ANACRÓNICAS / LA PRIMERA LÍNEA

Una reflexión sobre las implicaciones del término “primera línea”, que ahora ha tomado una gran significación política en Colombia.

Escribe / Martín Rodas. Fotografía de Santiago Ramírez

«Para que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; para vivir, morimos.»

Subcomandante Marcos

La primera línea de un poema… de un cuento… de una novela… de una marcha cultural… de una revolución cultural…. para mí eso es lo que representa el movimiento de jóvenes que mediante manifestaciones empapadas de teatro, danza, música y arte se pone al frente de multitudes para desafiar paradigmas encasillados en la homogeneidad y tradicionalismos patriarcales.

El gobierno lo reduce a simples categorías de vandalismo, criminalizando sus expresiones para que la sociedad los rechace. Esta es una posición facilista que desvía la atención hacia aspectos que no son de fondo, pues cuando entablamos conversaciones con estos líderes juveniles, lo que encontramos son personas profundamente comprometidas con causas que acogen y respetan la diversidad sin exclusiones; además de utilizar estrategias tomadas de muchas expresiones artísticas.

Estos jóvenes están creando una nueva performancia que considera a la cultura como una expresión política e ideológica que responde a los tiempos nuevos, en donde las sociedades se expresan de maneras distintas a las tradicionales. Ya no son rebaños guiados por personas a quienes solo les interesa su propio bienestar o el de pequeños sectores privilegiados. Tampoco tienen que ver con ideologías superadas, como el comunismo, otro de los estigmas que se hace a quienes participan de las movilizaciones. No se trata de comunismo, no se trata de ismos, se trata de cambios; los necesarios para que las sociedades puedan disfrutar de un bienestar común basado en los derechos humanos, en los derechos fundamentales como la vida, la educación, la salud, la cultura… ¿Pedir eso es ser comunista? ¡Qué torpeza y visión chata del mundo!

Es por lo que he comentado que para mí estas y estos jóvenes están escribiendo la primera línea de la primera página de una historia nueva, diferente. Y ese libro que se está gestando lo están narrando con plumas y tintas diferentes, tomadas de lo mejor de la tradición cultural de la humanidad: el arte, el teatro, el cine, la danza, el canto, la literatura, en donde se incluye a todos los sectores con sus diversidades de género, sexo, condición social, educativa, política. Porque así somos: un arcoíris variopinto, rico, múltiple y respetuoso que solo busca la paz y la justicia social.