Fotografía / Presidencia de la República de Colombia

¿QUÉ PASA EN BUENAVENTURA?

Lo que pasa hoy no es algo nuevo, es una confrontación que siempre ha estado en la ciudad, la cual ha sido a alimentada por distintas administraciones que han tenido vínculos con los grupos criminales.

 

Escribe / Víctor Manuel Manyoma Paredes                                                                               

Es una de las preguntas que hoy en día muchos se hacen, ya que la ciudad-puerto se encuentra inmersa en distintas dinámicas de terror: homicidio, extorsión, secuestro, hurtos, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado y desmembramiento de personas. Dinámicas que a través de los años los grupos al margen de la ley han venido realizando en beneficio de sus intereses económicos.

Lo que pasó el 30 de diciembre del 2020 (ver) fue el resultado de la deslealtad, la traición y el deseo de poder absoluto, llevado a cabo por los grupos ilegales que controlan el territorio de Buenaventura y, por lo tanto, se aprovechan de todas las dinámicas ilícitas que robustecen la economía; pero sería un error garrafal pensar que lo que pasa en Buenaventura es algo nuevo, porque no es así.

Lo que pasa hoy no es nada nuevo. Todo lo que está sucediendo es fruto de la herencia paramilitar del Bloque Calima, el cual incursionó “financiado por los narcotraficantes del Cartel del norte del Valle y por los empresarios de esa región”, según O. Loingsigh. Disputándose el territorio y el control económico ilegal con la guerrilla de las FARC, estos últimos siendo reducidos, exterminados, logrando con esto el control casi total del territorio de Buenaventura.

Esta incursión paramilitar dejó como resultado un saldo de más de 500 muertos por año entre 2001 y 2004, según el mismo Loingsigh: “el control no sólo era prácticamente total sino fue sangriento y cruel”.

Para el año 2011, hasta finales del 2014, se vivieron en la ciudad de Buenaventura días de mucha tensión por la confrontación directa entre dos grupos al margen de la ley, el primero denominado La Empresa (miembros de la AUC bloque Calima, supuestos desmovilizados) el cual tendría el control absoluto de Buenaventura, y la incursión del grupo denominado Los Urabeños, estos últimos logrando el dominio de gran parte del territorio  y en especial de Los Esteros, zona de mucha importancia geoestratégica para el comercio ilícito, relacionado con el narcotráfico, tráfico de armas, contrabando ilegal, etc.

A pesar del dominio de Los Urabeños en gran parte del territorio, siguieron las confrontaciones con La Empresa, quienes ejercen su presencia, sobre todo, en los barrios de la comuna 12 del Distrito de Buenaventura, logrando sobrevivir a estas confrontaciones debido al reclutamiento forzado de jóvenes de la zona y foráneos.

Hoy se vive una dinámica que no tiene nada que ver con la intervención o incursión de otros grupos armados ilegales como en anteriores épocas, en la actualidad lo que se vive en Buenaventura es la disputa por tres factores económicos de la ciudad: las extorsiones al comercio, el control territorial y, por último y más importante, las rutas del narcotráfico. Quien logre tener el control de estos tres factores económicos se consagra como amo y señor de la ciudad-portuaria.

Esas ganas de tener el poder absoluto y la supuesta poca experiencia del patrón de La Local, generó deslealtad, traición y desobediencia por parte de comandantes de antaño, quienes hoy son sobrevivientes de esas luchas internas por el territorio, los cuales tienen hombres tan leales que serian capaces de dar la vida por esos comandantes.

Es por esta razón que a finales de diciembre del 2020 se realiza un atentado contra uno de los comandantes más temidos y respetados del Distrito, alias F, miembro de La Local, atentado que no tuvo éxito y el cual sería el detonante de una guerra que hoy afecta a la población de Buenaventura. Luego de este atentado dentro de la banda La Local se generan distintas divisiones y alianzas, creándose los Shottas y los Espartanos, quienes, a sangre y fuego, quieren el control total de los factores económicos del Distrito, sin importar los daños generados a la población por esta guerra, que solo deja hermanos y hermanas muertos por los fusiles de la guerra.

Lo que pasa hoy no es algo nuevo, es una confrontación que siempre ha estado en la ciudad, la cual ha sido a alimentada por distintas administraciones que han tenido vínculos con los grupos criminales, al igual que la complicidad del sector judicial y policial de la ciudad con los grupos ilegales que controlan el territorio.

Esto tiene tres formas de parar o acabarse. Una, que entre los grupos hagan unas paces, como siempre ha ocurrido; dos, que uno de los dos grupos gane la guerra o, tres, que el gobierno y sus instituciones intervengan y desintegren esas organizaciones o grupos al margen de la ley.

El llamado de los jóvenes en la ciudad de Buenaventura está en dirección a que el gobierno nacional deje sus diferencias políticas con la administración distrital, y pueda llegar a la ciudad con propuestas claras de intervención social para esta población, ubicada en el principal puerto sobre el Pacífico colombiano, porque somos mucho más que solo puerto.

Hoy, más que nunca, después de las manifestaciones de rechazo de la guerra y exigencias de la presencia del Gobierno Nacional en Buenaventura, queda demostrado, con su negativa, una vez más que el gobierno de turno sigue reproduciendo ese racismo estructural e institucional hacia la población del Pacífico y, en especial, de Buenaventura.