Aula12 o el arte de enseñar en tiempos modernos

“Después de la vida y la libertad, consideramos que la educación es el mayor bien concedido a la Humanidad.”

Grupo de obreros en New York. 1829

 

Por / Diego Firmiano

El libro “Aula12″ (2019), escrito a dos manos por el maestro Hernán Mallama Roux y el profesor Mauricio Suárez, es una obra esencial para todo aquel que desee incursionar en (o esté ejerciendo) el noble arte de enseñar. No es un manual, aclaro, sino un texto cargado de reflexiones que intenta despertar las preguntas clásicas, pero olvidadas de la docencia: ¿qué enseño?, ¿a quién transmito el saber?, ¿cómo educo? Y una cuarta pregunta vital ¿por qué soy docente? Un ejemplar editado por Caza de Libros editores, esa vasta empresa que, al comprar un título, literalmente, te invita a leer quinientos tomos consecutivamente.

Así entonces, entrando en materia, si existe un reto educativo en Colombia, a decir de los autores, es pasar de imitar conocimientos a producir saberes interactivos trascendentes. En otras palabras, revertir el déficit de herramientas de investigación, la falta de compromiso con la enseñanza, las metodologías estáticas y los contenidos inermes en la escuela, que luego de varias décadas, siguen implantándose en los salones sin ninguna variación. Hechos que generan males peores como la transmisión de enseñanzas estériles en la academia, ademas de profesores que vacían copias de sí mismos en sus alumnos, formando sujetos propios de una sociedad competitiva y no una solidaria.

Un meollo que, por supuesto, busca subsanarse con lo propuesto en el libro “Aula12″, y cuyo contenido representa una revisión a la forma tradicional de educar en las aulas, versus, una nueva visión pedagógica homónima denominada “Aula 12”.   ¿Y de qué se trata esta metodología? Específicamente de una filosofía: “trabajar en equipo, ayudar al desarrollo de habilidades prosociales para fortalecer la capacidad de reconocer al otro en sus limitaciones y posibilidades, asumir liderazgos, estimular la creatividad y despertar la pasión y el amor por el conocimiento”. Un postulado demasiado revolucionario en tiempos donde el modelo conductista y monológico se impone en la escuela colombiana.

 

Aula12 o Reflexiones sobre la investigación en el aula. (2019)

 

Una filosofía o línea de acción que en la práctica se desarrolla magistralmente en tres líneas paralelas: El aula, el maestro y el contenido de la enseñanza. Pero, vamos por partes, porque inicialmente la búsqueda del espacio imaginado, y no el real, tiene que ver con romper paradigmas y cambiar enteramente el mobiliario, que, en sí, contiene una idea disciplinaria: el niño ordenado, en fila, o el alumno preparado para la empresa, o como dice el sociólogo Alvin Toffler, la creación de una generación dócil y reglamentada prototipo de fuerza de trabajo requerida en el futuro para la cadena de producción.

Palabras mayores, por supuesto. Sin embargo, la mesa unipersonal, la silla universitaria, los salones fríos y las pizarras verdes, constituyen elementos propios de un ambiente “sociópata, y que los autores del libro “Aula 12″, sin ambages, denominan: “Espacio opresivo”. Lugar clave que necesitan ser modificado, y cuya propuesta planteada en esta metodología, es la “Mesa ecualizable”. Un mueble que promueve el trabajo en equipo, y que permite, entre otras cosas, incorporar las TICs, y así crear espacios socio-temporales que incentiven la comunicación no verbal, o proxemia, con la finalidad de aumentar la tolerancia, el respeto al otro, la empatía y el aprendizaje eficaz.

Ya sobre la función del maestro, nadie más autorizado que Paulo Freire (1921-1997), ese gran filósofo-pedagogo que revolucionó la forma de enseñar para afirmar que, “el educador democrático no puede negarse el deber de reforzar, en su práctica docente, la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión.”. Un argumento atinado que confirma la metodología de Aula12, tal como lo indica igualmente el prologuista de este libro, Diego Alexander Vélez Quiroz (1987), al escribir que “el verdadero maestro sabe que enseñar es un arte que requiere reflexión, dedicación, disciplina e imaginación.”  

 

Caza de Libros editores. Fundaproempresa. Ibagué-Pereira

El maestro, en esta visión pedagógica, es el encargado de promover tanto el respeto al interior del salón de clase, como reflexionar sobre sus praxis, además de llegar a ser un promotor de la duda que enseñe a los estudiantes a formular preguntas precisas, tal como se hacía en las clásicas academias griegas.

No obstante, ante esto, puede surgir la pregunta ¿qué función tiene el docente frente al estúpido buscador de Google que rastrea 15.000 fuentes en microsegundos sobre un tema específico? Una respuesta que la dupla investigadora del libro “Aula12” entrega de manera acertada: “El maestro no solo es portador de información, y de criterios para escogerla, es también un ser humano con principios, valores y experiencia, que, al darle humanidad a su labor, humaniza al estudiante, aunque esta humanización pide otro aspecto: la vocación de servicio, es decir, amor por enseñar.” ¡Voilà!, ahí está la esencia del rol del maestro, sumándole a su currículo la programación neurolingüística (PNL) y los enfoques biopsicosociales, que, de igual forma, hacen parte de este proceso de enseñanza, tal como lo expone el profesor Mauricio Suárez.

Y, finalmente, en el contenido de las clases, esa piedra angular del magisterio escolar, se hace necesario incorporar las TICs, las nuevas tecnologías de la información que son medios poderosos que facilitan al aprendizaje entre niños y niñas en la modernidad, que, a decir verdad, conocen bien el mundo virtual a través de redes sociales, páginas webs y búsquedas digitales en la red.

Una estrategia pedagógica que, a riesgo de no incorporarse en la escuela, puede generar un ambiente anacrónico entre maestros y alumnos,  porque el propósito, según los teóricos de “Aula12″, es regresar al diálogo, al tête à tête,  justificar la praxis o razón de ser del docente, y así lograr apartarse, entre otras cosas, de la conferencia dominante (traspasar saberes sin ton ni son, ni criterio alguno) para encontrar el propio tono de su  discurso “evolucionable”, es decir, cambiar, adecuarse a las necesidades actuales, y transformar el contenido de su clase cotidiana.

 

Los dos autores son docentes de diferentes instituciones de Risaralda. En esta obra dejan por escrito sus reflexiones sobre el arte de educar.

 

Por ello es que, Hernán Mallama Roux y Mauricio Suárez, autores de este libro, han incorporado, con tino una dirección web (ver) y varios códigos QR para interactuar entre lo leído y lo almacenado en la red: materiales, videos, herramientas de aprendizaje, juegos didácticos y más. Mejor dicho, una obra completa en la amalgama de la enseñanza y la aprehensión de conocimientos.

Todo lo expuesto anteriormente (las tres líneas de fuga), autoriza a concluir que la metodología de “Aula12″ combina lo mejor de la experiencia educativa, con un aprendizaje exitoso, probado, comprobado y aprobado, gracias a una teoría propuesta por dos maestros comprometidos y asentados en Risaralda, y cuya estrategia debería ser un piloto dentro de los programas de educación del departamento. Ahí queda entonces la inquietud y el reto, porque un maestro que investiga un pequeño cambio en su rutina de clase hoy, transformará la vida de cientos de niños y jóvenes mañana.

Bienvenidos sean todos a participar de esta lectura razonada y práctica, pues quizá de un párrafo, una línea, o del todo del libro, surja una revolución en la forma de enseñar dentro de las escuelas, y por qué no, entre los programas educativos nacionales. Aula12 es una metodología visionaria, y un reto para los maestros, esos guardianes del saber, por los cuales, este tomo fue escrito a dos manos.