Los libros en casa

Es en ese escenario donde surge la idea de una Feria Internacional del Libro que tenga como sede a Pereira. Liderada por la Cámara de Comercio de la ciudad, la propuesta tiene como incentivo adicional la celebración de los ciento cincuenta años de la capital de Risaralda en el año 2013. 

Por: Gustavo Colorado Grisales

Una frase que algunos atribuyen al cronista Euclides Jaramillo Arango sentencia, palabras más, palabras menos, que “A los pereiranos las únicas letras que les interesan son las letras de cambio”.

Más allá de su utilidad para definir una inclinación ancestral hacia las actividades del comercio, una intensa y variada producción literaria contribuye a desmentirla. Desde los tiempos del poeta y novelista Alfonso Mejía Robledo hasta los textos bellos y lúcidos de un muchacho que se expresa a través de Internet con el seudónimo de Camilo de los Milagros, pasando- cómo no- por obras tan valiosas como las de Alba Lucía Ángel, Luis Fernando Mejía, Eduardo López Jaramillo o Rigoberto Gil Montoya, para mencionar solo algunos de ellos, el quehacer literario no ha dejado de bullir entre nosotros. Poetas, narradores y ensayistas han intentado dialogar con el mundo en una búsqueda que va y viene entre lo local y lo universal, como única manera de responder a la pregunta por lo que somos.

Las publicaciones literarias no han cesado de surgir como expresión de esas inquietudes. Revistas como Variedades o Lengua y Raza, intentaban al despuntar el siglo XX alentar una discusión dirigida a poner a los habitantes de la recién fundada aldea en contacto con las expresiones artísticas de una Europa que todavía era el modelo a seguir. En sus páginas era posible encontrar registros de los poetas franceses o italianos al lado de las últimas tendencias de la moda en materia de prendas de vestir. Hoy, casi un siglo después, esas publicaciones ostentan títulos como Caballo Perdido, La Urbana o Luna de Locos. El objetivo sigue siendo el mismo: difundir las ideas y la expresiones estéticas como el camino más seguro para reconocernos en los otros.

Es en ese escenario donde surge la idea de una Feria Internacional del Libro que tenga como sede a Pereira. Liderada por la Cámara de Comercio de la ciudad, la propuesta tiene como incentivo adicional la celebración de los ciento cincuenta años de la capital de Risaralda en el año 2013. De modo que estamos ante una buena oportunidad para darle rostro y nombre al proyecto tantas veces mencionado cuando se habla del aniversario como un punto de partida para la identificación de grandes ejes que permitan aprovechar el patrimonio edificado durante siglo y medio. Uno de esos frentes es el de la cultura en general y el del estímulo a la lectura en particular, como una de las propuestas del gobierno Santos.

Existen experiencias previas dignas de ser tenidas en cuenta. Para empezar, bajo la batuta de la gestora cultural Marha Lucía Eastman, Pereira fue sede de una feria del libro que en su momento convocó a importantes casas editoriales, intelectuales y escritores. Recoger y fortalecer ese legado es uno de los propósitos de quienes plantean la nueva propuesta. Además, el poeta Giovanny Gómez, actual responsable del Área Cultural de la Cámara de Comercio, dirige el festival de poesía Luna de Locos, que año tras año recibe en la ciudad a poetas de distintos lugares del planeta, que se sientan a la mesa y comparten el pan de su palabra con los creadores locales.

Retomar esas experiencias y darles un nuevo aliento constituye entonces una buena oportunidad, para que no solo los sectores culturales tradicionales, sino la empresa privada, el sector público, la academia y los medios de comunicación asuman el rol que les corresponde, más allá de sus comprensibles intereses particulares: el de constructores de procesos colectivos dirigidos a hacer de la nuestra una sociedad en la que se puedan expresar todas las voces y se escuchen todos los instrumentos. Esa sería, además, una ocasión inmejorable para fortalecer la imagen corporativa, al tiempo que se cumple con la parte de responsabilidad social invocada en la misión institucional de todas esas empresas.

Siguiendo ese camino, los integrantes del programa Pereira cómo vamos no solo escucharon la propuesta, sino que asumieron de entrada parte de su liderazgo. Con ellos, y con todos los que estén dispuestos a sumarse a la iniciativa tendremos entonces la clave que nos permita, a la vuelta de unos meses, recibir en casa cientos de libros escritos en todos los idiomas, y de paso contar con la presencia de algunos de sus creadores.