Lo que se debe hacer, es necesario, es profundizar desde la escuela una animación por la escritura, que exista una transversalidad para llevar a la escritura a ser un requisito fundamental, de tal forma que para el estudiante sea una actividad placentera, rutinaria y no condicionado.

 

Por / Daniel Calvo Ríos

El ingreso a la vida universitaria tal vez sea uno de los procesos más importantes en la vida de un joven adolescente que quiere continuar sus procesos académicos en campos más específicos. En este camino el joven tiene grandes aspiraciones, sueños, metas de aprendizaje, exploración y ocio. Pero muy seguramente si se le reta a plasmar esas ideas en un texto, este no supere una hoja, quedando así reducida la idea que él tiene para cumplir sus metas a largo, mediano y corto plazo.

En el proceso de crecimiento académico, padres y maestros buscan desarrollar nuestra capacidad de expresión por medio de la oralidad y el dibujo, pero, a pesar de que aprender a escribir era un requisito primordial, nuestro enfoque nunca lo fue.

¿Qué tanto serviría a la sociedad actual si el abordaje sobre la escritura fuera más fuerte desde el colegio? La respuesta a eso sería seguramente que Colombia no solo tendría un único Premio Nobel de Literatura, si no que hasta habría productores en busca de libros para realizar grandes producciones hollywoodenses, pero todo este talento queda opacado por la incapacidad para la escritura y el plasmar ideas en palabras que perduran a través del tiempo, como es el caso de Cien años de soledad, que cumplió sus 50 años en el 2017, una obra emblemática, pero, ¿si hoy se le pidiera a usted, querido lector, redactar un libro de tema abierto el cual cumpla con el requisito de que la cantidad de hojas debe ser mínimo la octava parte de Cien años de soledad, podría hacerlo? Muy seguramente la respuesta seria un rotundo no y el motivo es la falta de interés por la escritura y lectura generada en el colegio

Anteriormente se hablaba de que había jóvenes que eran más visuales o auditivos y con capacidades de desarrollo y aprendizaje diferentes y hasta envidiables. Pero actualmente parece que entre más avanza la comunicación virtual en aplicaciones de chat y audio, más se reduce la capacidad de los jóvenes para redactar un texto.

Entre más aplicaciones de celular con opciones de plasmar una idea o un pensamiento en un emoji o una nota de voz para agilizar los procesos de comunicación hay mayor reducción de la capacidad de desarrollo y uso de léxico variado. Predomina una capacidad de cansancio mental al momento de desarrollar una escritura, de plasmar una idea en texto y no en un audio o imagen, por eso la mayoría de jóvenes llegan a un grado once sin saber cómo redactar de forma correcta un texto y al ingresar a la universidad encuentran una gran pared: la redacción de textos académicos.

¿Cuántas ideas no se perderían si no fueran por la capacidad de redacción de algunas personas para plasmarlas? O en otro campo ¿qué sería de un contrato laboral si las ideas y los puntos a abordar no fueran puntuales y estuvieran bien desarrollados?

Un estudiante que ingresa a la universidad debe llegar con una capacidad de redacción de un nivel intermedio, ya que es en el proceso universitario donde sus maestros explotarán y explorarán ese potencial de redacción de textos académicos, en el cual a veces deberán plasmar una idea en 50 paginas o en otras producirán en cinco ideas en una hoja, lo cual permitirá que el estudiante tenga un mayor desarrollo en el planteamiento de ideas y uso de palabras asertivas. Es muy diferente decir: ella empezó a cantar como si fuera un gemido. A simplemente expresar: “ella empezó a jipiar”. No solo se expresar el mismo mensaje si no que en este ejemplo elemental hubo una reducción de vocabulario de cinco palabras. Lo cual favorece al estudiante cuando debe desarrollar un texto con una capacidad de palabras limitadas.

El buen desarrollo académico universitario demanda que el estudiante pueda tener un nivel de expresión escrita mucho más precisa ya que en este espacio es donde va a desarrollar las capacidades críticas que rodean a la sociedad. Un estudiante universitario debe tener la capacidad de plasmar sus ideas de forma escrita, ya que así permite no solo a que trasciendan en el tiempo si no que cuando este las retome pueda tener de forma precisa una visión de lo que era su pensamiento en el momento que escribió y así poder concretar una visión sobre el crecimiento y evolución de la idea, esto para la corrección o implementación de nuevas ideas.

Lo que se debe hacer, es necesario, es profundizar desde la escuela una animación por la escritura, que exista una transversalidad para llevar a la escritura a ser un requisito fundamental, de tal forma que para el estudiante sea una actividad placentera, rutinaria y no condicionado. Así, cuando el joven llegue a la universidad ya conociendo la importancia de la escritura tendrá la capacidad de realizar un ensayo a partir de una idea. Un estudiante apasionado por la escritura en la universidad sabrá que hay más palabras para decir mamá y que cada una de ellas es igual de importante a la anterior.