La Secretaría de Cultura no ha hecho esfuerzos serios por mantener el respaldo requerido al movimiento cultural, y han sido tan insuficientes y tan pobres que se están asfixiando las iniciativas particulares que se han construido por años y que son ejemplo para el país.

 

Por Adriana González Correa

Creo que muchos tenemos el recuerdo del debate sobre cultura que se hizo con los candidatos a la Alcaldía Municipal en el año 2015, en el que el candidato Juan Pablo Gallo se comprometió a fortalecer dicho sector en la ciudad.

Han pasado tres años y medio desde aquel memorable debate y los resultados de gestión brillan más por el famélico aporte y desprecio de Gallo por la cultura, que por el apoyo decidido de aquel fallido compromiso para ganar votos.

El mismo año de su posesión, en el mes de octubre, Gallo anunció la disolución y liquidación del Instituto Municipal de Cultura. Un enorme movimiento ciudadano se gestó pidiendo al alcalde no liquidar el Instituto. Movimiento que fue infructuoso en los oídos sordos y tercos del burgomaestre pereirano.

En una reunión que sostuvo el movimiento cultural con el alcalde, recuerdo claramente como ofreció que fuera éste el que propusiera el futuro Secretario(a) de Cultura de Pereira. Recuerdo también que para los gestores culturales dicha propuesta fue un intento de comprar por parte del alcalde el silencio de dicha gesta ciudadana.

El alcalde se salió con la suya, nombró de Secretaria de Cultura a la directora del Museo de Arte Moderno de Pereira, el que pertenece a María Isabel Mejía Marulanda y que para muchas personas de esta ciudad terminó siendo la cuota política de la exsenadora en la Alcaldía. Valga la pena recordar que la señora Mejía Marulanda asistió a la reunión que mencioné anteriormente.

La Secretaría de Cultura no ha hecho esfuerzos serios por mantener el respaldo requerido al movimiento cultural, y han sido tan insuficientes y tan pobres que se están asfixiando las iniciativas particulares que se han construido por años y que son ejemplo para el país.

Otro ejemplo del menosprecio a la cultura es la situación con los músicos de la Banda Sinfónica; la más antigua y una de las mejores del país, incluso el propio alcalde saca pecho con ella. Sin embargo, desde que fueron trasladados administrativamente al Municipio de Pereira, el alcalde se ha negado a pagarles el salario mínimo convencional al que tienen derecho por mandato legal. Han tenido que recurrir a la justicia para que proteja sus derechos.

Al día de hoy, los músicos de la Banda Sinfónica son los trabajadores con el salario más bajo de toda la Administración Municipal.

Como si fuera poco, los promotores de La Cuadra anunciaron esta semana que después de 19 años de exposición constante, su última apertura será el próximo jueves 7 de marzo y todo gracias a la pobre gestión de la Secretaría de Cultura para apoyar esta iniciativa.

De hecho, las exigencias de la Secretaría a La Cuadra, como compra de pólizas, requerimiento de ambulancias y pago de seguridad, sumado a la disminución del apoyo económico municipal para 2019 en un 37 %, hizo que los artistas fundadores e impulsores de esta iniciativa tomaran la decisión de terminar con ella.

Eso sí, cuando de impulsar conciertos populares que le generan votos, como el de Hebert Vargas, el Alcalde mete todo el presupuesto y el esfuerzo que haga falta, y más. Al WhatsApp de los concejales llegó hace dos semanas una invitación para asistir gratuitamente a dicho concierto.

Lo que demuestra que para el alcalde Gallo la cultura no es más que una tinaja: si puede sacar de ella bastantes votos la apoya; si no le da, la asfixia. Ya sabemos todos que su apuesta es ser el futuro barón electoral de Pereira, por lo menos las prácticas odiosas las ha aprendido; ¿pero será que Samy se dejará correr la silla?

@adrigonco