Es decir, mientras unos pocos se limpian, o pueden limpiarse, el culo con papel hecho de láminas de oro, la mayoría de seres humanos en el mundo se ve obligada a comer mierda. En otras palabras, menos vulgares: el bienestar y caprichos exóticos de una minoría son sustentados con el sudor, la sangre y el sufrimiento de la mayoría.

 

Por Gloria Inés Escobar

MIENTRAS

una famosa firma de lencería, Victoria’s Secret, lanza una prenda íntima llamada ‘Fantasy Bra’, un brasier compuesto por 9 mil piedras preciosas y diamantes incrustados en oro de 18 quilates y cuyo costo es de 3 millones de dólares (en pesos de hoy el equivalente a 9.600 millones),

Donald Trump posee un Ático en Nueva York, en el que hay grifos, azulejos e inodoros de oro,

hay un papel higiénico hecho en 3 capas de papel de 22 quilates de oro en escamas, con un valor de un millón 300 mil dólares (en pesos nuestros 960 millones),

el príncipe de Arabia Saudita, Al Waleed Al-Walid bin Talal, y su esposa la princesa Ameerah, poseen una colección de joyas calculada en más de 700 millones de dólares (2 billones 240 mil millones de pesos), además de un Mercedes Benz SL 600 con diamantes incrustados y varios autos deportivos como  Lamborghini y Ferrari,

una firma italiana, Buscemi, fabricante de tenis de lujo, creó las Diamond Sneaker, zapatillas con incrustaciones de diamantes de 11,5 quilates y oro de 18 quilates y valen 132 mil dólares (424 millones de pesos aproximadamente),

Mukesh Ambani, el hombre más rico de India, hizo construir en Bombay una casa para su familia (esposa y tres hijos) con un valor de US$1.000 millones (sin incluir mobiliario ni costo del terreno), de 27 pisos y más de 37.000 metros cuadrados, 10 ascensores, estacionamiento subterráneo de seis pisos para 160 vehículos, tres helipuertos y 600 empleados a su servicio,

los hijos de Robert Mugabe, expresidente de Zimbabue, Robert Jr. y Chatunga, viajan en un jet privado, con el interior adornado completamente en oro,

en todo el mundo, la riqueza total de los multimillonarios aumentó 19% en 2017, a un récord de US$8,9 billones, repartidos entre 2.158 personas.

Mientras esto y otras mil extravagancias más se fabrican y millones de dólares se gastan en fiestas, vestidos y objetos de lujo, y multimillonarios nadan en los excesos de todo…

en Estados Unidos “unos 40 millones viven en pobreza, 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo”, según un informe en el que Philip G. Alston, relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU, da cuenta de una gira de 15 días de investigación que realizó en ese país a finales de 2017,

la India tiene el mayor número de personas malnutridas del mundo: 195 millones. Aproximadamente el 40 por ciento de los menores de cinco años presenta retraso en su desarrollo por culpa de una alimentación inadecuada,

en Yemen han muerto 84 mil 701 niños con malnutrición aguda grave, cifras desde abril de 2015, hasta agosto de 2018,

la mitad de los 14 millones de somalíes necesita ayuda para sobrevivir,

más de cinco millones de personas, casi la mitad de los habitantes de Sudan del Sur, se están muriendo de hambre,

Asia es el continente con la mayor cantidad de personas del mundo que padece hambre: dos tercios del total,

152 millones de niños entre 5 y 17 años son víctimas del trabajo infantil,

en África subsahariana una de cada cuatro personas presenta desnutrición,

aproximadamente 100 millones de niños en los países oprimidos presentan peso inferior al normal y 66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre…

Es decir, mientras unos pocos se limpian, o pueden limpiarse, el culo con papel hecho de láminas de oro, la mayoría de seres humanos en el mundo se ve obligada a comer mierda. En otras palabras, menos vulgares: el bienestar y caprichos exóticos de una minoría son sustentados con el sudor, la sangre y el sufrimiento de la mayoría. Esta realidad innegable es la verdad, pues como afirmó el famoso filósofo griego Aristóteles, la única verdad es la realidad.