Desde 1968, cuando participó en el Festival del Atlántico, el asturiano conoció el sinsabor de la censura del autoritarismo, por cuenta de su canción El cobarde, un tema  en defensa de la objeción de conciencia y decididamente pacifista. 

 

Por: Édison Marulanda Peña

Cómo voy a olvidarme de todas las derrotas,

de tantos humillados, de las familias rotas.

Cómo voy a olvidarme de sueños imposibles,

de tantos invisibles y de tantas victorias.

Víctor Manuel San José, Cómo voy a olvidarme (2008).

 

Víctor Manuel San José Sánchez, el cantautor, el músico y productor, nieto de un obrero de las minas de carbón, nacido en Asturias, España, cumple este 9 de julio 70 años.  

Él es uno de los que entiende que no se viene a este mundo solo a procrear, también a crear,  a hacer surcos en el tiempo. Su producción es vasta, diversa y crítica. Incluso cuando aplica la última tiene la esperanza en la otra cara del disco –valga la metáfora del vinilo con lados A y B–, mientras protesta contra las aberraciones del poder, como ocurre en Canción de la esperanza, en el álbum mítico de su regreso a los estudios de grabación (Soy un corazón tendido al sol, 1979). Dicho tema resume la dictadura de Franco y la incertidumbre que llega tras el final de ese periodo de usurpación de la democracia:

Siempre sospechamos que la vida no eras tú, / tú, la vieja historia fantasmal. / Eras la costumbre, la pistola y el altar, / un espejo roto en un desván, / la imposible y desgraciada pesadilla, /[…]. Algún día nos dirán que no exististe / más que en sueño en realidad. / Que no cese la esperanza acorralada, / con un voto no cambiamos casi nada…  

Desde 1968, cuando participó en el Festival del Atlántico, el asturiano conoció el sinsabor de la censura del autoritarismo, por cuenta de su canción El cobarde, un tema  en defensa de la objeción de conciencia y decididamente pacifista. Reincidirá 26 años después con Cruzar los brazos, con arreglos rockeros.

Cuando en 1972 Víctor Manuel hizo presentaciones en Ciudad de México, fue entrevistado por la cronista y escritora Elena Poniatowska. Ella confiesa que iba a cumplir su cometido no de muy buena gana, porque jamás había escuchado nada de este joven cantor. Hasta que la deslumbró su sencillez, y confiesa algo más: ‹‹Pero qué divertido. ¡Qué simpático! ¡Qué chico más mono!››. Víctor Manuel sostiene que le molesta el término canción de protesta que ha usado la periodista para etiquetar su trabajo, porque solo lo usa un sector  determinado de la sociedad y en un sentido peyorativo.

En otra parte él revela cuál fue el acicate para componer El cobarde. Fue la lectura de un reportaje de Oriana Fallaci, donde contaba que un soldado de Vietnam había estado dándose calor con un compañero muerto en un combate. El soldado lloraba y se preguntaba qué estaba haciendo allí, no tenía respuesta, no lo entendía. Y de ahí nació la idea central de la canción. Aquí aparece el tono más íntimo en sus letras, por el que sorteará altibajos en su relación con empresas disqueras.

Era la tarde un suspiro, / que aquellos soldados llegaron acá. / Quietos los niños y viejos, / la gente más joven tendrá que luchar. [..] Por quién lucho yo si en mi corta vida no existe el rencor, / ¿por quién lucho yo que vivo la vida con fe, con amor? / Juan, debes de callar, esto es una guerra no lo has de olvidar. / Juan, trata de olvidar aquella muchacha, / la paz del hogar./ Llegan los años de cárcel, yo soy un cobarde no quiero matar./ Dicen que nuestros soldados ganaron la guerra, renace la paz./ Vuelvo a mi pueblo pequeño, la gente sonríe y murmura al pasar:/ “mira aquel joven cobarde que vuelve la espalda en vez de luchar”. /Dejo con pena las cosas que fui levantando/ y solo, sin más, vivo aquí arriba en el monte/ soñando que un día pueda regresar.

Este hijo de un empleado ferroviario en su producción de 53 años ha sido capaz de mostrar el amor en sus variantes y complejidad. Víctor Manuel ha cantado al amor sin discriminar a las parejas del mismo sexo, como lo hace en Quién puso más, siendo así pionero un año antes de que Miguel Bosé lo proclamara a los cuatro  vientos en la balada Hermano mío.  

Entre los restos del naufragio y la memoria 

como una sombra se alza en sus vidas

un tercero que no nombran pero que estorba

pone hielo en esa historia.

Los dos pensaron que era un juego en realidad,

después de casi treinta inviernos, el final.

Quién puso más, los dos se echan en cara,

quién puso más, que incline la balanza,

quién puso más calor, ternura, comprensión […].

(Quién puso más, 1980).

El amor a la libertad está expresado en versos que acompaña la reflexión, logrando un equilibrio entre la balada existencial y la lírica, limpiando de palabras melosas que  deslucen a tantas baladas interpretadas en la región latinoamericana. Una muestra está en Digo amor y digo libertad:

[…] Amor, reposa tu silencio aquí en mi pecho

que me entrego todo entero como soy.

 

Digo amor y digo libertad,

que tu cuerpo es el timón que hace dibujos en el mar.

 

[…]. Digo amor y digo en realidad 

que el amor que te libera 

me robó la libertad.  

(Disco Soy un corazón tendido al sol, CBS, 1979).

Ciertamente, hay una línea de coherencia defendiendo valores, ideales y sentimientos que lo hacen un digno hijo de su tiempo, como se observa en Cómo voy a olvidarme (2008),  en el epígrafe de este artículo.

¡Salud! por esta vida sonora. Dan testimonio los números discos, las películas, las giras y el amor que ha compartido junto a la artista Ana Belén. No obstante, parece existir  un riesgo que ignora Víctor Manuel: no sabe nada de un ‹‹rival›› que tiene en Pereira; se trata del médico y poeta Juan Guillermo Álvarez, quien padece un amor obsesivo por la madrileña. Hasta el punto que una vez que permanecía en Madrid por razones profesionales, llegó a pocos pasos de la mansión donde habita la célebre pareja y cuando iba a llamar a la puerta le ocurrió lo mismo que a Julián Sorel, el complejo personaje literario dibujado por Stendhal en Rojo y Negro: ‹‹la timidez, compañera inseparable de la primera pasión, le hubiera impedido triunfar sobre la virtud sincera de la señora de Rënal››.