Norman Maurice Armitage Cadavid es el presidente de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), una de las empresas más rentables del país.

IMG_7359

Por: Hugo Andrés Arévalo 

Fotografías: Mauricio Triviño y Arturo López

Con nombre y apellido inglés, es un caleño que a sus 70 años continúa trabajando -desde que empezó a los 20-; y aunque tiene una posición económica privilegiada, como para vivir cómodamente en cualquier otro país del mundo, decidió construir su vida en Cali.

Responde con rapidez y desparpajo, al paso que va encontrando las palabras y anécdotas; así, de una, tan de imprevisto como cuando se atravesó en su vida la guerra. La primera fue cuando nació, el 14 de febrero de 1945, en el momento en que se vivía la Segunda Guerra Mundial; y de allí en adelante sería espectador y hasta víctima de otras guerras surgidas en Colombia.

Este hombre, además, vivió dos secuestros durante el conflicto armado colombiano que lleva más de 50 años; sin ser esto obstáculo para que le apueste a los diálogos de paz desarrollados en La Habana entre el estado colombiano y el grupo guerrillero de las FARC.

H.A: ¿De dónde vienen su nombre y apellido?

M.A –Mi papá es inglés, mi mamá paisa y yo nací en Cali; somos de clase media y nos criamos en la calle. Tengo primos por montones.  Mi papá se murió cuando tenía 70 y yo 18.

Mi papá me enseñó a querer al país: uno ante todo tiene que querer el lugar donde nace. Los ingleses por naturaleza son muy patriotas.

A mi mamá le aprendí a trabajar por ser paisa emprendedora y trabajadora. Así nos educó a todos. Y no es un imaginario, es la realidad: la verdad es que los paisas lo han demostrado con los años: cuando nosotros los vallunos nos hemos levantado, los paisas ya ordeñaron la vaca.

H.A: Usted suele decir que es ‘azaroso’ ¿de niño era travieso?

M.A – Soy azaroso por naturaleza. Trato de no perder tiempo, trato de que el tiempo me rinda. Uno de niño hacía muchas embarradas: tiraba pólvora y petacas en diciembre; en esa época uno con cauchera mataba pájaros y todo. Afortunadamente la juventud de hoy ha cambiado, pero en esa época todos los muchachos matábamos pájaros. Nos la pasábamos de cacería: a todo lo que se movía, le disparábamos.

afroinfluyente

H.A: ¿Cómo le fue siendo estudiante?

M.A  –No fui un magnífico estudiante ni tampoco muy malo. Yo creo que yo era del montón. La primaria la estudié en los hermanos maristas (Colegio Champagnat), y el bachillerato lo hice en el Gimnasio de Occidente de Cali.

Mis materias favoritas eran filosofía e historia, toda la vida me han interesado los problemas de la gente y cuando uno habla de historia se involucra con ella. Como conocedor de la historia me gustaba Alfonso López Pumarejo.

En la Universidad del Valle duré dos años estudiando economía y me casé y me puse a trabajar porque había que sostener a la familia. En esa época para uno acostarse con la novia se tenía que casar. Llevo casado 48 años con la misma, no la he podido cambiar (se ríe).

En la Universidad San Buenaventura comencé Derecho pero tampoco pude terminarla porque se daba de noche y tenía que trabajar, sin embargo, yo creo que en Colombia es más importante ser abogado que ser técnico, porque este es un país de leguleyos; hay que cuidarse mucho de todos.

Para sostener a mi familia me monté un negocio de papas fritas llamado “El Chanchito”. Había que ponerse algo y en ese momento vender papitas era buena cosa, y tenía la moto y una fabriquita pequeña; y salía a vender papitas por todo Cali.

H.A – Usted nació en un año en que se terminaba la Segunda Guerra Mundial, y en Colombia se estaba a tres años de empezar otra, el bogotazo de 1948, ¿qué piensa de la guerra?

M.A – Mi papá estuvo en la I Guerra Mundial y me contaba lo duro que fue. Y parte de los traumas que tienen la mayoría de los europeos todavía son a causa de la guerra.

Mi papá quedó traumado: aunque era muy nostálgico, sentimental y enamorado de su país; uno sí le notaba en la forma de relacionarse con la gente, que era un tipo callado, introvertido y poco interesado por los demás.

Secuestros

Mi primer secuestro fue en el 2002 durante un paseo con seis amigos al Pacífico; nos secuestró el frente 57 de las FARC. Duramos dos meses y caminamos mucho en la selva por allá en Bahía Solano.

Para mi segundo secuestro, cerca de Jamundí en 2008, perdoné a mi secuestrador que era un empleado mío. Esto tuvo mucha incidencia sobre todo en los diálogos iniciales del gobierno con la guerrilla en La Habana, en un país donde no estamos acostumbrados a perdonar. Además yo ocupaba un puesto importante como industrial.

La violencia no sólo la ha generado la guerrilla sino nuestra sociedad: ha sido de doble vía. De parte de la guerrilla y de nuestra sociedad que ha sido poco distributiva, muy injusta.

Aportes para La Habana

Me llevó la curia: el cardenal  Rubén Salazar Gómez. Me dijo que quería que fuera a La Habana a aportar algo.

De alguna manera los colombianos le estamos poniendo trancas a la rueda con eso. No tiene ningún sentido. En Colombia hay 2 millones y medio de desempleados. La guerrilla no tiene sino 10 mil milicianos; póngale que no sean 10 mil sino 20 mil como mucho. Darles trabajo a 20 mil reinsertados es facilísimo al lado de 2 y medio millones de desempleados que hay en Colombia. Yo creo que no hay ningún colombiano que no quiera darle trabajo a un reinsertado.

Nosotros en Sidoc ya venimos haciendo ese trabajo, de ofrecer posibilidades laborales a reinsertados; y hay muchas otras empresas que lo están haciendo. En estos momentos contamos con siete desmovilizados; nadie los conoce ni nada, no les damos importancia por ese estigma, les damos es posibilidades.

A la gente no hay que estigmatizarla: un guerrillero es una persona que también ha sufrido mucho. Para nadie es un secreto que la vida de un guerrillero en la selva, 20 años sin familia, pueda ser algo bueno para ellos. Ya de alguna manera ellos han pagado cárcel allá.

IMG_6325

H.A: ¿Cuáles son sus gustos artísticos, y qué líderes admira?

M.ASoy un analfabeta musical. Me gusta la música clásica sencilla y nunca me ha preocupado ni quién es el autor; sólo lo que le agrade al oído y me funciona. Las baladas me encantan, y la salsa pero estando con dos o tres aguardientes en la cabeza.

El día que me ennovié con mi esposa me encantó la canción “Ni se compra ni se vende” y se me volvió la canción de la vida. A mi esposa me la presentó un amigo, la conocí y nos cuadramos.

Películas: no tengo favoritas. De muchacho me tocó ver muchas de Tarzán. Libros: leo mucho sobre la situación de Colombia, la violencia, sobre los problemas sociales; leo más informes que libros. Me encanta leer a Héctor Abad Faciolince, Gabriel García Márquez (dos o tres libros). No soy muy lector de libros, soy más lector de información.

Líderes políticos favoritos: Winston Churchill. En Colombia -los muertos-el trabajo de Luis Carlos Galán; su valentía para enfrentar lo que enfrentó. En la vida de ahora admiro muchísimo a Sergio Fajardo con su compromiso con la educación, es fabuloso. Y por supuesto Mockus, el gran educador.

Líderes religiosos: el Papa que tenemos ahorita, que me parece extraordinario. Por lo menos está enfrentando a la Iglesia a una realidad; está haciéndole caer en cuenta a todos los que hemos sido católicos que la Iglesia puede cambiar.

H.A: En 2011 para las elecciones locales y regionales, hubo un abstencionismo electoral en Cali del 58%, ¿cómo afrontar esta situación?

M.A – Estos meses que he tenido de vida política he visto el rechazo de la gente por la política mala. Cali necesita urgentemente que vuelvan a creer en el civismo. Necesita un líder, y en la medida en que se vean mejorías la gente vuelve a creer; sobre todo la juventud. Para mí es increíble la apatía de la juventud en la política.

Los jóvenes tienen que dejar la apatía porque es un error: a la Alcaldía de Cali no la eligen los estratos bajos; aquí han dicho toda la vida que Aguablanca elige al alcalde de Cali pero a este lo eligen los abstencionistas, y estos son la gente joven que no se interesa por la política.

Quiero ver a los jóvenes participando en las Juntas de Administración Local (JAL), en sus barrios y comunidades, cogiendo posiciones. Yo no veo otra manera.

H.A: ¿Cómo manejaría el tema de reciclaje y de basuras que se presenta, sobre todo en el centro de Cali?

M.A – Nosotros tenemos bastante experiencia en eso en Sidoc. Yo creo que Cali tiene que empezar por incorporar a todos los recicladores en ese proceso porque eso es ley general de la nación; Cali tiene que generar ciclos estratégicos de acopio y transferencia de reciclaje en la ciudad, y que la gente clasifique las basuras porque este proceso ha empezado pero está muy tibio.

En la medida en que la gente clasifique sus desechos logramos que los recicladores pasen y puedan vivir de eso. En la medida en que pase eso habrá más empleo, orden y limpieza en la ciudad.

H.A: ¿Cómo tratar el crecimiento de las invasiones?, ¿cuáles serían sus estrategias para abordar esta problemática?

M.A – Mire, lo primero que tiene que cuidar Cali son sus vertientes de agua y los caleños estamos deforestando los bosques y apropiándonos de las orillas de los ríos. Hay que multiplicar el trabajo que está haciendo la CVC (Corporación autónoma regional del Valle del Cauca) en este sentido.

La cosa es tan grave que he pensado en hacer el día sin agua para que la gente se dé cuenta lo importante que es. Uno no sabe lo que es la salud sino cuando se enferma, uno no sabe qué es la libertad sino cuando la pierde, uno no sabe lo que es el agua hasta que se queda sin agua.

Las invasiones no pueden darse, es un problema de tipo administrativo. Hay que trasladar a la gente decentemente, que no se pierdan los negocios de los habitantes de esa zona que tienen algunos entre 16 y 20 empleados. A los que tienen su casita pues tienen que irse para la que les está dando el municipio.

El arreglo del jarillón no tiene reversa -es como saber que nos vamos a morir-. ¿Se imagina usted de alcalde y que el jarillón se le rompa porque no fue capaz de arreglarlo y se inundó un millón de personas?

H.A: ¿Qué piensa de empresas de gran factura como Michelin, Bayern y Cadbury Adams que decidieron irse de la ciudad?

M.A –El hecho de que se vayan una o dos grandes empresas no quiere decir que las otras no estén ganando.

Yo creo que es más importante generar microempresas que generar grandes empresas: las grandes empresas multinacionales son bienvenidas y se están yendo es porque nos volvieron a nosotros unos grandes compradores y consumidores.

Mire, eso no es un problema de la ciudad sino del país que ha generado una cantidad de TLC (tratados de libre comercio). EL problema no es de impuestos sino de TLC mal firmados. A Cali le están llegando otro tipo de empresas y hay que incentivarlas.

La balanza comercial con México está en tres mil millones negativa para Colombia. Firmamos un TLC con México y este nos está ganando en todo; y los colombianos aceptamos eso sin voltear a mirar.

Mi mensaje a los empresarios que dicen que no hay garantías en la ciudad: los negocios no necesitan de garantías sino de efectividad; la gente está acostumbrada a pedir mucho. Hay es que trabajar y ser perseverantes; si usted tiene un negocio bien craneado lo saca adelante así sea un medio hostil.

H.A: Usted es el dueño de Sidoc, ¿cómo es la relación con sus trabajadores?

M.A – De golpe no los conozco a cada uno porque tenemos 1200 pero trato de estar enterado de ellos; les distribuyo utilidades. Trato todos los días de que la gente gane más plata.

La única forma de tener una empresa sana es saber que la gente que trabaja con usted está contenta.

IMG_7314

H.A: El sistema de transporte MIO ha mostrado ser inviable, ¿qué haría, de ser alcalde, con él y las rutas de transporte tradicionales?

M.A – Es una realidad en Cali, ya se hicieron las obras. Más reversa tiene el Río Cauca. Yo tengo una teoría: si los operadores del MIO no van a cumplir entonces se está en la obligación de ponerles competencia. Cali les ha dado todo: ruta, financiación. Vamos a utilizar más formas para que el MIO funcione con bicicletas, gualas, de todo, pero Cali no se puede parar.

Se ha concertado con los dueños de los buses tradicionales que deben salir, pero no mientras el MIO no preste un buen servicio. Hay que mejorar la velocidad de las rutas y fomentar las ciclo-rutas, hay clima y topografía para ellas.

Cali necesita incentivar la bicicleta a toda costa, ¡y la moto!. El MIO va a tener competencia con la bicicleta y con la moto. Aquí tenemos que caber todos. Que todo el mundo compita, la competencia es el fruto del éxito.

H.A: En la cárcel de Villahermosa en enero 2015 había 6 mil reclusos, cuando el lugar tiene capacidad apenas para 1.667 personas, ¿cómo manejar esto?

M.A – Ante el hacinamiento la Alcaldía tendría que propiciar a través del Ministerio de Justicia y la empresa privada la construcción de cárceles. Y la reforma al sistema penitenciario y judicial ya es competencia de la nación, no de la alcaldía. El alcalde no lo puede hacer todo.

H.A: Hay recurrentes denuncias sobre la calidad de atención de los centros de salud y hospitales, ¿qué piensa al respecto?

M.A – Si hay alguna cosa que ha mejorado en Colombia, es la salud; ya los colombianos tenemos derecho a morirnos por lo menos dentro del hospital. Antes la gente se moría por fuera de él. Lo que sí hay que tratar de mejorar son los establecimientos de salud.

H.A: Cali estuvo en contextos más complejos años atrás, ¿por qué buscar ser alcalde ahora y no antes?

M.A – Yo sí creo que la vida le da a uno oportunidades. Algo me ha ido colocando en esto de la política. Hasta hace unos meses yo nunca pensé en ser alcalde; yo no sé porqué estoy de candidato a la alcaldía. Varias personas me expresaron el trabajo social que he hecho, entonces tomé la decisión de lanzarme por allá entre el 15 y 20 de diciembre de 2014.

 H.A: ¿Qué piensa sobre las siguientes figuras y/o alianzas políticas?

H.A: Roy y Angelino:

M.A – Les tengo mucho aprecio. Si está Roy con Angelino sus razones tendrán.

H.A: Dilian Francisca Toro…

M.A – Es una gran trabajadora. Mucha gente la cuestiona y otra no.

H.A: ¿Roberto Ortiz?

M.A – Si me gana quiere decir que era mejor candidato que yo.

H.A: Los colombianos suelen tener el imaginario de que quien llega al poder, lo hace para lucrarse,  ¿qué dice al respecto?

M.A – Yo, más de lo que la vida me ha dado, no necesito. Y una de las cosas por las cuales me he lanzado a candidato es para devolverle a Cali todo lo que me ha dado a mí. Es más, mi sueldo  de alcalde lo voy a donar a los más necesitados.

H.A: Hay personas que no lo reconocen, o cuestionan porque su nombre es extranjero, ¿cómo demostrarles su caleñidad?

M.A – Yo no tengo que convencer a nadie. Que miren para atrás si lo que he vivido y trabajado en Cali en los últimos 50 años no habla de mi caleñidad, entonces eso significa que no debo ser alcalde.

H.A: ¿Qué es lo primero que hace cuando se levanta?, ¿y qué es lo que tiene que hacer antes de dormir?

M.A – Cuando me levanto pido a Dios no ser injusto. Cuando me acuesto, me acuesto mamado.