Me gustaría resaltar la postura holística que se toma en el marco de las comunidades indígenas, que tiene en cuenta la integralidad de los sujetos en los procesos de sanación que no se dan únicamente al interior, sino que se deben dar desde todos los espacios en que se mueve la persona

 

Por / Daniela Suárez Ortiz

Con el pasar del tiempo la salud mental se ha posicionado dentro de la biomedicina como un proceso fundamental para el desarrollo de sujetos saludables en tanto son “aptos” para la vida productiva en la esfera social, laboral y personal.

Lo anterior enmarcado en un sentido profundamente utilitario, relacionado con los procesos positivistas de los desarrollos científicos de la medicina alopática, por ello en el presente artículo pretendo dar cuenta de una contraposición a la visión fragmentada de la salud mental como la conocemos, dibujando de manera muy puntual ¿cuál es la postura de la medicina ancestral frente a la salud mental? Por lo que pretendo hacer una reflexión frente a estas dos concepciones de los procesos de bienestar psicológico.

Para empezar, se debe tener en cuenta la complejidad en que se entretejen las concepciones desde las comunidades indígenas pues es pertinente no obviar que sus construcciones sociales se constituyen a partir de una Ley de Origen que varía de acuerdo con los pueblos.

Estas narrativas constituyen las fuentes de conocimiento ancestral para el manejo de todo lo espiritual y material de los territorios en que se mueven, asimismo su cumplimiento asegura el equilibrio, la armonía y la permanencia de la vida entre el hombre y la naturaleza. Como afirma Eliana María Montoya,

Nosotros actuamos desde las maneras de perspectivas de cosmovisión de origen natural de ese origen primero, ¿verdad? Como lo es el entorno de nosotros donde convivimos y donde permanentemente estamos haciendo una dinámica de vida con todas las personas que pertenecen a nuestra cultura, a nuestro entorno, a nuestros ambientes

Por lo anterior, debemos hacer énfasis en que esta rige la espiritualidad de la existencia del todo, estos saberes son adquiridos por los Mayores quienes deben ejercer el papel de guiar a las comunidades en consonancia con lo ya mencionado.

Es por todo esto que el concepto de Salud Mental en el marco de las comunidades indígenas es inexistente, como lo mencionan Montoya y colaboradores este concepto surge de una relación con occidente en la que se resaltan “comportamientos inapropiados” que tienen que ver con lo “anormal”, lo confuso y la “loquera”.

De acuerdo con estas posturas, los procesos que se dan al interior de las comunidades indígenas como lo son los rituales, el uso de bebidas y plantas sagradas que les permiten adentrarse en otros planos de conciencia para comunicarse con los espíritus, con los ancestros y con los dioses terminan por caber en lo que dentro de la lógica occidental se denominaría como una afección mental, pues dentro de lo normado para el sistema de pensamiento hegemónico lo incierto, lo no explorado y lo que se sale de lo tangible pone en aprietos la “normalidad”.

Es aquí donde se puede resaltar el afán del desarrollo científico positivista en el que surgen la mayor parte de las ciencias y que dan prelación a la búsqueda de certezas, verdades absolutas y construcciones comprobables en dónde lo cuantitativo por tanto medible figura como base para la construcción de la sociedad que conocemos, en donde todo se encuentra mediado por un precio, por una medida o una cifra. Al interior de este proceso se construye la biomedicina como un conocimiento hegemónico, construido desde lo fragmentado, desde una postura homogeneizadora y deshumanizante donde la relación doctor-paciente es plenamente impersonal en la medida en que no reconoce al sujeto en su calidad múltiple en dónde intervienen procesos biopsicosociales. Añaden Montoya y sus colaboradores

 

Mientras la cultura oriental se rige por tres principios: el principio de cambio constante de la realidad; de contradicción como algo constante en coherencia con el cambio; y el holismo o relaciones, esencia del pensamiento dialéctico según el cual nada está solo e independiente, sino que todo está conectado

 

Con lo que he mencionado, voy a hilar la inexistencia de una idea de salud mental con una frase que abarca la integralidad de lo saludable en las comunidades tradicionales trazando en su seno las acciones de prevención, mantenimiento, cuidado, reciprocidad, solidaridad, espiritualidad y curación; es decir, el “buen vivir” que se entiende como un concepto en donde lo físico, lo mental, lo social, lo espiritual y lo ambiental retro actúan a través del equilibrio en la relación con la madre tierra.

 

Por otro lado, los indígenas se refieren a la salud mental como enfermedad, la cual puede originarse no sólo desde lo físico, sino también desde lo emocional y lo espiritual, como producto de la desarmonía entre el territorio, la familia, el medio ambiente y el entorno social, o por la desobediencia a los mayores…La salud mental es el estado de armonía de la mente (lo consciente de sí) con las demás expresiones de lo consciente (lo real) del universo, del planeta, de la especie y de las demás especies

 

En esta cita de Montoya se entiende que es de esta manera como se forja un vínculo inseparable entre el bienestar mental y la forma en que se habitan los territorios[1] lo que dicho de otra manera sería la armonía en los espacios.

El “buen vivir” se desarrolla desde la comunicación espiritual que se transita a través de diferentes procesos como lo son los sueños, el canto, la danza, los rituales, ofrendas y la sanación. Esta última adquiere gran importancia porque no se percibe desde la enfermedad como afección sin sujeto que la habite, ni como un hecho aislado; sino que esta tiene que ver con una relación ecológica entre lo histórico, los contextos, y en especial los sentires de los sujetos.

Es aquí donde el bienestar psicológico surge del convivir en paz, de la conexión con la cosmología, del buen pensamiento, de la buena palabra, del cumplimiento de las leyes ancestrales plasmadas en la Ley de Origen y en caso de enfermedad se cura gracias a ritos como la lectura de burbujas, la ayahuasca, el yagé, entre otras medicinas tradicionales que sanan la moral, la mente y el cuerpo desde dentro, con el tránsito por la conciencia hasta llegar a la desintoxicación física de la parte terrenal del ser.

A modo de reflexión final, me gustaría resaltar la postura holística que se toma en el marco de las comunidades indígenas, que tiene en cuenta la integralidad de los sujetos en los procesos de sanación que no se dan únicamente al interior, sino que se deben dar desde todos los espacios en que se mueve la persona para que así su bienestar psicológico se mantenga en armonía con el entorno.

Postura totalmente opuesta a la occidental, donde al enfermo mental se le debe aislar, se debe biomedicalizar y donde todo lo que esta fuera de la lógica se ve como no “apto”, no funcional para el “capital”.

También, creo fundamental resaltar la conexión espiritual como eje central del bienestar mental y físico de las comunidades tradicionales pues desde allí se tejen todas las formas de actuar, pensar y los caminos por seguir; por esto la incomunicación implicaría la desarmonización y la destrucción de las comunidades

[1] Se entiende la noción de territorio como el espacio configurado a partir de la confluencia del lugar geográfico, la significación cultural y las relaciones sociales que allí se tejen.

 

Referencias

Agudelo-Ortiz, D. (2014). En busca de la famosa interculturalidad. Reflexiones finales. En: Salud intercultural encrucijadas del vivir bien y el sumak kawsay en Bolivia y Ecuador. Tesis de Maestría. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar

Arbeláez, Camilo. (1997) “El lenguaje de las burbujas: Apuntes sobre la cultura médica tradicional entre los Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta” en: El pueblo de la montaña sagrada. Roma: Recerca e Cooperazione.

Canal 13. (2020a) El buen vivir – Capítulo 1 -Curar con los espíritus. Recurso en línea, recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=YpoBz3UTCAM&list=PLGsF4QfCJgJkBuY_5UO11hfTMB-_ExO6M&index=2

Canal 13 (2020b) El buen vivir – Capítulo 2. Recurso en línea, recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=m2tN7bEnsrc&list=PLGsF4QfCJgJkBuY_5UO11hfTMB-_ExO6M&index=6

Canal 13 (2020c) El buen vivir – Capítulo 3 ‘Pensar y actuar bien’. Recurso en línea, recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=miYXzL0rJLc&list=PLGsF4QfCJgJkBuY_5UO11hfTMB-_ExO6M&index=7

CRIHU (2012) La Ley de Origen de los pueblos indígenas. Recurso en línea, recuperado de: https://www.crihu.org/2012/09/la-ley-origen.html

Fundación Saldarriaga Concha, (2018) Salud Mental en las comunidades indígenas. Nota de prensa. Recurso en línea, recuperado de: https://www.saldarriagaconcha.org/salud-mental-en-las-comunidades-indigenas/

Montoya, Eliana María et al. (2020). Aproximación a la concepción de la salud mental para los pueblos indígenas de Colombia. Ciência & Saúde Coletiva25(3), 1157-1166. Epub March 06, 2020.https://dx.doi.org/10.1590/1413-81232020253.17832018

OMS. (2004) Promoción de la salud mental, compendio. Ginebra, Recurso en línea, recuperado de: https://www.who.int/mental_health/evidence/promocion_de_la_salud_mental.pdf