En Pereira no podemos saltarnos esta etapa del desarrollo artístico local, cayendo en la injustificada moda por lo digital o el cine del clic. Al cine lo que es del cine, al teatro lo que es del teatro.


Nathalia Gómez Raigosa en el taller donde se imprimió “Reportaje del teatro de sala en la escena pereirana”. Foto / Archivo personal.

Por: Diego Firmiano

De tiempo en tiempo, con intervalos largos, vuelve a Pereira la preocupación por el teatro, por el joven arte teatral en la ciudad. Ahora mismo, en este año, asistimos a una especie de renovación del interés del público, la academia y las personas de letras por esa rama del espíritu humano.

La cuestión consiste en el nuevo, o al menos, recién impreso, libro de Nathalia Gómez Raigosa, Reportaje del teatro de sala en la escena pereirana, que ha despertado el interés histórico del teatro y ha puesto en escena un nuevo ánimo, especialmente en que un proceso de sistematización de este arte se consolide en nuestro joven departamento.

Además, Nathalia Gómez Raigosa ha sido una escritora de dramaturgia, aunque poco haya participado activamente en las tablas pereiranas. Su aporte teórico es de gran magnitud, incalculable y, sin duda, texto para el presente y la posteridad.

La escasez y el lento progreso estético teatral en la ciudad ¿a qué se debe?, ¿cuáles son las razones fundamentales que impiden el florecimiento de este género de literatura en Pereira? Es interesante plantearnos el problema no para darle una solución desde este portal, que no es la intención, sino para aportar y conocer los límites de los trabajos e intervenciones teatrales en el departamento.

Sabemos que el teatro, en comparación con el cine y debido a todo su aparato logístico, es más costoso, cuyo gasto solo puede ser solventado por los que realmente aman o sienten este arte.  Otro punto es que Risaralda, desgajada del Gran Caldas en 1967, carece del hábito de la tradición teatral que otrora poseyó con vigor la ciudad de Manizales.

Tropa Teatro es uno de los grupos representativos de la actualidad. Alonso Mejía es el director. Foto / Tropa Teatro

Así, entonces, realmente los ciudadanos nacen a la vida de las emociones artísticas, cuando se libran del gran combate entre el cine y el teatro. Cuando se comprenda la diferencia de formato, y cuando -que ya es un comienzo- se conozca la historia de la dramaturgia en la región, con el libro de la comunicadora Nathalia Gómez Raigosa.

Además, siendo realistas, la producción material de una película cuesta mucho más que la producción material de una pieza de teatro. Pero por una paradoja que se puede explicar, la gente que va a cine sale menos culta de la sala, como dice Stefan Zweig “el cine deleita a los espectadores sin exigirles ni un átomo de cultura”, en comparación de alguien que imprime en su espíritu la representación teatral de una obra de Shakespeare, Cervantes, Lorca, Jean Genet o de Marcel Marceau.

Hay pues acá una soberbia y radical diferencia, un antagonismo que es necesario desvelar, para comprender el “sistema de producción teatral” y el “sistema de producción cinematográfica”.  El primero es menos costoso, en términos de ser culto o adquirir cultura; el segundo es un caro precio que pagar por lo IN, lo general, lo pasajero.

La maestra Claudia López, directora y formadora de varias generaciones del teatro local. Foto / Red Teatro del Eje Cafetero

Aunque, invirtiendo este balance de costos, es un lujo caro ir al teatro -y realmente vale la pena hacerlo- porque es el bello proceso de interpretar el texto, traducirlo en espectáculo y representarlo directamente al público pereirano. El otro sistema (el cinematográfico) es más barato, en términos de experiencia, porque precisamente tiene más efectos para maquillar la realidad.

No es bueno crear antagonismos, pero estas querellas entre cine y teatro son la lucha entre el hombre, el espíritu y la secuencia o técnica digital; entre la producción “personal” y por ende de más alto valor, y la producción en “serie” al alcance de un clic, un play o un balde de palomitas de maíz.

Cicuta Teatro, una propuesta encabezada por César David Salazar y Mauricio Robledo, quienes a su vez orientan Salaestrecha, un espacio para ver teatro. Foto / Cicuta Teatro.

El teatro no ha perdido su valor frente a los grandes cines y las nuevas ofertas de atracción (2D, 3D, etc). La estética derivada del trabajo humano y creativo conserva su impronta histórica y existencial, además de aplomar el término “cultura” en un tiempo donde este se traba con otros tan genéricos como “Cultura, recreación y deporte”.

La escenificación en Pereira, con la Tropa Teatro, a cargo de Alonso Mejía Román; Paradigma, con Wilmar Ramírez a la cabeza; Sala de teatro El Paso, con la dirección de César Castaño; Cofradía Danza y teatro experimental con Juana Valencia; Cicuta Teatro / Sala Estrecha con César David Salazar y Mauricio Robledo, entre otros grupos, aspiran a una fina representación de la vida universal y local, desentrañando los conflictos vitales que día a día azuzan la existencia.

César Castaño es director y dramaturgo del grupo El Paso. Foto / Teatro El Paso.

Es la vida misma desenvolviéndose en el escenario, pues la vida es un drama como afirmó Séneca. Por ello es de resaltar que el arte del decorado, el performance, la ambientación de la mise en scéne han tomado vida con las compañías de teatro en Pereira.

Revitalización sorprendente, no solo por el libro de Nathalia Gómez, sino del arte por el arte, desde el cual se apela, principalmente, al elemento mágico, al acento poético, a transfigurar la realidad. He aquí lo valioso del arte del teatro en Pereira, y por lo cual vale la pena invertir tiempo, dinero y asistir a los eventos programados en la ciudad.

Entonces, ¿es descabellado sentir curiosidad, amor, compromiso con el teatro en Pereira? ¡Claro que no! Es arriesgado, pero los artistas locales, que son muchos, están en la capacidad de responder a las expectativas de los amantes de la dramaturgia, las artes, la cultura en general.

En Pereira no podemos saltarnos esta etapa del desarrollo artístico local, cayendo en la injustificada moda por lo digital o el cine del clic. Al cine lo que es del cine, al teatro lo que es del teatro.

Juana Valencia es artista, formadora y gestora cultural. Desarrolla su obra a través de los lenguajes, las artes vivas y escénicas. Cofradía Danza y Teatro Experimental. Foto / Red Teatro del Eje Cafetero

Sintetizando, no es entonces un tema de índole económico lo que ha hecho menguar el interés del ciudadano hacia la representación teatral, sino que es la carencia y desconocimiento de la importancia del uno frente al otro. La estética comprometida versus la tecnología organizada; lo cultural versus la moda de las películas.

¿Debemos entonces apoyar el arte teatral en la ciudad de Pereira? Sin duda sí, y dos veces sí. El público pereirano no debe privarse de otras experiencias sensibles y maravillosas, aunque el Estado aun no esté maduro para entregar un generoso auxilio al arte regional.

Apoyemos para que la ciudad reverdezca y nuestro destino sea, más que cultural, culto.