LOS PECES NO PUEDEN TREPAR ÁRBOLES

El modelo económico capitalista ha creado una estigmatización –“inaceptables” o “inferiores”– sobre los individuos que no estudien o realicen acciones para poseer dinero, es decir, que son menospreciadas las actividades que no sean lucrativas.

 

Por / Jhoan Sebastián Serna R.*

Alo largo de la historia, el arte en todas sus formas ha sido parte trascendental del desarrollo humano. Ya sea una pintura, un escrito, un descubrimiento, ha sido la manera en que un ser humano ha dejado su legado, la forma de dejar huella en la historia. Muchos de las personas que dedicaron su vida al arte fueron acusados de rebeldes y desadaptados, por una parte de la sociedad de su tiempo.

Sin embargo, siempre han estado presentes dejando representaciones simbólicas, diferentes lenguajes y sensibilidades de manera irremplazable. Descubren que el mundo es de los atrevidos, que para destacarse no pueden ser iguales al común, no deben encajar ante la sociedad. Dichas personas no han tenido miedo de morir y tampoco de vivir; su único miedo al parecer ha sido no dejar trazado en la vida de los demás su manera de ver el mundo. La expresión es lo que convierte a los seres humanos en animales superiores y distintos de los otros especímenes de vida.

En la época moderna nacieron los actuales sistemas educativos, organizados y controlados por el Estado. También la industrialización y con ello la importancia de ocupar una buena clase social. El estudio era solo para unos pocos. Así lo afirma Kant en Crítica de la razón práctica:

Basta reflexionar un poco y siempre encontraremos una culpa que hemos contraído de algún modo frente al género humano (aunque sólo sea a causa de los privilegios que gozamos, a base de la desigualdad de los hombres en la constitución civil, a causa de la cual otros tienen que sufrir tanto mayores privaciones) para que no reprimamos la noción de deber entregándonos a caprichosas fantasías sobre lo meritorio.

Pero en la actualidad las personas que pueden acceder a la educación superior acreditada son pocas en el caso de Colombia, esto sin contar la población rural donde aún acceder a la educación básica tiene grandes problemáticas (solo el 23,7%, según el DANE, es el porcentaje de matriculados en sedes educativas de la zona rural).

El modelo económico capitalista ha creado una estigmatización –“inaceptables” o “inferiores”– sobre los individuos que no estudien o realicen acciones para poseer dinero, es decir, que son menospreciadas las actividades que no sean lucrativas. Esto se ha convertido en una cadena en la cual se ejerce una presión por parte de padres o entes superiores a la juventud para que aprenda lo necesario buscando exclusivamente la prosperidad económica. Martha Nussbaum, en el libro Sin fines de lucro ¿Por qué la democracia necesita de las humanidades?, nos alerta sobre la existencia  de una crisis silenciosa, debido a que los gobiernos deciden  “desechar” otras aptitudes que pueden entenderse como no tan necesarias, en la medida en que se recorta el presupuesto asignado a las disciplinas humanísticas.

Somos conscientes y se puede aludir al sistema educativo en el cual el modelo está diseñado para la mayoría, los lugares de aprendizaje como institutos, colegios, escuelas, en los cuales se hace énfasis en materias más “importantes”, es decir, que matemáticas y español se ven con más intensidad horaria, su calificación tiene un mayor componente sobre el promedio y desempeño general del estudiante;  mientras que las artes, la recreación y las humanidades se ven en ocasiones una y máximo dos veces por semana. Esto nos hace cuestionarnos: ¿acaso hay conocimientos más importantes que otros, las artes no son lo suficientemente importantes ante la sociedad?, ¿sobra todo aquello que no tenga que ver con números?

Dando un ejemplo comparativo, pondremos un joven de la ciudad con una educación superior, con amplios conocimientos de economía y todo lo necesario para ocupar un puesto administrativo; el otro joven  es de los resguardos indígenas, su sabiduría se basa en la medicina natural, también hace una excelente labor como labrador de la tierra; ambos cumplen un papel importante ante la sociedad que los rodea, los dos  aportan a su comunidad lo necesario para su desarrollo; pero en un hipotético caso donde  se vieran obligados a intercambiar trabajos: se sentirían inútiles, no tendrían lo necesario para  desenvolverse en el ámbito, los conceptos matemáticos no servirían para nada más que contar las hojas y cultivos, pero  no ayudarían en nada si se necesitara un remedio para un simple dolor.

Por otra parte, el joven indígena probablemente no sabría cómo utilizar los dispositivos tecnológicos tan indispensables para los demás en esta sociedad. Como conclusión, tendríamos a dos seres infelices, puesto que la frustración y su entorno los haría sentir como seres estúpidos incapaces de realizar algo productivo. Sucedería lo que una vez señalo Albert Einstein: “Todos somos unos genios. Pero si juzgas a un pez por la capacidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es un estúpido”.

La formación integral es la manera correcta de preparar a los jóvenes; para crear un ser humano moralmente y con ética que le permita convivir con su entorno, que se sienta responsabilizado con el mundo que lo rodea.  Sin embargo, debe ser la persona misma quien escoja el área que más le llame la atención, para así aprovechar su potencial. Las personas que se dedican a lo que quieren pueden ser más felices y tener niveles de frustración muy bajos, dado que siempre harán sus quehaceres con vocación y no pensando en el “dios dinero”.

Las artes y las humanidades cumplen un papel fundamental dado que contribuyen con el desarrollo motriz, la inteligencia emocional, estimulan la imaginación indispensable para la innovación, entre otras aptitudes para la vida. Saber respetar y comprender a las demás personas, sus pasiones y aptitudes, es la base para una sociedad interdisciplinar fuerte y capaz.

¿Será que en la sociedad sirve un médico o un político con una gran habilidad en lo que hace, pero con una ética muy baja que no le permita más que pensar en sí mismo y en las ventajas que va a sacar para él?  De seguro no le importará pasar por encima de muchas personas para conseguir lo que desea, no tendrá ninguna rectitud, ni hábitos de bondad.

En los países hay un sinnúmero de casos donde a los políticos, egresados de las universidades más prestigiosas de todo el mundo, por alguna razón no les importa qué pase con su pueblo, al que gobiernan, y solo están en búsqueda del beneficio propio; su comportamiento nos aclara que hubo un fallo en su educación y que esto puede ser a causa de una formación con carencia en valores y humanidades, no despertaron en ellos un sentido de pertenencia ante la ciudadanía.

Como ejemplo final podemos tomar la contingencia actual que atraviesa la humanidad por la covid 19 desde finales del año anterior. Es innegable la importancia de los médicos y personal de salud haciendo frente a esta pandemia evitando la pérdida de vidas, la trascendencia de los equipos científicos y de investigación que buscan desde su conocimiento una manera de frenar y prevenir futuras situaciones similares para la humanidad, los gobernantes y dirigentes políticos que bien o mal continúan intentando garantizar el funcionamiento socioeconómico de sus naciones.

Sin embargo, es evidente la importancia de esas disciplinas que han sido menospreciadas en la historia reciente: la música, la producción audiovisual, las otras formas de entretenimiento desarrolladas por diferentes artistas han garantizado que el aislamiento prolongado por meses sea un ambiente seguro y tolerable para la mayoría de las personas en el planeta.

Los profesionales de la salud mental luchan desde su conocimiento por salvar vidas de la depresión, por recordarle a la gente la esperanza, por ayudarlos a encontrarse con sus verdaderas pasiones ahora que el mundo casi se ha detenido y tenemos tiempo para meditar quién realmente deseamos ser.

Es ahora donde el repostero que comparte sus secretos en redes sociales es admirado y respetado por sus espectadores, en igual medida que el médico que se encuentra de turno en las unidades de cuidados intensivos, porque al final del día ambos habrán salvado vidas de una manera u otra, y los dos están siendo felices, enseñando con su ejemplo que cuando todo se pone más oscuro, disfrutarás de cualquiera que sea tu pasión. Es allí donde todo empieza de nuevo.

 

Referencias

Nussbaum, Martha (2011). Sin fines de lucro. ¿Por qué la democracia necesita de las humanidades?

Pedagogía de Kant.  Recuperado de:  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4434894

 

*Estudiante de Ingeniería Eléctrica de la UTP. Este ensayo es un producto de la asignatura Expresión Oral y Escrita.