabio. Ha estado desde antes de los tiempos (de los tiempos del actual burgomaestre) y por eso él es como su hijo, aunque como mal hijo, no lo quiera aceptar. Es el buen padre que cuida de la naturaleza, que no discrimina a nadie por su condición. Construye la narrativa en la que la ciudad es un hogar, él es el padre responsable y nosotros, los que estamos bajo su cuidado. Nos cobija la promesa de que nada nos faltará si votamos por él. En su narrativa, la imagen de padre justo se elabora con la repetición del refrán popular: “o todos en la cama o todos en el suelo”. Apela a sus votantes desde el nosotros, se siente responsable de todos, a todos los acoge, así construye su narrativa del buen padre que todos quisiéramos tener.

*Los estudiantes de sexto semestre del Programa de Comunicación social-periodismo de la Universidad Católica de Pereira participaron en el presente trabajo. La docente expone acá los hallazgos generales.