Finalmente, regreso a mi infantil oficio de machacar tapitas para el cascabel, por más que las alineara en marcas de refrescos y calculara sus dimensiones en mis manos inexpertas, siempre quedaban dispares, pero igual, juntas cerraban el círculo alambrado de alegre restallar…  

 

Por: John James Galvis Patiño

José Lezama Lima y Santiago Gamboa, dos escritores nacidos en el siglo XX; uno a comienzos de siglo (Cuba.1910), y el otro en la segunda mitad de este (Colombia.1964). Uno ya no es (1976), y el otro está en lo mejor de su escritura; uno se puede considerar precusor del boom latinoamericano y el otro pertenece al postboom. Desde una perspectiva arraigada en sus inicios en la cultura e identidad que les tocó vivir, ambos autores nos recrean en su escritura mundos paralelos, representativos de esa primera experiencia existencial.

Mística y sincrética en la Cuba de Lezama (Cangrejos, golondrinas), y caótica, diversa y agresiva en la urbe de Gamboa (La vida está llena de cosas así). Nos hallamos, entonces, frente a dos estilos de narrativa antagónicos, escindidos a cara y cruz.

Lezama Lima, de una narrativa no lineal, afianzada en un surrealismo híbrido de imágenes oníricas y una escritura sinuosa y jeroglífica, impregnada de su mismidad claro-oscura. Santiago Gamboa, por el contrario, de un lenguaje lineal, consecutivo y temporal; de vislumbrada lontananza y allanado derrotero de fácil transitar.

En 1944 José Lezama Lima funda la revista literaria Orígenes.

Escudriñando un poco el marco histórico de estos dos escritores podemos atar cabos que nos conducen a comprender mejor el porqué de su narrativa. En 1944 José Lezama Lima funda la revista literaria Orígenes, llegando a convertirse en la publicación cultural más sobresaliente de la época en Cuba. Allí buscó Lezama, junto con otro grupo de escritores, plasmar la verdadera identidad cubana [la cubaneidad], reflejada a través de un amplio espectro étnico: “raza blanca, criolla, mulata, negra e india. En el fondo el grupo Orígenes corresponde a un modelo mítico. Sus integrantes tienen que cumplir una misión cultural estéticamente ambiciosa dentro de un contexto histórico adverso, escribe Saïd Benabdelouahed. Por aquellos años dictatoriales (1920 a 1958), transcurrían los cesarismos dominantes de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, en medio de agitadas revueltas populares; factor decisivo que coaccionó la libre expresión cultural de la isla. Quizá de ahí el gusto adquirido de Lezama Lima por una narrativa hermética y mística en su obra escrita; tal vez, decidida a no ir de frente contra el régimen. “Los personajes de Lezama Lima corresponden a seres elegidos para cumplir una misión vital y metafísica”, comenta Benabdelouahed.

Por otro lado, el escritor Santiago Gamboa transpira a flor de piel una metrópoli de múltiples aristas, fragmentada y caótica. Una ciudad que no todos sus residentes conocen y advierten de sus oscuros pasadizos; esos, que intuye muy bien el autor desde sus vivencias, de esa primera juventud transcurrida antes del largo peregrinar por el orbe en busca de su piel de escritor. A través de gráficos relatos nos va transformando la urbe ideal del norte; esa de aristocráticos clubes y restaurantes de renombre, de amplias avenidas, edificios imponentes, gente de traje y autos de marca; por otra que empieza a desdibujarse, a pixelarse con el giro brusco e inesperado de una calle estrecha y reventada que conduce hacia el sur, de cancerígenos edificios desconchados, de gente extraña y harapienta. Su narrativa advierte la capitalina ciudad, esa que le ha tocado vivir; de heterogéneas conurbaciones y execrados pasos que conducen a ninguna parte, mientras se pierden afanosos en la confusión estrepitosa de la Bogotá de todos…y de nadie.

“Lezama Lima, fue un innovador del lenguaje, que transformó la narrativa superando el estilo de la anterior generación…”

¿Antagonismo innecesario?

El hecho de que ambos autores pertenezcan a diferentes corrientes ideológicas literarias nos lleva a una aparente confrontación de pensamiento y estilo. Del autor cubano, por ejemplo, a dos días de acaecido su fenecimiento, el profesor Guido Castillo afirmó lo siguiente para la sección cultural del diario El País de España: “Lezama Lima, fue un innovador del lenguaje, que transformó la narrativa superando el estilo de la anterior generación… Imponía su condición de creador sobre el propio tema del que escribía. Lezama es sin duda uno de los narradores que se preocupa más por el lenguaje, de ahí el barroquismo de sus textos… La carne lírica predomina sobre el hueso ético”. Aunque también tuvo sus detractores, aquellos que lo tildaban de ser un escritor de: galimatías escrituras, de claridades-oscuras y de jeroglíficas palabras encalladas en los misterios órficos y el pitagorismo”.

“Cada escritor inventa de nuevo la escritura”.

Por otro lado, el autor Santiago Gamboa en entrevista para la revista Dossier, bajo el título Mi personal arte de narrar, nos perfila su andamiaje de escritor insubordinado a la eclipsante narrativa del boom. Advierte que, contrario a los adornos de escritura, la verdadera obra literaria no está en el libro; este es un objeto formado por papel y tinta que en sí mismo no tiene nada de artístico–me pregunto, pensarán igual: editores / Dpto. gráfico / diseñadores / ilustradores /fotógrafos / artistas…–. “La obra literaria está cifrada en el libro, y existe, adquiere vida a través del lenguaje, en la imaginación del lector. Desde este punto de vista la literatura es un bien inmaterial [jaque mate]. Finalmente, rompe la eternizada noche de aquelarres del boom, al afirmar: “Cada escritor inventa de nuevo la escritura. Cada escritor es, de algún modo, el primer escritor, pues la materia sobre la cual trabaja no es literaria, y entonces debe partir de cero. Ni la realidad ni el lenguaje, en su origen, son literarios. Lo que es literario es el modo en que él los percibe, los piensa, y finalmente, los procesa para transformarlos en obra”.

El otro, de pasos lineales, sin abruptos sobresaltos, pero de una exquisita narrativa..Foto / Daniel Mordzinski

Para terminar

Entonces, ¿ahora qué? El uno híbrido, místico y atemporal; no sólo se le lee con la razón, sino también, se le percibe con la vibración henchida de la piel. El otro, de pasos lineales, sin abruptos sobresaltos, pero de una exquisita narrativa del que acertadamente conoce la alquimia de combinar experiencia de vida con la visión ampliada y fortalecida que da la academia.

Finalmente, regreso a mi infantil oficio de machacar tapitas para el cascabel, por más que las alineara en marcas de refrescos y calculara sus dimensiones en mis manos inexpertas, siempre quedaban dispares, pero igual, juntas cerraban el círculo alambrado de alegre restallar; hoy, lo mismo que ayer, no me arrojo a prescindir de ningún autor presente o pretérito, pues cada cual vibra en su propia eufonía de la escala literaria.

Amén.

 

Referencias

  1. Benabdelouahed, Saïd. (1996). El elitismo criollista en la obra de José Lezama Lima [article]. Caravelle/67/p.p.113-126. Disponible en: https://www.persee.fr/doc/carav_1147-6753_1996_num_67_1_2712
  2. Benabdelouahed, Saïd. (2002). José Lezama Lima, Cartas a Eloísa y otra correspondencia. Caravelle/79/p.p.308-312. Disponible en: https://www.persee.fr/doc/carav_1147-6753_2002_num_79_1_1393_t1_0308_0000_2
  3. Gamboa, Santiago. (s.f). Mi personal arte de narrar: Santiago Gamboa. Revista Dossier (14). UDP Facultad de Comunicación Y Letras. [Artículo]. Disponible en: http://www.revistadossier.cl/mi-personal-arte-de-narrar/
  4. García-Herreros, Catalina. (2010). Imágenes de ciudad en la narrativa de Santiago Gamboa. HAL archives-ouvertes. [PDF]. Disponible en: https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00530097/document
  5. Ángel. S. (1976). opiniones sobre el autor de “Paradiso”. Reportaje: En la muerte de Lezama Lima. El País Cultura. Disponible en: https://elpais.com/diario/1976/08/11/cultura/208562408_850215.html
  6. Orígenes (revista). Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Or%C3%ADgenes_(revista)