Historia pesada

El powerlifting es un deporte que se practica desde hace varios años en Colombia, sus deportistas se caracterizan por ser hombres fuertes y el número de adeptos aumenta aunque no haya mucho apoyo por parte del gobierno, ya que es un deporte no olímpico.

Jhon Jairo Mejía Ortiz

Texto y fotografías por: Steven Morales Palacio

El power se lleva en el corazón, la fuerza y la decisión están ahí. De ese lugar brota la energía para que un hombre de sesenta kilos logre levantar 260 kilos. Algo así como tener cinco bultos sobre la espalda. Una proeza digna de los más fuertes, de hombres que han nacido con una genética especial para ser deportistas de alto rendimiento, para ser powerlifters.

Este deporte se empezó a practicar en la calurosa Barranquilla hace más de veinte años y fue traído al país por el canadiense Bruce Simpson. Consiste en tres movimientos: sentadilla, peso muerto y press plano. El powerlifting a nivel mundial está dividido en dos federaciones y se diferencian de acuerdo a los equipos que usan. En la WPC y la IPG se utiliza una camisa especial para hacer press plano, una trusa para hacer peso muerto y otra para hacer sentadilla. La variación está en la cantidad de telas. Una trusa de una tela le permite al deportista levantar 230 kilos, mientras una de dos telas 330, ahora imaginemos de tres. Se desdibujan los límites de la fuerza, aunque hay algunos que optan por no usar equipos, como la GPA. Ellos dicen que siente más el power, solo usan vendas y cinturón.

Los entrenamientos varían dependiendo de la persona y se establecen teniendo en cuenta el peso corporal y marcas. Se diseña el programa de acuerdo a unos porcentajes de rendimiento y se trazan las metas. Hay ocasiones en las que el deportista necesita ayudas para llegar a las marcas y ahí es cuando se estrecha la relación entre powerlifting y esteroides. Entre los powerlifters es común el uso de Boldenona, un medicamento de uso veterinario, que se utiliza para aumentar la masa muscular en caballos de exposición. Vuelve a los deportistas centauros. Dispara los niveles de testosterona en el organismo y crecen los músculos.

En el país los mejores atletas de powerlifting están en  Atlántico y Bogotá. En la región cafetera tenemos algunos buenos exponentes y entre ellos está Jhon Jairo Mejía, sub campeón latinoamericano de powerlifting en la categoría de los 74 kilogramos. Esta es su historia…

Jhon Jairo Mejía Ortiz nació en Pereira el 21 de Agosto de 1970.

Yo empecé a los trece años practicando lucha olímpica y recuerdo que el profesor de educación física del colegio me decía que tenía condiciones para el levantamiento de pesas, mas no para lucha. No le puse cuidado y seguí entrenando lucha normal y cuando eso hubo un programa de Coldeportes y era que todos los deportistas debían de pasar por todos los deportes que para que conocieran los que habían.

En esas llegué yo a pesas y me gustó y ahí me quedé. Practiqué levantamiento olímpico de pesas por once años, y me fue regular porque es un deporte muy exigente, las marcas son altas y llegué a quedar entre los tres primeros del país pero de ahí no pasé. Los movimientos son arranque y envión. Arranque es desde el suelo hasta arriba en un solo tiempo y envión es desde el suelo a los hombros y de los hombros arriba. El mejor movimiento mío era el arranque, tenía un arranque muy bonito, pero en el envión no me iba muy bien. Tenía una cargada muy bonita pero de los hombros para arriba era donde yo fallaba.

Competía constantemente y en una competencia estaba haciendo una cargada, tiré el jerk y se me cayó la barra. Yo salí de la plataforma llorando porque no había hecho el movimiento. Cuando llegué al vestier y me quité la venda vi la rodilla al otro lado y me desmayé. Se me había reventado el tendón patelar, el que sostiene la rótula. Cuando desperté tenía una bolsa con hielo amarrada en la rodilla y ya me la habían arreglado otra vez pero el tendón estaba roto. Los médicos de ese tiempo me dijeron a mí que yo no podía volver a hacer pesas.

Estuve tres años por fuera, esos tres años fueron los tres peores años de mi vida. Me entregué al alcohol. Estuve alcoholizado, llegué a tomar alcohol etílico con gaseosa. Primero me lesiono la rodilla y los médicos me dicen que no puedo volver a levantar pesas y segundo me deja la mujer mía en ese entonces, yo me volví una porquería. Esos tres años estuve tirado al ruedo por completo, rumba, lo único que no hice fue consumir droga, pero yo era alcohólico, trabajaba sino para eso. Yo trabajaba en un taller de soldadura con mis abuelos en Cali, yo soldaba, puertas, ventanas y rejas.

Cuando volví a Pereira, porque no había terminado el bachillerato, me tocó estudiar por la noche y había una profesora que nos daba a nosotros química. Ella me quería mucho a  mí y una vez me llamó y me dijo fuera a la sala de profesores porque necesitaba hablar conmigo. Ella sabía que estaba tirado al ruedo. Pues yo no sé ella como averiguó que yo había sido pesista, esta es la hora en que yo no sé. Ella me dijo “Jhon, yo sé que usted es un buen deportista,  usted ha ganado estos títulos, no se deje acabar la vida”, me hizo hasta llorar ese día. Eso me quedó sonando, pero no le hice caso. Cuando terminó el año en que me gradué, estuve una semana perdido en el alcohol, vuelto una mierda y después de esa semana me puse yo a pensar. “Hijo de puta, yo que estoy haciendo, me estoy es matando güevonamente, yo parezco marica. Voy a volver a ver qué me dicen en la liga de pesas”. 

En esas volví y el entrenador me dijo que tenía las puertas abiertas, podía volver a entrenar y todo. Es más, me dijo, “lo voy a mandar a donde el quiropráctico, el que estaba trabajando con Indeportes. Vaya allá y mire a ver qué le dicen y hágale que usted aquí es bienvenido a la hora que sea”. Cuando fui, el quiropráctico me dijo, “yo en nueve meses lo tengo entrenando otra vez”. Ahí fue donde se me subió el ánimo y dejé todo atrás. Hágale que yo quiero volver a entrenar.

Esos nueve meses fueron de mucho dolor. Yo caminaba con rodilleras ortopédicas. El me hacía quiropraxia todos los días, me volteaba esa rodilla a lado y lado, me ponía unas lámparas calientes con unos aceites y después me colocaba unas chupas de caucho con electricidad. Eso era lo más doloroso, porque la electricidad al tocar la parte que está afectada, eso lo hace ver a uno el putas.

Eso es una caja de madera y de ahí salen dos cables. De un cable está conectada la chupa que le ponen a uno en la rodilla y le pasan a usted un tubo de aluminio que está conectado al otro cable. Yo cogía el tubo y cuando prendían eso ahí mismo era tratando de tirarlo pero no era capaz de soltarlo. La electricidad reconstruye los tejidos que están rotos. Y a punta de eso fue que el hombre me levantó.

Fueron nueve meses, día de por medio. En ese tiempo mi papa tenía un taller de zapatería y yo trabajaba con él hasta las dos de la tarde y después me iba a entrenar o a hacerle terapia a la pierna y después me iba a estudiar. Fueron nueve meses y volví a la liga. Empecé a entrenar otra vez y a subir mis marcas.

Al estar bien del todo fuimos a un campeonato nacional a Cali, y ahí me di cuenta que yo ya no tenía qué hacer ahí. Todo estaba muy duro, hay que decirlo humildemente. Esos manes estaban muy duros, ya Oscar Figueroa era selección Colombia y me llevaba a mi mucho peso por arranque. Entonces yo seguí entrenando pero no para competir, a mi me gustaba.

Empecé a trabajar en un gimnasio y en esas llegó un man de Armenia. Me dijo tenga pégueme este afiche ahí y mire el reglamento y si está interesado bien pueda me llama y va y participa, entonces yo me puse a leer los reglamentos, me puse a leer como era la sentadilla, el peso muerto, el press plano y a la final me decidí. Estuve seis meses preparándome para ese campeonato y fui.

Era el campeonato nacional de powerlifting en Armenia, eso fue en 1995. Mi primer campeonato de powerlifting. Fui y quedé de quinto, me quedó gustando la cosa. En ese tiempo hice 200 kilos de sentadilla pesando 68 kilos. La rodilla nunca más me volvió a molestar. Eso sí, el quiropráctico me dijo que le metiera mucho trabajo al cuádriceps, que es el que me va a sostener la rótula porque está suelta. Usted no tiene tendón patelar que la sostenga. Por eso es que el cuádriceps izquierdo mío es más grande que el derecho.

Juan tenía 16 años cuando Jhon lo empezó a entrenar. Lleva 10 años practicando powerlifting y es el orgullo de Jhon.

La primera marca 200 kilos de sentadilla, 85 kilos de pecho, (risas) ¡uy qué pena!, dizque 85 de pecho y 185 de peso muerto. Esas fueron las primeras marcas que yo hice en power. Después de eso me dijeron que había un campeonato nacional de solo press banco en Bogotá yo estaba metido ya en el cuento, me llamó mucho la atención y empecé a buscar sistemas de entrenamiento y me preparé para ese torneo de press banca. Quedé como de sexto o de séptimo. Hice 100 kilos y de ahí para acá me metí de lleno al cuento.

En la actualidad tengo tres suramericanos encima. El primer suramericano quedé de cuarto, que fue en Quito, Ecuador. El segundo quedé de tercero que fue en Barranquilla y este último, que fue en Cali, quedé de segundo. Si dios me lo permite el otro año voy de primero.

Jhon logró obtener un cupo al mundial de powerlifting que se realizará en Dallas-Texas, en los Estados Unidos. Cuando intentó conseguir apoyo de Coldeportes, le dijeron que no había dinero. Todo se había gastado en los olímpicos; sacando cuentas él podría quedar de cuarto a nivel mundial, pero no tiene dinero para ir.

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