¿Qué significa ser un ser humano si no se tiene lo que lo caracteriza? Ahí está la gran preocupación existente. ¿Se ha perdido la capacidad de pensar por el otro? Si es así, ¿qué se debe hacer?

 

Por / Erika Yuliana Gazo Rodríguez

He visto cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar. […] Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia. Blade Runner.

 

Es notorio el cambio del tiempo y todo lo que este ha traído para la sociedad en general. El hecho de que se tenga a la tecnología a merced del ser humano llega a ser la solución de muchos problemas que acarrea la humanidad en la actualidad.

Por ello, en este escrito se pretende distinguir entre lo que realmente se necesita en la educación y en las mentes humanas y lo que debemos dejarle a las máquinas –tecnología–, ya que estas son demasiado importantes en el contexto actual; sin embargo, no pueden hacerlo todo y es ahí donde entra el trabajo del ser humano y el de la educación.

Actualmente, se pueden encontrar muchos artículos que mencionan el temor y las dudas que se tienen acerca de la tecnología; infinidad de personas se cuestionan sobre el futuro de la humanidad y es lógico, pues al avanzar de los días, cada vez se encuentran nuevos artefactos que pueden hacer la vida de las personas más sencilla y sin preocupaciones.

Y es que la inteligencia artificial ha sido un sueño hecho realidad para un montón de especialistas sobre el tema. Sin embargo, ¿cuál es el temor que se tiene? Pues bien, el miedo es el de ser reemplazados como sociedad por aquellas máquinas, pero, ¿si será esto posible?, ¿qué será lo único que la tecnología no sabe hacer para que no ocurra tan temido suceso?

Ahora bien, existen muchos estudios que argumentan la nula posibilidad que hay en afirmar que las máquinas, los robots y en general la inteligencia artificial serán alguna vez capaces de sustituir a los seres humanos, ya que existen características propias como el liderazgo, la empatía, el pensamiento crítico y en general los valores éticos y morales que no se pueden reemplazar con la invención de una máquina.

En cierta medida, tener esa idea en mente tranquiliza al ser humano, pero los avances tecnológicos seguirán y no se sabrá hasta qué punto podrán llegar, ya es cuestión de hacer bastante énfasis en la diferencia existente entre una máquina y una persona, pues bien, un cuerpo humano es una máquina ¿pero que lo hace diferente de las otras? La diferencia radica en el alma, esta es la que nutre al hombre y le da características distintas –como la capacidad de sentir y pensar–. Los seres humanos son capaces de hacer actos trascendentales en la vida de los otros, pueden cambiar y transformar a una sociedad, cosa que una máquina no puede hacer –porque no siente, no es empática, no tiene valores ni pensamientos morales–

Marc Prensky dice en su libro El mundo necesita un nuevo currículo que es la tecnología la que solucionará todos los problemas existentes, pues bien, él afirma que “La tecnología es más bien una ampliación de nuestro cerebro, una nueva forma de pensamiento. Es la solución que los humanos hemos creado para manejar este difícil contexto nuevo variabilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad”.

No obstante, se puede encontrar un punto que pone en duda la premisa antes mencionada y es el hecho de que la tecnología por sí sola no puede hacer mucho, es por eso que se cree que el trabajo de las máquinas es buscar, almacenar, memorizar y entregar información, mientras que las personas pueden dedicar el tiempo, esfuerzo y cerebro a pensar, a soñar y a imaginar.

Es por ello que la interacción de humano con humano determinará el resultado de las acciones, no se puede esperar un resultado igual cuando se trabaja con una máquina, siendo esta perfecta, mas el ser humano no lo es, por lo tanto es que debe estar con su par que le brinde iguales posibilidades, donde ambos se complementen y se ayuden para así lograr un objetivo que puede ser común.

Cabe resaltar que incorporar la tecnología en la vida del ser humano no deja a la educación fuera de ese contexto. Actualmente, las TIC en la educación son una serie de herramientas novedosas que ofrecen infinidad de oportunidades y soluciones a la hora de representar y ampliar conceptos y temas; a pesar de ello, se necesita de un docente cualificado para el acompañamiento de los estudiantes, pues este es el único que podrá trasmitir valores, algo que la tecnología nunca podrá hacer.

Nuevamente, se plantea la importancia del sujeto en los procesos netamente del ser humano, puesto que este requiere la interacción con el otro para poder “funcionar adecuadamente”. Además, trabajar con lo humano –que es el caso de la educación– debe ser una actividad que lo haga un igual para así poder llevar un proceso sensible. Es por eso que la educación se plantea propia de los humanos, tanto así que una máquina nunca sería capaz de realizar esta acción.

Mary Jo Madda, en una Charla TED, afirma lo siguiente:

The teacher factor because oftentimes teachers are the ones that ask the best questions around how a student is feeling they have those relationships that a piece of technology can’t simulate. How do we as a collective figure out the best learning environments for our students that balance the utility of technology with the beauty of human nature. I’ve seen it firsthand the relationships between teachers and students is sacred and that should never ever be eliminated.

Y claro está, porque las máquinas serán esa ayuda que necesitará el maestro y que a su vez este utilizará en sus alumnos, pero la tecnología por sí sola no será capaz de preocuparse por los estudiantes ni podrán empatizar con ellos. Eso es tarea del docente, ya que él será único con aquella capacidad de conocer, ayudar, ser partícipe y socializar con los estudiantes y su entorno.

Hoy por hoy existen maestros que se toman en serio su labor y se puede ver en la entrega que tienen con sus estudiantes. Han comprendido la importancia de la tecnología en el aula de clase, por lo tanto, la incorporan y a su vez, crean mecanismos donde se ven involucradas nuevas formas de enseñanza, que son demasiado importantes, ya que los alumnos deben adquirir y desarrollar ciertas habilidades que necesitan a la hora de vivir en sociedad.

“Existen colectivos de maestros y maestras que le han apostado al desarrollo de propuestas educativas innovadoras bajo los principios de oportunidad, autonomía y diversidad, que invitan a los estudiantes a reconocer la importancia de participar de forma activa y consciente en cada uno de los ámbitos que los involucran como jóvenes. A través de esas propuestas, los maestros y maestras promueven experiencias que involucra diferentes ambientes escolares las que les otorgan herramientas críticas, reflexivas y propositivas a los estudiantes”, afirma David Rodríguez Gómez.

Lo anteriormente citado es una muestra de un pensamiento TIC, que si bien en un salón de clase se pueden utilizar muchos artefactos tecnológicos que ayudarán a esta nueva dinámica de enseñanza, pero, si no se hace asume ese trabajo de una correcta manera, muy posiblemente los resultados no serán los más favorables y en vez de trazar puentes con los estudiantes, se crearán barreras que no ayudarán para nada el proceso de enseñanza y la relación docente-estudiante.

La escuela actual necesita formar estudiantes líderes, autónomos, empáticos y diversos, seres humanos listos para asumir las responsabilidades de una actual sociedad difícil y cambiante, por ello que los maestros deben asumir su rol como personas que pueden ayudar a formar a otras con las características necesarias. Un maestro en el aula de clase no debe crear máquinas que memoricen todo a su paso, hay que dejarle eso a las verdaderas máquinas y al ser humano dejarle todo aquello que involucre sentimientos, valores morales y pensamientos críticos, esto es lo que realmente exige el contexto actual. Sin embargo, ¿qué pasaría si la educación no es capaz de potenciar estas habilidades?, ¿serán los maestros del futuro capaces de dejar todo a las máquinas y, así mismo, convertir al estudiante en una de ellas?

Lo cual apunta hacia la conclusión de que si el ser humano no es capaz de destacar por su esencia, muy posiblemente este sea olvidado. Hay infinidad de artículos que aseguran que así no será, pero si se observa la realidad estamos delante de una sociedad indiferente, cero empática y sin valores –gente irrespetuosa, intolerante y mal educada–, entonces: ¿Qué significa ser un ser humano si no se tiene lo que lo caracteriza? Ahí está la gran preocupación existente. ¿Se ha perdido la capacidad de pensar por el otro? Si es así, ¿qué se debe hacer?

Las respuestas están en la educación, hay que formar maestros cuidadosamente, maestros que se preocupen por sus alumnos, que piensen en grande y no se estanquen en las más mínimas adversidades, docentes capaces de construir un pensamiento crítico en sus estudiantes. El contexto actual no necesita máquinas que memoricen y almacenen, necesita gente empática y lista para las nuevas oportunidades que se ofrecen.

Lastimosamente, falta mucho esfuerzo humano para que la sociedad deje de viajar hacia deshumanización y corrupción, el tiempo pasa y las inteligencias artificiales poco a poco están obteniendo rasgos humanos, mientras que el propio ser humano está tomando posiciones características de una máquina; entonces, ¿son los humanos los que se están convirtiendo en máquinas?