El empoderamiento en la enseñanza por parte del docente influye en el buen nivel académico, el adecuado uso de las TIC y el desarrollo socioemocional de sus estudiantes.

 

Por / Georgette Dalel Ahcar Vanegas*

Con base en estos aspectos nos enfocaremos en lo que está pasando actualmente y cómo esta pandemia a nivel mundial ha impactado en la educación, cómo hemos pasado de una educación presencial a una virtual, cómo los docentes se han empoderado de este método de enseñanza y como ha influido en el nivel académico de los estudiantes; para esto quiero citar a Mark Prensky, en su libro El mundo necesita un nuevo currículo define y describe las características de los inmigrantes y nativos digitales, donde el inmigrante tiene que adaptarse y aprender de esta era digital y el nativo debe entender la educación desde lo analógico.

Sabemos que la educación ha dado un giro increíble, pasando de una educación analógica a una educación virtual donde requerimos el uso de las TIC. Los jóvenes estudiantes han demostrado el querer incluir la tecnología en su proceso académico y lo hemos hecho de una forma abrupta e inesperada.

“Es ineludible reflexionar en lo complejo que resulta saltar la brecha digital, pues hacer buen uso de las TIC no significa tener acceso permanente y hacer uso indiscriminado de éstas, sino realizar cambios en todos los ámbitos que influyen en la calidad de la educación, incluyendo los aspectos éticos y filosóficos que deben sostener el empoderamiento digital”, afirma Ortiz Hernández.

Sabemos que en la presencialidad es esencial que el docente se empodere tanto de su proceso como el de los estudiantes, pero ahora desde la virtualidad el docente debe tener claro que este medio ya no será de manera sincrónica todo el tiempo, como lo permitía la actualidad, si no que pasamos a una educación para muchos asincrónica debido a las dificultades que existen y que requieren que el docente se empodere no solo del proceso, sino de las herramientas pedagógicas y competencias que nos brindan las TIC, incorporándolas en su proceso académico.

Castells afirma que las principales necesidades de la educación en la sociedad actual son aprender a aprender, consolidar la personalidad, desarrollar las capacidades genéricas y aprender durante toda la vida, algo muy cierto que podemos lograr desde el uso de las TIC, ¿pero realmente las actitudes que toma el docente frente al uso de las TIC influye en el aprendizaje?

José Manuel Sáez López dice que las creencias del docente respecto a

cómo sus estudiantes aprenden o deben aprender influyen enormemente en la metodología a la hora de enseñar; el docente es autónomo en el aula de clase y decide qué herramientas son necesarias y cuáles no.

En la actualidad el docente se ha visto obligado a usar las TIC como una herramienta esencial en el proceso de aprendizaje del estudiante, ¿pero realmente utilizamos estas herramientas de forma adecuada y pertinente o en cambio creemos que las TIC se limitan solamente a videoconferencias y plataformas para dictar clase? Nuestra sociedad necesita urgente una alfabetización digital y que nuestros estudiantes empiecen adquirir competencias en las TIC, que es lo que realmente los prepara para el futuro; y esto solo podrá suceder cuando el docente se empodere de este proceso de educación actual.

Como dice José Manuel López, el empoderamiento con la suficiente información y recursos adecuados nos facilita el proceso de cambio en las escuelas y que él considera como muy necesario; ya vemos que el empoderamiento del docente no solo influye significativamente en el proceso del estudiante, positiva o negativamente, y nos conduce a lograr y manejar un cambio que implica la educación en la actualidad.

Pero no debemos enfocarnos solamente en el desarrollo cognitivo del estudiante, si no en su desarrollo socioemocional ya que esto ayuda a su vida interpersonal e intrapersonal porque fomenta los trabajos en equipo, manejo de emociones, resolución de conflictos, entender y respetar las perspectivas del compañero, entre otros.

El desarrollo socioemocional tiene gran influencia en el aprendizaje cognitivo, por lo cual el docente debe potenciar desde edades tempranas con diversas actividades transversalizadas en las diferentes aéreas del conocimiento, algunas de estas actividades pueden ser: proponer más trabajos en equipo, invitar al estudiante a compartir cómo se sintió al respecto de una situación, compartir puntos de vista etc.

En conclusión, el papel del docente no es abarcar saberes cognitivos, utilizar metodologías, estrategias y métodos impuestos, poner trabajos y tareas sin propósito,

construir máquinas para trabajar.

Debe ser un guía que propone nuevas formas de educar, que va más allá de lo analógico, que utiliza todas las situaciones en pro del aprendizaje, que instruye al estudiante en saberes cognitivos para transversalizar entre todas las aéreas del conocimiento, que forma seres humanos, se preocupa de sus estudiantes, se empodera de sus conocimientos, para finalmente brindarle a sus estudiantes saberes que los formen como

excelentes ciudadanos. Es aquí donde evidenciamos el verdadero secreto de una buena educación.

El docente no es quien transmite conocimiento, sino quien forma para la vida, porque finalmente necesitamos en nuestra sociedad más ciudadanos que enciclopedias.

*Estudiante de la Licenciatura en Educación Básica Primaria, UTP.

 

Referencias

Chaviola, C. Cendrós Parra, P.Sanchez, D. (2008). El empoderamiento desde una perspectiva del sistema educativo. Vol. 14. No. 3. pp. 130 – 143.

Ortiz Hernández, G. D. Uso adecuado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Universidad La Salle Oaxaca.

Prensky, M. (2015). El mundo necesita un nuevo currículo. Sonia Cáliz. Biblioteca Innovación educativa. Ediciones SM.

Sáez López, J.M. (2010). Actitudes de los docentes respecto a las TIC, a partir del desarrollo de una práctica reflexiva. Escuela Abierta.