Movilidad para la sana convivencia

Un sinnúmero de medidas se han venido tomando para mejorar la movilidad en nuestras ciudades y para propender que las urbes sean amigables con el medio ambiente y así coadyuven a que haya una convivencia pacífica en las mismas.

 

GEOVANNI ECHEVERRI ALVAREZPor Geovanny Echeverri Álvarez

Cuando se erigieron los poblados actuales, primó la estructura y luego la estrategia, lo que debió ser al contrario, planificar la ciudad con sus respectivas zonas de esparcimiento,  calles, ciclovías, mobiliario y a posteriori, edificar las mismas, lo cual no fue posible por culpa del desplazamiento vertiginoso del campo a la ciudad.

El tema de la circulación en las localidades no es fácil de resolver, porque es claro que al atender un problema se genera otro, es por ello que debe existir una articulación de la administración pública, con decisiones transversales que apunten a mejorar la calidad de vida de la población, trabajando con lo que ya se tiene y haciendo más con menos.

Teniendo en cuenta que el uso inmoderado del automotor resulta costoso, porque ocupa mucho espacio urbano, consume grandes recursos, es una amenaza para la salud, para el mobiliario y es una carga para el medio ambiente, se han propuesto transportes alternativos que propicien una sana interacción con el entorno, entre ellos está la bicicleta, que para algunos es sinónimo de libertad, buena salud y buen humor.

No obstante, la bicicleta no es la única respuesta a los problemas de movilidad y de contaminación sea por emisión de gases o por ruido. Sin embargo, es una buena solución para mejorar la calidad de la ciudad, porque demanda menor superficie, brinda más rentabilidad del suelo, ahorro de tiempo y dinero, y coadyuva a que la red vial no se deteriore tan a menudo, ya que exige pocos recursos no renovables y financieros. Además, trae beneficios ecológicos, corporales y sociales.

Para que haya una movilidad armónica y que conlleve a la sana convivencia, se debe desincentivar el uso del vehículo particular, el cual ya se utiliza hasta para ir a la tienda de la esquina y hay hogares donde tienen más de un automotor; pero esto debe hacerse siempre y cuando exista un transporte público integrado, multimodal,  estimulando que se comparta el carro entre familiares y vecinos; claridad en cruces y señalización de calles; semáforos en ola; impulsando la actividad física y la recreación y los beneficios que ésta le aporta a la salud,  involucrando colectivos y organizaciones sociales, para que estas actividades lleguen al cúmulo de la población; mejorando la seguridad urbana; controles a centros de diagnóstico automotor; atacando la corrupción; optimizando la ocupación del espacio público; masificando los días sin carro; levantando las zonas de parqueo permitido que generen traumatismos y destinando bici carriles, bicis rentadas y  bici parqueaderos,  todo esto garantizando condiciones de desplazamiento favorables, que permitan asegurar la accesibilidad a claustros académicos, a centros comerciales, servicios y edificios  públicos, frentes de trabajo, etc., en fin, dignificando y volviendo incluyente la jungla de cemento, pero para lograr esto, debe generarse empleo digno, adecuar las vías y el equipamiento urbano e invertir en cultura y competencias ciudadanas.

Nota: “Jamás dudéis de que un pequeño grupo de ciudadanos pensadores, comprometidos, pueda cambiar el mundo. Ciertamente, son los únicos que alguna vez lo han conseguido”. Margaret Mead

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