Indignación por plagio cometido por la candidata a la Alcaldía de Circasia. Seguramente su previsible defensa al delito cometido por sus asesores de cabecera será atribuir el error de la presente denuncia ciudadana a una “guerra sucia”.

 

 Por: Eliécer Santanilla M.

La candidata por el Partido Liberal a la alcaldía de Circasia, Ana Yulieth Díaz Ubaque, hace campaña con un programa de gobierno plagiado en cerca del 50 por ciento, pues según el documento que promueve la aspirante tiene planeado mejorar la calidad de vida de los pobladores del departamento de Antioquia, territorio de donde proviene el texto original (ver).

Al inicio del periodo administrativo del hoy cuestionado gobernador de los quindianos, padre Carlos Eduardo Osorio Buriticá, la noticia de plagio y de “corte y pega” en su Plan de Desarrollo fue su primer escándalo nacional. Y es que el Quindío, siendo un departamento joven, cuenta con gran experiencia en los peores flagelos políticos y mañas sociales del país. ¿A qué se deberá esa inmadurez rampante? Seguramente a la pobre capacidad memorística de sus ciudadanos, a quienes se les “borra el casete” cada periodo electoral.

Y es que pareciera que fuéramos un territorio propenso a los falsos triunfos electorales y aficionado a repetir fracasos administrativos. A pesar del escándalo mediático del próximo exmandatario –y de su nada destacable paso por el primer cargo del departamento– hoy vemos cómo el ejemplo cunde y pelecha en la prometedora aspirante a la alcaldía de la “tierra de hombres libres”, pues parece seguir los lamentables pasos de reverencial hipocresía del “Cura Gobernador”.

Tal falsedad se hace evidente en el flagrante robo del programa de gobierno con el que radicó su candidatura a la alcaldía del municipio. Resulta que Ana Yulieth Díaz Ubaque transcribió al pie de la letra, y de manera descarada, incluyendo errores ortográficos y el gentilicio de los paisas, el programa de gobierno del entonces candidato Sergio Fajardo Valderrama, en su postulación a la Gobernación de Antioquia (ver).

Lamentable e incómoda situación para el Partido Liberal, colectivo que siempre se ha caracterizado por sus originales posturas y la consistencia de su ideario. Cómo se nota que  en su afán de poder pierde su madurez y las ideas que lo identifican no son originales y con una historia centenaria como colectivo político, hoy cae en la más burda improvisación. Igual que su candidatura en Circasia-Quindío.

En apartes del documento duplicado, que reposa en la página oficial de la Registraduria, muchas de los políticas y programas propuestos por la líderesa estarían dirigidos a mejorar las condiciones de vida de los antioqueños, como si la historia se devolviera y estuviéramos en plena época de Antioquia la Grande y los Estados federales decimonónicos. Esas ideas nos son para los circasianos, ni de ayer ni de hoy. Sin duda, una vulgar ligereza de la núbil candidata y de su equipo de trabajo.

Descuido imperdonable que debe ser tomado con suprema seriedad por los pobladores al momento de elegir a la persona que regirá los destinos del municipio por los siguientes cuatro años.

Podría ser esto una alerta temprana, un firme indicio de lo que va pasar y, en este particular caso, como dirían nuestras abuelas, “en el desayuno se ve lo que será el almuerzo”.  La evidencia es que se miente y se plagia sin vergüenza alguna. Ya no serían solo las prefabricadas encuestas las dueñas del dolo mentiroso. Si no, al parecer, la campaña entera.

Y como reza la sabiduría popular, “las cuentas claras y el chocolate espeso” y este chocolate no solo se ve mal sino que enferma e intoxica con sus espesas mentiras e improvisaciones. Juzguen ustedes si no es verdad.

Pese a que los programas de gobierno aún no son el documento final representado en el plan de desarrollo, sí son una guía general y no minuciosa de los compromisos del candidato con su ciudadanía. Es la base fundamental que marca la filosofía, el derrotero y la voluntad de trabajo del futuro mandatario.

Seguramente su previsible defensa al delito cometido por sus asesores de cabecera será atribuir el error de la presente denuncia ciudadana a una “guerra sucia”, manida táctica del caco descubierto que busca misericordia con excusas apelando al infaltable y manipulador lloriqueo.

Bajo el agravante de que el documento en esas lamentables condiciones daría pie para que en el caso de ser elegida alcaldesa Anita, como se le conoce popularmente, en vez de iniciar la implementación de sus promesas se vea inmersa en otra vergonzosa polémica y a la inminente apertura de una investigación formal por parte de los entes de control, acciones que retrasarían el denominado “tiempo de la gente”.

Y en la memoria de los quindianos, para vergüenza propia y dolor nacional, un nuevo escándalo se paseará en todas partes y en la conciencia de aquellos desmemoriados, un nuevo culposo aire de haber vuelto a meter la pata.

@elisantanilla – Ceo CuartoPoder