“Sois un grandísimo bellaco… y vos sois el vacío y el menguado,

que yo estoy más lleno que jamás lo estuvo la muy hideputa puta que os parió”

Del Caballero de la Triste Figura a Eugenio

quijote

Por: Alan González Salazar

Cómo fiarse del morisco Cide Hamate Benengeli, quien se dice narra la historia del Ingenioso Hidalgo, si para la época eran reconocidos los árabes como mercaderes embusteros; por su condición morisca, afirma El Quijote, debía ser embelecado, falsario y quimerista. El autor quizá haya querido burlarse no solo de los libros de caballería sino del mismo lector, al recrear la parodia de “un mundo al revés” donde se presentan toda clase de desigualdades, donde se aproximan cosas alejadas y desunidas; en este sentido El Quijote no absolutiza nada, por el contrario, proclama la alegre relatividad de todo, pues, según Bajtín, todo posee su parodia, es decir, su aspecto irrisorio, puesto que todo renace y se renueva a través de la muerte.

En el marco de este carnaval, de esta fiesta del tiempo que aniquila y renueva todo, nuestro venerable anciano decide partir al viento –antes que entregar sus huesos al lecho mortuorio– ¡Y es el personaje quien se inspira en el Amadís de Gaula!, quien se rebaja y aproxima a la tierra, se familiariza, se acerca y humaniza, trae consigo los sueños, la demencia y las obsesiones de toda clase.

tropa-teatro-quijoteRobinson Cardona logra entonces encarnar estos ideales e interpreta, no el Quijote de hace 400 años –el cual se lee traducido al castellano que usamos hoy en día– sino un Quijote moderno; Robinson Cardona interpreta con justicia la sinceridad cínica de Alonso Quijano. La imaginación artística del grupo –o mejor– su puesta en escena, resalta los elementos contemporáneos del Quijote, resalta su actualidad, acerca lo lejano, une lo desunido con elementos de bufonería infernal, hace partícipe al espectador en esta forma sensorialmente concreta y vívida entre realidad y juego, bajo la luz cenital, El Quijote se hace alto como la imaginación lo desea y la intensidad de su voz logra conmovernos al punto de no pensar en nada más. La música también es sueño, dinamiza la acción dramática y envuelve los sentidos, con letras propias crean atmósferas que ayudan a la comprensión de ciertos momentos, en un universo donde todo cuenta: las máscaras en reposo que han de liberar la conducta, los moros, los egipcios o los turcos, un pueblo entretejido entre ramas y su molino en lo alto, las sábanas blancas que lo tomarán preso. Esta caja del teatro será el cuarto a oscuras donde hemos de encontrar, sobre la cama hecha girones, al Caballero de los Leones embebido en su lectura, la cual puede suceder, como demuestra el grupo, en cualquier lugar de América.

Dentro de esta obra hay otras obras, artificios, juegos con el punto de vista, la imaginación material y metafórica del escultor; personajes, marionetas y títeres, vuelven eternamente a representar su papel en el fluir ingrávido de esta ficción, en el accionar evanescente del actor; “gajo prieto de tiempo” dirá el poeta.

No salen nunca de escena, encerrados, solos frente al lienzo, los personajes de la obra literaria se han transformado y configurado en imagen, los actores –Maryury Ruiz, Johnathan Rodríguez, Diego Zabala, Bárbara Figueroa y Gustavo Alonso Vidal– han creado un mundo complejo y suficiente donde cada signo tiene representación, en la relatividad del peso y el tiempo. En palabras de su director, Alonso Mejía Román:        

quijote-tropaEl lienzo es el cuadro y lo que ocupa el lienzo son las imágenes, los objetos, los signos, todo el espacio que considera el pintor debe ir ahí dentro, hace la división para develar puntos áureos, etcétera. Si tengo un espacio escénico que es este –si no está colgado el lienzo es el espacio y la pintura es el actor o los actores, en vez de pintura, los actores ocupan el espacio, la diferencia con esto en el cine es que el cine no tiene peso específico, es decir, los actores, como los objetos, como la tina, como los caballos, como la polvareda, cualquier cosa que ponga, no tiene peso porque no está vivo en el espacio ¿Verdad? Entonces en edición se escoge y se corta ¡Chaks!, usted hace ¡Chaks! corta y pasa de la escena de la tina con leche de rosas y velas a la escena del hombre que huye en el caballo en la polvareda perseguido por… No existe el peso, entonces ¿Cómo resuelve uno el peso específico de los actores y de los objetos? En el lienzo ¿Cómo hacer que no exista o que desaparezca la idea de peso específico para que la idea se vuelva leve, para que esto no tenga la consistencia humana que tiene, digamos, el peso del cuerpo en el espacio? ¿Cómo hacer para que el espectador no tenga tiempo de percibir y pensar el peso sobre el espacio? Tal vez descubra en la obra, el espectador, una pintura en movimiento donde nada se acopla con nada pero lo que ve le podría resultar caótico y encantador al mismo tiempo.

quijote-tropa-teatroTodo esto elementos cervantinos: su registro de habla coloquial en la manera de interactuar de los personajes, la verosimilitud, las escenas en latín, el rito y su parodia. El Quijote de la Tropa Teatro, malferido por las violencias y sufrimientos que constituían la vida del Medioevo, motiva a creer que aún este puede ser el estado actual de cosas, aunque los libros no necesariamente deben corresponder a la realidad, la agrupación estructura –¡con qué eficacia! – un mundo imaginado que interroga el nuestro.