UN BÚCARO SEPULTA AL CÚCUTA DEPORTIVO

Seis meses después del inicio de la reorganización del Cúcuta Deportivo, el empresario bumangués José Augusto Cadena compró el porcentaje más alto de acciones del equipo y fue designado como presidente de la institución. 

 

Por / Brandon Stefan Martínez González – Ilustración / Stella Maris

El 11 de noviembre del 2020 la Superintendencia de Sociedades, que es el organismo autónomo del Estado colombiano encargado de regular las actividades de las sociedades comerciales del país, notificó que el juez a cargo de supervisar el cumplimiento del acuerdo de reorganización del Cúcuta Deportivo decretó la liquidación judicial del club. Pero, ¿por qué la Supersociedades determinó que el equipo debía entrar en proceso de liquidación judicial?

Para empezar, es necesario regresar en el tiempo. Debido a la mala situación económica que vivía el Cúcuta Deportivo por causa de las deudas que adquirió entre 2006 y 2010, Álvaro Torrado, presidente del club en ese momento, presentó el 24 de febrero de 2012 una solicitud ante la Supersociedades para iniciar el proceso de reorganización empresarial reglamentado en la ley 1116 del 27 de diciembre de 2006. El proceso consiste en firmar un acuerdo por medio del cual se busca salvar empresas viables financieramente y normalizar las relaciones comerciales y crediticias de las mismas.

Después de que la Superintendencia de Sociedades hiciera un análisis de los bienes del equipo y las deudas del mismo, confirmó la aprobación del acuerdo de reorganización empresarial del club el 22 de mayo del 2013, ya que este tenía una deuda de 13.000 millones de pesos con organizaciones como la DIAN, la Alcaldía de Cúcuta y el Instituto Municipal de Recreación y Deporte de la ciudad. Además, adeudaba 1.415 millones de pesos a sus trabajadores, los cuales debía pagar entre 2015 y 2016.

Con la firma del acuerdo, el equipo se comprometía a pagar todas sus deudas en cuotas mensuales hasta la finalización del mismo en diciembre del 2026. Seis meses después del inicio de la reorganización del Cúcuta Deportivo, el empresario bumangués José Augusto Cadena compró el porcentaje más alto de acciones del equipo y fue designado como presidente de la institución.

Sin embargo, los antecedentes de Cadena como dirigente de equipos de fútbol en Colombia no eran buenos. En 2005 compró el Atlético Bucaramanga a Luis Fernando Yepes por 4.000 millones de pesos. Ocupó el cargo de presidente de la institución hasta mayo del 2012, cuando vendió sus acciones del equipo a la familia Álvarez, propietarios del Grupo Empresarial Santander. En los 7 años que Cadena estuvo al frente del Atlético Bucaramanga, el equipo tuvo problemas financieros como la falta de pago a los futbolistas contratados.

Por otro lado, en septiembre del 2012, Cadena pagó 1.600 millones de pesos para ser accionista de Patriotas de Boyacá. Estuvo en la parte administrativa de ese equipo hasta agosto del 2013, cuando vendió sus acciones, luego de que varios futbolistas se quejaran por los atrasos en los pagos mensuales. De modo que su llegada como máximo accionista del Cúcuta no fue bien recibida por la opinión pública de la capital de Norte de Santander.

Meses después de que Cadena comenzó a ocupar la presidencia del Cúcuta Deportivo, empezaron a llegar a la Supersociedades denuncias por parte de algunas entidades a las que el equipo les debía plata, por el incumplimiento en los pagos de las cuotas del acuerdo de reestructuración. Por lo que fue necesario que el juez del caso citara al representante legal del equipo, es decir, al presidente, a unas audiencias de incumplimiento, para que llegara a acuerdos con las entidades con las que tenía obligaciones de pago.

Esa situación se repitió con frecuencia durante 2014, 2015 y 2016. Sin embargo, en las audiencias de incumplimiento de esos años el presidente del equipo y las entidades a las que les debía llegaron a acuerdos para extender los plazos de pago, que es el objetivo principal de esas citaciones. Pero, además del retraso en las cuotas del acuerdo, durante ese periodo de tiempo el Cúcuta Deportivo comenzó a tener denuncias ante la Supersociedades por retrasos e incumplimientos en el pago de los salarios de los futbolistas.

Dicha situación, al igual que los incumplimientos en las cuotas del acuerdo de reestructuración, fueron solucionadas de manera parcial por el equipo en esos años. A pesar de ello, el 20 de enero del 2020 la Supersociedades citó de nuevo al representante legal del Cúcuta Deportivo a una audiencia de incumplimiento; por falta de pago a la DIAN, a la Alcaldía de Cúcuta y al Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cúcuta entre 2018 y 2019.

La deuda del equipo con esas instituciones para esa fecha era de $1’795.749.755mil setecientos noventa y cinco millones, setecientos cuarenta y nueve mil, setecientos cincuenta y cinco pesos), de los cuales debía 910’302.704 millones de pesos al Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cúcuta, 543’376.260 a la Alcaldía de Cúcuta, 340’000.000 a la DIAN y 2’070.791 al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

En las primeras audiencias del 2020 el Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cúcuta, y la Alcaldía de Cúcuta llegaron a un acuerdo de pago con el equipo, el cual tenía que cancelar las cuotas que debía en abril. Sin embargo, ese plazo no se cumplió, por lo que el 13 de agosto de 2020 se dio una nueva audiencia de incumplimiento en la que las entidades le dieron un plazo de 30 días al Cúcuta Deportivo para que se pusiera al día.

Eso no pasó, por lo que la Supersociedades citó al presidente Cadena a una audiencia de incumplimiento el 11 de noviembre del 2020. Las instituciones a las que el Cúcuta Deportivo les debía no aceptaron ampliar más el plazo de pago de las cuotas atrasadas. Por lo que el juez a cargo de supervisar el acuerdo de reorganización determinó que el equipo entraba en proceso de liquidación judicial, de acuerdo con el artículo 45 de la ley 1116 de 2006, en la que se estipula que al incumplir el acuerdo y no poder llegar a uno nuevo, se debe hacer la terminación del mismo.

La liquidación judicial es el proceso legal por medio del cual se busca convertir en plata todos los bienes que tenga la sociedad que fue declarada bajo ese mecanismo, en este caso el Cúcuta Deportivo, para poderle pagar a las entidades con las que tenga deudas, es decir a la DIAN, al Instituto Municipal de Recreación y Deporte de Cúcuta, a la Alcaldía de Cúcuta y al ICBF.

Esa declaración no implica que el equipo se vaya a acabar de la noche a la mañana, porque la Supersociedades designó a Arturo Acosta Villaveces como agente liquidador, es decir, una persona experta en revivir a empresas que estaban en la quiebra, para que fuera el nuevo representante legal del equipo y administrara los recursos del mismo, con el objetivo de hacer el pago a las entidades con las que tiene deudas.

Sin embargo, la tarea de Acosta se ha visto afectada porque el Cúcuta Deportivo fue desafiliado de la Dimayor el 25 de noviembre del 2020 como consecuencia de la liquidación judicial, por lo que el equipo no ha tenido ingresos, ya que por no competir, no recibe el dinero de las transmisiones de televisión, que es lo que sostiene a los equipos en Colombia.

@brandonstefan9