TRANS-MATRIX  

Aquellos compañeros aseguraron que el escritor era cristiano y que, en todo caso, la película había sido producida en clave religiosa, cuyo propósito era extender la promesa del regreso de dicho mesías…

 

Escribe / Alex Noreña – Ilustra / Stella Maris

Para finales de 1999, quizá, hubo millones de personas que, aferradas a las sillas de los cinemas y echados para atrás, presenciaron un revolucionario despliegue de efectos especiales en la primera entrega de la trilogía de la película Matrix, cuya dirección estuvo encabezada por el aclamado director Joel Silver. Sin duda, esto abrió el espectro para que películas de ciencia ficción venideras pusieran de plano en el séptimo arte la hiperrealidad o la realidad aumentada, como síntoma de una nueva era que no solo llegaría a través de los cinemas y televisores, sino que haría de la humanidad una suerte de autómatas controlados por los medios de comunicación, donde reducir la verdad es tan efectivo como aumentarla…

Sin embargo, para algunos fue inevitable que, ante el desfile de: balas que viajan a la velocidad de aviones de papel para ser esquivadas por los héroes,  al tiempo que las cámaras muestran planos detallados de dichos movimientos, o teletransportaciones a través de teléfonos públicos para salvar el pellejo de los protagonistas, o destrezas humanas para la pelea adquiridas al instante que, ni el mismo Bruce Lee imaginó; ante todo esto, no podría haber menos que la pregunta sobre la metáfora signada  en este filme, porque, a decir verdad, sí que la tiene. Algunas analogías o interpretaciones, las colegí como radiografías sociopolíticas del país, y no es por más, pues digamos, la esfera política ha tenido, para su bien, crear una especie de mundo controlado que gravita entre la manipulación y la corrección política; de modo que, mientras las peores atrocidades pasan a la luz del presente, los dirigentes del país pretenden hacer ver, y a diferencia del contexto argumental de Matrix, una suerte de realidad inevitable, sumida en la pobreza, la escasez, o la limitación de recursos u oportunidades para millones de personas, mientras estos desangran la vida a razón de defender sus propios intereses. No obstante, es esta, una de esas tantas deducciones que se pueden alcanzar al calor de la segunda copa de tequila; hay en cambio, otras más desprevenidas que, sugieren la claridad de algunos detalles inviolables en esta cinta, miremos.

Estando reunido con un grupo de cristianos, cuyo pasatiempo principal es ver películas, y del que ahora tengo por bien disfrutar, dimos con la dicha de ver algunos clásicos. ¡Bueno!, claro que veo el significado de esta palabra más allá de lo que, limitadamente, pude establecer con este grupo esa tarde.

En cambio, pienso en esto y viene a mi recuerdo películas de directores como: Luis Buñuel, Stanley Kubrick, Frank Capra, Luchino Visconti, Orson Welles, Ingmar Bergman o Federico Fellini, por mencionar algunos; en fin, que el clásico de finales del siglo XX lo resolvimos en la película Matrix, pues de este modo nos atrevimos a renovar algunos recuerdos.

Al término de ver la primera entrega, y quizá la mejor de la saga, alguien, en medio de la sala, alentó la voz para dar algunas conjeturas sobre el sentido real de los argumentos presentados por Neo y su escuadrón de ciberviajeros, y fue para mi sorpresa, la batalla de analogías religiosas que emergieron a propósito, sustentadas en el advenimiento de los tiempos apocalípticos y el final del sufrimiento humano en los hombros de un mesías.

Aquellos compañeros aseguraron que el escritor era cristiano, y que, en todo caso, la película había sido producida en clave religiosa, cuyo propósito era extender la promesa del regreso de dicho mesías, y que, en síntesis, nuestra salvación reside no solo en la creencia impoluta del redentor, sino en toda palabra emanada por las iglesias; puesto que, representan, como la matrix o la matriz, el lugar donde se gesta la nueva vida… Pues, como la píldora roja que se tragó el señor Anderson para ingresar a la matriz, las iglesias te cambian la vida, concluyó uno de los asistentes.

Reservé todo comentario al respecto, pero no algunas dudas que, hasta entonces, de haber sido insinuadas, hubieran enrarecido el ambiente al punto de haber sido condenado como un vil hereje; de modo que, cuando estuve lejos de aquellos aguijonazos, revisé, a suerte de hallar más información, algunas páginas en internet, entonces encontré no solo la verdad de algunas cosas que falsamente se dijeron esa tarde, sino un artículo publicado por la BBC el 7 de agosto del 2020 sobre los 21 años del estreno de la saga, cuya información  me ayudó a resolver varios asuntos. Lo primero es: la escritora de la serie, Lilly Wachowski, cocreadora de la Matrix junto con su hermana Lana Wachowski, comenta, en detalle, algunas motivaciones personales que tuvo en suerte hallar, basadas en su condición de género, para construir la gran metáfora de las personas transexuales. Allí, ella asegura que la sociedad en su conjunto, para ese entonces, no estaba lista a enfrentar abiertamente esa realidad. Y pues, esto bastó para comprender, en contraste con los religiosos, que cualquier percepción que subyace en uno mismo crea, invariablemente, un mecanismo de exteriorización de la propia realidad, es decir, que a suerte de nuestro propio marco de referencias (entiéndase creencias), creamos mundos dotados con leyes arbitrarias y parcialmente inconexos con el exterior, lo que puede resultar, en cierta escisión sociales, todo a favor de los que dominan. Así, mientras la sociedad trans lucha por el autoreconocimiento, y rechaza con vehemencia la segregación sexual y otros abusos; los creyentes esperan en sus iglesias, a fuerza de oración, tiempos más benévolos para la humanidad, al tiempo que algunos gobiernos imponen más pobreza y miseria a sus ciudadanos.

Otro elemento que impone cierta relevancia está en la palabra transformación, que se deriva del vocablo latín transformare, es decir, cambiar de forma, la cito porque es un índice claro que soporta el desarrollo de la trama de esta película. Esta supone la acción de abrir al mundo mejores condiciones materiales y espirituales para todos, que, signados en una misma realidad adversa, desean vivir otra en el presente. En todo caso, creo que este grupo de cristianos mostraron estar a un paso de la abstracción absoluta del concepto “transformación” puesto que evitan cuatro cosas: la diferencia en tanto la opinión, la diversidad de género, la política y las películas de terror; que aún, independientemente de la interpretación que sea, esto no conserva el patrón principal que deriva de la metáfora trans, cuyo reconocimiento del otro, permite la construcción de una realidad conjunta.