PSICOLOGÍA Y ARTE AUDIOVISUAL

Las terapias de tercera generación: una mirada a través del arte

 

“Mi mente pretende cambiarlo todo, aunque no todo lo entiende.

Soy un beodo y un deseo vehemente, que no razona, un gusano valiente.

Soy finalmente humano, persona, un ente, una criatura que condiciona su propio ambiente.”

-Zrtre

 

Escribe / Sebastián Pineda Giraldo – Ilustra / Stella Maris

Desde las teorías cognitivo conductuales se entiende que los pensamientos que tenemos cotidianamente, las creencias que desarrollamos con el tiempo y las actitudes que asumimos ante cada situación afectan a nuestras emociones, repercuten en las habilidades intelectuales y creativas que dominamos, así como en nuestros comportamientos.

Lo cual quiere decir que las personas somos quienes somos -en gran medida- a partir de las acciones que realizamos, de los sentimientos con que filtramos la realidad y las habilidades cognitivas que desarrollamos. Además de las físicas, por supuesto. Asimismo, el ambiente o contexto en el que vivimos es determinante en quienes nos convertimos.

Cuando vemos a Alex DeLarge, el protagonista de La naranja mecánica, encontramos a un joven elocuente que narra su historia con frases refinadas por sus propias emociones, que lo sumergen en un estado de éxtasis y placer.

 

En otras palabras, Alex tiene unas notables habilidades lingüísticas y comunicativas, y se sentía pleno emocionalmente. Sus sentimientos eran agradables. Pero, ¿qué había en las acciones que realizaba día tras día? ¿Qué decían sus conductas?

Es allí en donde se centra la película: en exponer la ultraviolencia que ejercía Alex en su entorno, el cual también era hostil.

Por cierto, ¿Te has llegado a preguntar cuáles son las emociones más constantes en tu diario vivir? ¿Qué comportamientos te diferencian de otras personas? ¿Cuáles son las habilidades cognitivas que más has fortalecido hasta ahora?

Durante las escenas de La naranja mecánica, lo que se hace es una crítica a la psicología conductista radical sobre la cual está basado el tratamiento de Ludovico al que Alex se somete. Él se presta para este procedimiento experimental al ser la única opción que tiene para salir de la cárcel después de que sus colegas y falsos amigos le tendieran una trampa y la policía lo capturara.

El problema del conductismo radical consistía principalmente en que pasaba por alto procesos muy importantes en el desarrollo del ser humano al no ser observables y explicables de manera científica. Al menos para los parámetros de la época -hablamos de comienzos del siglo XX-.

Este problema se resolvió años después, gracias a los aportes de una corriente psicológica emergente llamada psicología cognitiva. Esta psicología sí tenía en cuenta procesos internos, los cuales hacían falta para comprender al ser humano de manera más completa.

Se comenzaron a estudiar procesos como la toma de decisiones, pensamiento lógico matemático, la imaginación, o como en el caso de Alex, un precioso uso del lenguaje que evidencia en sus reflexiones.

¿Qué hubiera pasado si Alex en lugar de ser tratado por estos medios hubiera tomado el camino de las Terapias Cognitivo-Conductuales (TCC)?

Es cierto que la finalidad de suprimir la violencia del joven se logró en la película. Pero el punto clave de la discusión está en el diálogo que tiene Alex con el Capellán de la prisión, en donde el sacerdote resalta la importancia del libre albedrío al momento de decidir quiénes somos como personas. Lo cual no debe ser un proceso impuesto o mediado por el chantaje. Y mucho menos con técnicas que vulneran al ser humano y su libertad como lo fue el tratamiento Ludovico.

Si bien fue Alex quien voluntariamente tomó el proceso Ludovico, es más que evidente que lo que hicieron con él después fue un completo agravio. Iniciar y sostener un proceso psicológico es una decisión personal, que sólo debe ser mediada -con justas restricciones- por el presentante legal de la persona si es menor de edad.

Un punto importante de los procesos psicológicos es que con la evolución de la psicología en general, actualmente hay códigos éticos y entidades encargadas de regular el ejercicio de la psicología en cualquiera de sus modalidades. Permitiendo prevenir situaciones como las de La naranja mecánica que no se alejan tanto de la realidad, si recordamos el caso de Watson y el experimento del pequeño Albert. Un caso en donde avanzar en nombre de la ciencia le tomó ventaja a la necesidad de priorizarnos como personas.

 

¿Entonces cuáles hubieran sido las posibilidades de Alex con las TCC?

Este tipo de terapia combina aspectos tanto de la terapia cognitiva como de la conductual. Es decir, la terapia cognitivo-conductual consiste en brindar al paciente técnicas que se centran en enseñar habilidades y estrategias para afrontar de mejor manera los problemas que se presentan en su vida.

Actualmente en un proceso psicológico de esta índole, el paciente trabaja de manera colaborativa con el psicólogo para identificar y cambiar los patrones de pensamiento y conductas disfuncionales que afectan el bienestar de la persona.

Como en el caso de Alex que constantemente estaba empapado de pensamientos violentos y comportamientos que reforzaban seguir pensando y actuando de dicha manera. Toda persona genera patrones en sus comportamientos, emociones y pensamientos, el asunto es que no siempre son saludables ni benéficos para nuestros propósitos.

El terapeuta realiza lo que se conoce como análisis funcional de la conducta, en donde se intenta averiguar los responsables de la producción o mantenimiento de los comportamientos desadaptativos y la relación de contingencias entre ellos. Como el historial de comportamientos y pensamientos que nos han llevado a la situación en la que estamos, el cual se pretende modificar.

Esto quiere decir que la orientación terapéutica profesional permite reconocer los patrones en nuestros comportamientos, y saber cómo repercuten en nuestras formas de pensar y sentir. Ninguno de los tres es más importante, funcionan de manera simbiótica, colaborando entre sí. Lo cual también implica que un daño considerable en una de estas áreas que no se atienda debidamente puede afectar al resto y por lo tanto generar malestar psicológico.

Con esto nos referimos a que efectivamente Alex podría haberse apoyado en técnicas conductuales que aún en la actualidad se aplican bajo rigor profesional -por supuesto no al tratamiento Ludovico-. Además, contaría con otra serie de estrategias cognitivas que podrían enfocar la energía y motivación por la violencia que aprendió de su entorno, en prácticas más saludables y enriquecedoras como la literatura o la música que tanto disfrutaba.

Si bien la psicología cognitiva realizó importantes aportes, también ha tenido múltiples modificaciones desde la década de los 50 en que surgió. En este punto, cabe mencionar que una de las dificultades y eventualmente desarrollos más importantes de la psicología cognitiva fue encerrarse en su propia idea (como había hecho el conductismo radical).

Pensar al ser humano como una especie de caja negra o sistema de computación por el que entra un dato y sale otro (inputs y outputs), debido a que esta psicología se conjugó significativamente con las teorías de la computación y del procesamiento de la información del momento.

Si bien ya se tenían en cuenta no sólo las conductas explícitas sino algunos procesos internos que tenían que ver principalmente con el aprendizaje y manejo de información de manera interna. Estos datos pueden derivar, por ejemplo, de un estímulo externo como cuando Alex veía escenas violentas o las practicaba. Procesaba estos hechos como información que posteriormente aplicaría en su desarrollo personal como un modelo a seguir.

Además, su entorno familiar facilitaba todo para sus desventuras. Esto lo llevó a formar un sistema de creencias en donde sus padres se veían obligados a cuidar de él independientemente de lo que hiciera. Que finalmente es lo que hacían. Ojalá hubieran tenido información sobre las TCC en ese entonces.

El punto es que hasta ahora hemos mencionado dos momentos clave de esta psicología hasta hace algunas décadas, pero ¿qué hay en la actualidad? Pues bien, hoy en día las Terapias Cognitivo-Conductuales también se conocen como terapias de tercera generación o de la tercera ola.

La primera corriente fue el conductismo puro, seguido de una segunda etapa de cognitivismo sesgado al procesamiento de información. En cuanto a la tercera propuesta, se anexa lo que nos faltaba. Esas otras experiencias internas que interactúan con el ambiente y son determinantes en nuestra existencia: las emociones.

Ilustración / Behance

La sensibilidad de Alex hacia la belleza podría haberse orientado a una percepción desde la iluminación, como diría Ted Chiang en su fantástico cuento de ciencia ficción especulativa llamado “Comprende”.

Y hablando de este texto, hago énfasis en su relación con la psicología cognitiva. En la historia se resaltan expresiones y escenas muy potentes que narran los resultados de una serie de experimentos del gobierno con un fármaco neuro generativo llamado Hormona K.

Todo narrado por medio de León, el protagonista y paciente que empieza a demostrar habilidades cognitivas inimaginables al aplicarle la Hormona K, después de sufrir un accidente que daña significativamente su cerebro.

Por cierto -entre otras cosas- esta situación lleva a León a dirigir ese potencial a la creación de un nuevo lenguaje que pueda describir el universo entero en un solo “Ideograma” -como nombra a los caracteres con que se escribe dicha lengua-. Tal vez se la hubiera llevado bien con Alex. Es más, en esta historia también hay momentos de batallas épicas, pero en este caso la violencia se torna psicológica más que física.

Hay una introspección muy interesante en la que León dice algo como:

“Busco la iluminación no espiritual sino racional.” “Yo amo la belleza y él ama la humanidad.”

Haciendo referencia a que hay diversas formas de alcanzar y asumir el bienestar. Por lo tanto, diversas psicoterapias que pueden comprender e interactuar mejor con nuestros medios y fines.

Aquí algunos fragmentos del texto para detenerse y leer.

 

 

Me gusta imaginar la reforma de Alex, no evitando lo que de alguna forma ya es parte de él, causándole malestar y una vida miserable -como sucede parcialmente en la película-. Más bien como una posibilidad para retomar el control de sí mismo, y hacerlo ¿por qué no? por medio del arte y los productos de su imaginación inducidos por su potencial cognitivo y dominio de sus emociones (al menos el que tenía antes del tratamiento Ludovico).

Ilustración / Mono

Eso lo hubiese logrado con terapias de tercera generación, ya que una vez que se ha detectado el problema se brindan estrategias cognitivo-conductuales para su solución. Entre muchas otras, se tienen técnicas expositivas, de resolución de problemas, entrenamiento en habilidades sociales, etc. Las cuales deben ser determinadas, aplicadas y evaluadas por profesionales de la salud mental.

El objetivo es modificar los patrones de comportamiento tanto en la manera de pensar y de sentir, así como en la forma de interactuar con los demás y con el entorno. Estos aspectos varían en función de cada caso en particular y la orientación del profesional.

Actualmente las terapias de tercera generación son parte del modelo cognitivo – conductual las cuales contienen conceptos de la filosofía budista y de la terapia de aceptación y compromiso. Dos conceptos muy interesantes de tratar y que se vislumbran en la serie The Midnight Gospel.

El objetivo de esta terapia es que los pacientes adquieran un estado de consciencia y calma que les ayude a autorregular su comportamiento y a conocerse mejor. Además, desarrollar la habilidad para mantenerse en el momento presente cambiando la actitud ante la vida.

The Midnight Gospel es una obra que retrata puntos claves de las terapias de tercera generación en aspectos como los que se han mencionado. Ya que a la gama de técnicas, fundamentos teóricos y bases científicas sobre las que se construye actualmente la psicología cognitivo-conductual, se le añaden de forma complementaria prácticas derivadas de la meditación.

Facilitando así una perspectiva más amplia y plural de cualquier aspecto de la vida, como la violencia – en el caso de Alex- que tal vez lo llevaría a asumirla de una manera más apropiada para sus propósitos sin llegar al límite al que estaba siendo arrojado. Permitiéndole disfrutar en tanto puede convivir con su entorno.

The Midnigth Gospel. Imagen / Radiónica

Este conjunto de técnicas y prácticas que se desarrollan en un proceso de terapia cognitivo-conductual permiten afrontar situaciones como la muerte según nos relata Clancy de diversas formas en su spacecast. De maneras evidentes como en el capítulo llamado “Muerte, me encantó conocerte”. En donde hay una escena en que Clancy debe decidir qué aspecto tiene la muerte antes de conversar con ella. La muerte como todo se torna en lo que decidamos percibir sobre tal cosa.

También se habla de la muerte de formas más sutiles como en el planeta payaso cuando la entrevistada y él son cazados, asesinados y procesados como carne en una fábrica. Un cuadro que se ambienta con una serena y desenvuelta conversación sobre la meditación durante el capítulo que de hecho se llama “Medita como Cristo”.

Algo muy importante de las terapias psicológicas -incluyendo las TCC- es que pueden ser de carácter preventivo y no necesariamente estar dirigido a la solución de un problema en concreto como las conductas violentas de Alex. Más bien, se enfoca en desarrollar el diverso potencial de las personas. Como individuos y sociedad podemos brindarnos información, herramientas y discernimiento para acompañar y comprender más y juzgar menos ante las incontables circunstancias que envuelven la vida humana.

Un ejemplo es el capítulo “Malditos zombis”, en donde Clancy conversa con un presidente que expone posturas menos prejuiciosas y más rigurosas sobre el uso de cannabis medicinal y recreativa. En lugar de caer en un ciclo de desentendimiento, represión y violencia como el que se muestra de fondo en este primer capítulo de la serie, y en la realidad de Alex DeLarge, por supuesto desde otro enfoque.

Las herramientas brindadas en terapia permiten a las personas como Alex enfrentar los asuntos específicos, que son necesarios atender en su vida para fortalecerla y desarrollarla de manera más plena y saludable, tanto física como mentalmente. Cuidando y potenciando los procesos cognitivos, las habilidades emocionales y las conductas que deben ser corregidas. Porque si no se hace, se corre el riesgo de morir (en situaciones tan complejas como la de Alex) o en el mejor de los casos vivir en situaciones adversas.

Como dirían el avatar de arcoíris y el Ave espiritual en el capítulo 5 sobre el desenlace provisional de un conflicto que no se atiende.

-“¿Este tipo se seguirá muriendo así?”

-“Sí, hasta que lo resuelva.”

Cualquier conflicto que no se atienda seguirá haciéndose cada vez más complejo de resolver y evocando mayor malestar en la persona. Evitar los problemas de la vida no permitirá que se viva plenamente. Es necesario asumirlos y enfrentarlos. Recordando que todo problema es multiforme y por consecuencia tiene múltiples soluciones.

Tras este vistazo a las terapias de la tercera ola, cabe mencionar puntualmente algunos de los casos en se pueden aprovechar estos procesos.

Entre los beneficios que se destacan de las terapias cognitivo-conductuales de Tercera Generación, tenemos que son particularmente efectivas en casos que requieren terapias breves o tratar dificultades psicológicas puntuales como las fobias. Estas van desde miedos específicos por animales o contextos puntuales como las de interacción interpersonal, hasta adicciones o conductas compulsivas como fumar, beber, apostar, etc., y temores particulares de tu historia que debas atender.

Recordemos que de forma preventiva la psicología tiene mucho que aportar, como son estrategias de meditación y fortalecimientos de habilidades cognitivas, emocionales y modificación de conductas que no necesariamente generan un malestar importante, pero si se busca mejorar en dicho ámbito o adoptar hábitos más saludables.

Por cierto, te has detenido a pensar tu repertorio de comportamientos. ¿Cuáles son las actividades en que más tiempo y energía inviertes? ¿Esas conductas se están llevando a quién quieres ser o a donde buscas estar? Y sin entrar en preguntas de más ¿Tus actos te hacen sentir bien contigo misma? ¿Crees que hay algo específico que deberías modificar?

Es cuestión de darse la oportunidad de comprender lo diverso del mundo y aún más de los mundos de cada persona y reconocer que cada quien es susceptible de vivir momentos de conflicto, pero así mismo se tiene la ocasión de enfrentar con expectativas dichas situaciones, sumado a los avances científicos y la vocación de profesionales capacitados.

Hasta aquí esta muestra de lo que son las terapias cognitivo-conductuales y en qué aspectos nos pueden ser muy útiles y benéficas. Una breve mirada a la compleja y magnífica psicología humana y como el arte a través de sus múltiples formas nos permite a los seres humanos percibirnos y comprendernos a través de él.

@pi.medios