En nuestro país, los casos de violencia intrafamiliar representan la segunda causa más común de afectaciones, después del conflicto armado: Según datos de Medicina Legal, en Colombia hay una tasa de 144,8 casos de violencia intrafamiliar por cada 100.000 habitantes.

 

DIANA CAROLINA GOMEZPor: Diana Carolina Gómez Aguilar

La familia es una institución natural, con una jerarquía establecida socialmente que se ha trasformado de acuerdo al momento histórico en el que se encuentre la humanidad y es la primera institución social con la que tenemos contacto desde el momento de nacer. Ha existido desde que apareció la especie humana sobre la tierra, influyendo en todas las relaciones y comportamientos humanos.

Como concepto y en el papel todo es maravilloso y funcional: la familia es una organización humana perfecta, compuesta normalmente –sobre todo desde la visión católica– por la fortaleza de un padre, la comprensión de una madre y la compañía y complicidad de los hermanos. Cuenta con una gran posibilidad de propagación de sus miembros, con el propósito de seguir poblando -el ya sobrepoblado planeta– por medio de hogares repletos de amor y valores que se vienen inculcando por los ancestros, para vivir armónicamente con los demás de la especie.

¿Es así como vivimos actualmente? ¿Cuántos hogares en Colombia cuentan con una familia de este tipo? ¿Qué pasa con los seres humanos cuando se encuentran en una familia disfuncional? ¿Quién determina la funcionalidad de las familias?

Es cierto que una persona que haya crecido en un hogar “desintegrado” no necesariamente crece con traumas o carencia de valores humanos y que esto también puede ser producido por factores ajenos a la familia.

Es cierto también que en nuestro país se pueden identificar todo tipo de familias: madres que han tenido que luchar solas por sus hijos, de igual manera –aunque en menor medida– padres criando a sus pequeños, abuelas que han tenido que quedarse con sus nietos por diferentes motivos, parejas homosexuales con hijos de parejas anteriores. Eso solo por citar algunos ejemplos. No obstante, este motivo es en gran medida detonante de afectaciones a la salud mental de personas que a lo largo del desarrollo de su vida sufren la ausencia de alguno de los integrantes de su familia: “Según la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM), adelantada por la Universidad Javeriana y el Ministerio de Salud, los colombianos, adultos y menores, sufren cuando algo ocurre en sus familias”.

Empero, la ausencia no es el mayor motivo de los inconvenientes que puede presentar una persona por razones familiares. En nuestro país, los casos de violencia intrafamiliar representan la segunda causa más común de afectaciones, después del conflicto armado: Según datos de Medicina Legal, en Colombia hay una tasa de 144,8 casos de violencia intrafamiliar por cada 100.000 habitantes.

Seguramente el problema de fondo no es la composición de la familia. Seguramente el modelo católico puede funcionar armónicamente, pero los demás modelos también. Seguramente es el amor lo que todos necesitamos, sin importar el número o el tipo de integrantes de nuestra familia.

Seguramente la falta de oportunidades laborales que ha obligado a los padres a trabajar infinitas horas sin poder compartir con sus hijos es un motivo de fondo para la disfuncionalidad de una familia. Seguramente la insuficiencia del modelo educativo es la causa de que muchos jóvenes salgan a delinquir mientras sus padres no se encuentran o de que recurran a las drogas como medio para atenuar las ausencias.

Seguramente la falta de educación en la esfera cultural y humanística ha hecho que los seres humanos consideren como única necesidad fortalecer su economía y olviden enseñar el respeto e inculcar la importancia de hacer valer los derechos.

Termina uno viendo madres que prestan a sus hijos para que otros accedan a ellos sexualmente a cambio de dinero. Termina uno viendo a la infancia, al futuro de nuestro país, sin esperanzas, ya que han tenido que vivir en una institución enferma, que lo único que les brinda es una cuota alimentaria –en unos de los casos– y en otros con menos suerte: padeciendo maltrato, abuso y explotación.