CARLOS A. CROSTHWAITEIgualmente se nos recuerda que “Habib Merheg es un pionero de la apropiación ilegal de baldíos en el Vichada”, y que entre los 31 allegados al senador que se hicieron adjudicar 38.000 hectáreas en La Primavera, estaban Carlos A Torres M, ex Secretario General de Aguas y Aguas de María Irma Noreña, hoy Asesor del Alcalde Dosquebradas Diego Ramos,;además de Carlos A Vega O, Gerente actual de Serviciudad; y Juan A. de la Cruz, hoy Concejal de Pereira.

Por: Carlos Alfredo Crosthwaite 

En la sección ¿Sabe la última? del periódico El Diario del Otún de hoy domingo 27 de octubre se publica la siguiente nota:

“Qué alguien explique:

Corre un fuerte rumor según el cual uno o dos de los integrantes de la banda “Cordillera” que fueron capturados hace algunos días, se venían desempeñando como Controladores del Espacio Público en Pereira, adscritos a la Secretaría de Gobierno. Lo cuestionable es que éstos llegaron a esos cargos con el respaldo político de dirigentes muy cercanos a la actual Administración de Pereira. Así que alguien le debe una clara explicación a la comunidad. Sobre todo para despejar la gran incógnita: ¿Qué políticos les dieron la carta de recomendación a estos personajes?”.

 A pesar de la gravedad de este artículo, es aún más delicado el hecho de que estos señalamientos se vienen dando, con nuestras reiteradas y ya conocidas denuncias, desde la campaña que llevó a la alcaldía al actual mandatario y desde los inicios de su nefasta administración.

Personalmente esta sindicación no me extraña, pues en estos años de actividad pública he concluido que las fabulosas cifras de dinero que se mueven en las empresas  electorales, que han elegido a la mayoría de nuestros mandatarios y representantes políticos, solo pueden provenir de actividades ilícitas. Más aún cuando los mecanismos diseñados por el Congreso para vigilar estos gastos son inocuos e inoperantes.

Adicionalmente, en nuestro Departamento, ciertos sectores, de la dirigencia gremial y política, medios de comunicación, opinión pública y electores, han asumido de tiempo atrás una posición laxa y cobarde hacia dirigentes que han transgredido el régimen penal además de participar en graves y audaces hazañas de corrupción. No se señala, ni se pide castigo a los corruptos, sino que, por ejemplo, se toma como un hecho común que nuestros mandatarios ingresen pobres a sus cargos y los abandonen al final cubiertos de cuantiosas fortunas.

Sin embargo, no es de extrañar, hoy por hoy, que se nos esté echando en cara que el señor Habib Merheg fue elegido al Senado de la República con miles de votos, sin trayectoria política alguna y, como dice hoy Daniel Coronell en su columna de Semana: “además de esos testimonios, hay claras pruebas de votaciones atípicas a favor de Habib Merheg y del heredero de su curul: su hermano Samy Merheg. El ejemplo más claro se da en una zona de Nariño dominada antes por Macaco y  ahora por los Rastrojos. La Misión de Observación Electoral (MOE) y la Corporación Nuevo Arco Iris encontraron que tanto Habib como Samy han conseguido las mayores votaciones para el Senado en Tumaco”.

Igualmente se nos recuerda que “Habib Merheg es un pionero de la apropiación ilegal de baldíos en el Vichada”, y que entre los 31 allegados al senador que se hicieron adjudicar 38.000 hectáreas en La Primavera, estaban Carlos A Torres M, ex Secretario General de Aguas y Aguas de María Irma Noreña, hoy Asesor del Alcalde Dosquebradas Diego Ramos,;además de Carlos A Vega O, Gerente actual de Serviciudad; y Juan A. de la Cruz, hoy Concejal de Pereira, entre otros, a quienes Incoder consiguió arrebatarles estos predios “después de engorrosos y dilatados procesos judiciales”.

No son los políticos que hoy regentan nuestros destinos los que deben dar explicaciones, sino que, nosotros, como ciudadanos del común, debemos tener claridad respecto a la gravedad de estos señalamientos y cuidarnos, al momento de tomar decisiones frente a quien elegimos,  castigando a estos nefastos personajes que deambulan y transitan en estas huestes mafiosas, dejando en claro al final, que nuestros elegidos a los cargos de dirección del estado no pueden ser “parte de la estructura política del Bloque Central Bolívar”.