Entre el hambre y el virus

Los vendedores informales no tenemos quien nos llame o nos mande un mensaje de texto esperando un subsidio, mientras el desespero y el hambre se apodera de nuestros hogares.

Fotografías / Santiago Ramírez Marín – Texto / Maritza Palma Lozano

El mundo se alza. En EEUU, México, Alemania, Rusia, Chile, Australia y Corea del Sur, por mencionar algunos lugares, han salido a las calles a protestar en medio de la pandemia.

El virus no solo ataca los sistemas inmunológicos más débiles, también pone al desnudo las desigualdades sociales. Contrario a otros sucesos de interés mundial que atraen la total atención, haciendo perder de vista otras problemáticas, la Covid pone a flor de país sistemas de salud, económicos y sociales que se quedan cortos, que no logran responder por su ciudadanía.

El jueves 4 de junio la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT) convocó movilizaciones nacionales contra el hambre y el desempleo. En Pereira, el llamado fue acogido y junto con el Comando Departamental  Unitario –el cual vincula organizaciones sindicales, sociales y políticas de toda Risaralda– realizaron un plantón en la carrera séptima entre 19 y 20, paralelo a la Plaza de Bolívar. Con tapabocas, procurando el distanciamiento físico y con alcohol o gel antibacterial al alcance, reclamaron por condiciones dignas para vivir y trabajar.

Tras algunas arengas de la Batucada la Retumbante Rebelde, Lina María Montilla, presidenta de la CUT Risaralda, micrófono en mano, expresó para quienes a su alrededor pudieran escuchar:

Miren hoy cómo este gobierno viene legislando sin control político, aprovechándose de las facultades especiales que tiene [Iván] Duque, cada vez que declara mes por mes la recesión de esta emergencia nacional, y nosotros no podemos olvidar que precisamente bajo este contexto se continúan asesinando sistemáticamente a los líderes sociales, a los excombatientes y a sus familias.

Más adelante acotó que “las EPS se quedan con los recursos y no se los dan a la red hospitalaria pública y este es un buen momento para que todos y todas nos empecemos a unir para exigir un modelo de salud digno para el pueblo colombiano”.

El espacio se aprovechó para sentar postura frente a otras situaciones: rechazo a la corrupción en Pereira, a las violencias basadas en género y a la llegada de las tropas norteamericanas a Colombia.

Entre quienes se sumaron al plantón estaban algunos representantes de los vendedores informales, uno de ellos Jorge Mario Castro, integrante de Sindivendedores, quien manifestó que los vendedores informales tienen un pliego de peticiones para la Alcaldía de Pereira, en el cual proponen que les permitan trabajar con todas las medidas de bioseguridad y que la Alcaldía establezca formas de ayudar a las personas mayores y a las madres cabeza de hogar. Pese a la reactivación económica, a ellos todavía no los dejan estar en las calles. Castro afirmó que como los vendedores viven del día a día, para ellos “la crisis antes del Covid era crítica, [pero] hoy es peor y la que viene va a ser mucho peor aún”.

Pliego de peticiones de los vendedores informales de Pereira

Sindivendedores, junto a la Federación Eje Cafetero de la Unión Sindical Colombiana del Trabajo, el 8 de mayo habían enviado un derecho de petición dirigido al alcalde Maya. En el documento planteaban las dificultades de su situación, exponiendo que no han recibido ayudas del gobierno nacional y que consideran que la administración local no ha actuado con diligencia, considerando que ni siquiera tienen actualizado el Registro de Vendedores Informales de Pereira –RUVIP- .

En uno de los párrafos del derecho de petición dicen:

Parodiando al Nobel Gabriel García Márquez en su novela El coronel no tiene quien le escriba,  nosotros los vendedores informales no tenemos quien nos llame o nos mande un mensaje de texto esperando un subsidio mientras el desespero y el hambre se apodera de nuestros hogares.

En renglones seguidos proponían algunas soluciones, dentro de ellas la “devolución de las mercancías decomisadas y desmonte de las multas impuestas a los vendedores informales”.

La respuesta a este documento indica que dos de los puntos son responsabilidad del gobierno nacional y que los otros puntos no son competencia de la Dirección Operativa de Espacio Público sino de la DIGER a quienes dijeron, les remitirían el derecho de petición. Han pasado dos meses y como al Coronel, a los vendedores no hay quién les escriba.

Derecho de petición enviado por los vendedores informales a la Alcaldía de Pereira

Respuesta de la Dirección Operativa de Espacio Público de la Alcaldía de Pereira