Puede sonar contradictorio, pero aunque para los habitantes de Combia no es justo, el municipio de Pereira debe avanzar en la cultura del reciclaje y la no generación de basuras, aunque esto retrase el traslado del relleno debido a que su ciclo de vida todavía no termina. 

Por: Mariana Montoya Rodas  – Daniel Alzate Isaza

Sanciona con multa de $30’000.000, por incumplimiento de las Resoluciones 216/2000

Mapa ZME (Zona de Manejo Especial)

Los antecedentes de la investigación realizada por Carlos Alberto Betancourt, arrojan que el expediente 1003 de la Carder (que corresponde sólo al Relleno Sanitario La Glorita, ubicado a 8 kilómetros de Pereira) tenía hasta enero del 2010, 25 tomos de seguimiento y control. A mayo del 2012 existen 37 tomos, colmados de denuncias e irregularidades. Sin embargo, el relleno sigue ahí.

A finales de los 90, cuando se disuelven las empresas de servicios públicos de Pereira, se crea la Empresa de Aseo, la cual queda encargada de toda la operación del servicio de aseo del municipio. Luego, en el 2005, mediante el decreto nacional 838 se establece la regionalización de los rellenos sanitarios, entonces, se empiezan a cerrar rellenos de los distintos municipios de la región, y como el único relleno que tenía capacidad para recibir al resto era el de Pereira, el Relleno Sanitario la Glorita se convierte en el destino de las basuras de 21 municipios de 5 departamentos.

En el 2006, la Empresa de Aseo de Pereira no tiene la capacidad operativa y financiera para continuar y se decide concesionar el servicio de aseo. La convocatoria fue ganada por la empresa Atesa de Occidente, perteneciente al Grupo Ethuss, de William Vélez Sierra, amigo cercano del ex presidente Uribe Vélez. A partir de ese momento, la función de la antigua Empresa de Aseo de Pereira es llevar la interventoría al servicio en todos sus componentes de manejo de residuos sólidos en la ciudad en sus diferentes etapas.

 ¿Y qué pasa con la población?

Sin embargo, los habitantes de la zona exteriorizan la inconformidad con el relleno, pues los malos olores han producido enfermedades pulmonares y provocado que su trabajo agrícola se vea afectado debido a que los alimentos que producen no se están comercializando como quisieran.

Cuando en el año 1992 se ingresa la solicitud para poder iniciar operaciones  del Relleno Sanitario La Glorita, la secretaría de Salud del municipio era la encargada de conceder el permiso de operación, por lo cual no se requería licencia ambiental para el funcionamiento; pero en el año 1993 con  ley 99 se determina que la supervisión de los rellenos sanitarios pasa a ser responsabilidad de la Carder (Corporación Autónoma Regional de Risaralda), mediante la presentación de planes de manejo ambiental. Sin embargo, se establecía que para las solicitudes previas a la norma no se solicitaba licencia ambiental; y aunque ahora sí se requiere, según Claudia Zamora de Uribe, habitante de la zona e integrante de la Fundación Combia, principal detractora de Atesa. El relleno continúa sin tenerla.

Se ha detectado presencia de leptospirosis, salmonelosis, estreptococo, mastitis, papilomatosis, además de micotoxinas y aflatoxinas; además de hemoparásitos, ecto- parásitos, que afectan dramáticamente la salud humana y la producción pecuaria.

Por su parte, Carlos Alfredo Crosthwaite, ex diputado del departamento de Risaralda y actual director operativo de Aseo Plus Pereira, reitera que desde 1996, cuando se tramitó el cambio en el uso del suelo en el sector de Combia, la administración municipal de ese entonces en cabeza de Juan Manuel Arango Vélez, quedó comprometida que en Pereira se iba a hacer un trabajo de ‘basura cero’: “Y se hizo firmar un acuerdo donde se le ordenó a la Empresa de Aseo de Pereira (EAP) en ese entonces que debía empezar hogar por hogar a realizar un trabajo en materia de reciclaje. Se le dijo que debía repartir bolsas establecidas para separar los residuos de acuerdo a la norma Incontec. Pero ¿qué pasó?, todo un proceso de irresponsabilidad social y ambiental. Esa empresa entró en una cadena de corrupción muy alta y se preocuparon por todo menos por hacer una buena gestión ambiental.”

Para Crosthwaite, no se cumplió lo que se había pactado con el ex alcalde Vélez, que era generar un impacto ambiental mínimo y desarrollar hacia el futuro mecanismos de basura cero, que para él no es ni más ni menos que todos los días desde el hogar se produzca menos basura. Además de esto, enfatiza en que “nunca se planteó que el Relleno Sanitario La Glorita iba a ser un relleno regional, y desde un principio el alcalde debió poner condiciones para que todos lo que vienen a tirar en Pereira basura no traigan aquí todo lo que les dé la gana traer”. Que permitiera también que esos municipios construyeran un plan de gestión ambiental de recursos sólidos para que el impacto fuera lo menos posible, pero eso no se ha hecho. Y no se ha hecho porque el servicio de aseo se entregó en concesión y hoy el concesionario lo que tiene es un negocio. Esto no es un problema ambiental, es un problema económico, asegura.

Al parecer, es un operador que sólo le interesa la máxima tasa de rentabilidad con el agravante de que no hay la capacidad de control ambiental porque aunque la Carder tiene los mecanismos, no cuenta con el personal idóneo y con carácter para hacer una buena gestión. Y porque a juicio de varios críticos, esa entidad está capturada por intereses mezquinos que no le permiten poner en cintura al relleno. Según la Contralora General de la Nación Sandra Morelli, las corporaciones autónomas son nidos de corrupción. Por eso es que los operadores del relleno van a los juicios y nada les pasa. “Ese relleno, tengo el informe de que recibió el año pasado 23.000 metros cúbicos de escombros y eso está prohibido. Eso es tan grave que hay rellenos sanitarios en el país que se han cerrado por eso, pero aquí nada pasó”, terminó por sentenciar Crosthwaite.

Cuando el relleno llegó a Combia, a los vecinos se les compensó con el no pago del impuesto predial durante la permanencia del relleno, el cual estaba, según le dijeron a los habitantes, planeado para 7 años. Las denuncias por parte de los habitantes son inumerables “Llevamos 17 años con este problema, los primeros 7 años fueron con falsas promesas y llevamos 10 años solicitando a los diferentes alcaldes que solucionen el daño que le están haciendo a una región agrícola y ganadera”, señaló César Echeverri, vocero del sector, para un informe de La Tarde (ver nota)

El basurero de Pereira, mal llamado relleno, se ha convertido en un botadero de desechos regional, al cual llegan basuras de cinco departamentos y 21 municipios, la mayoría de los cuales envían las basuras en vehículos inadecuados como volquetas, camiones, camionetas, cuyo derrame de lixiviados y de basuras se da por toda la vía, con la contaminación consecuente.

Otras voces

Jorge Alberto Ruiz Henao, técnico administrativo de la Subdirección de Gestión Ambiental Sectorial de la Carder, y encargado de ejercer el control al caso del relleno sanitario, habla de que a pesar de las multas que se le han interpuesto a la Empresa de Aseo (interventora desde 2007) y Atesa de Occidente (operadora), “un relleno sanitario es una obra muy sensible, pues tiene comportamientos muy diferentes en invierno que es cuando hay más denuncias y en verano cuando no hay denuncias. Por tanto, uno no podría decir que el relleno estuvo mejor antes o después, porque tanto Atesa como la Empresa de Aseo, han tenido épocas buenas y otras no tan buenas. Y en todas las partes del mundo donde haya disposición final de residuos sólidos se van a presentar impactos ambientales y quejas de la comunidad, porque no vamos a encontrar a nadie que nos diga que quiere tener el relleno al lado de su casa. Lo que hay que hacer para reducir el impacto es crear conciencia para reducir la generación de basuras desde las casas”.

Así mismo, Diana González, de la Empresa de Aseo de Pereira, asegura que todo lo que se está haciendo está dentro de los términos de la norma, que sobre el funcionamiento del relleno no hay mucho que discutir. “Hay que tomar en cuenta algo, cuando llegamos, era una zona rural, ni siquiera era una zona de expansión inicialmente (…), las personas que viven ahí que son comunidades asentadas en condominios, se asentaron posterior al relleno, o sea, no fue el relleno el que llegó a invadir una zona, ellos se asentaron posterior al relleno conociendo la ubicación. Que se asentaron en una promesa de que el relleno se iba a ir en 6 años (…), la situación que vive en relleno fue la sumatoria de muchas situaciones a nivel nacional y de obligaciones que tenemos como municipio”.

Mediante una colaboración del Banco Mundial, se realizó un estudio de tierra para el traslado del relleno a La Virginia, cerca de Viterbo, en el predio Piedras de Moler, sin embargo, afirma Echeverri, “la plata parece que desapareció”. Por parte, el anterior alcalde de Pereira Israel Londoño, afirmó en su momento que “nosotros respetamos la inconformidad de los habitantes de Combia pero la situación es lenta, Biorgánicos necesita de un tiempo perentorio para reducir la zona de impacto lo que podría tardar entre 5 a 7 años”. Por su parte, en una declaración para el Diario del Otún, Fabio Alberto Salazar Rojas, gerente de Atesa, aseguró que la empresa tiene un convenio por 20 años, de los cuales han transcurrido cuatro para operar dicho relleno.

Diana González explicó que la vida útil del relleno depende de muchos determinantes: el área, la capacidad y la producción; que por ejemplo, en la medida de que las políticas públicas para un manejo de residuos internos de Pereira se reduzcan, la vida útil del relleno se va a alargar en tiempo. “En este momento el relleno cuenta con 43 hectáreas. 21, incluidas las seis que están en este momento en operación, han sido usadas, o sea que tenemos 22 hectáreas para usar. (…) hay análisis que dicen que estamos en la capacidad de llegar a 15 años más de permanencia, sin necesidad de comprar un metro más de tierra”.

Puede sonar contradictorio, pero aunque para los habitantes de Combia no es justo, el municipio debe avanzar en la cultura del reciclaje y la no generación de basuras, aunque esto retrase el traslado del relleno al ser más larga su vida útil. Existen políticas gubernamentales en el nuevo plan de manejo adecuado de residuos, sin embargo, Diana hace una aclaración al respecto: “nosotros no manejamos flores, manejamos basura, eso es una realidad, allá tiene que oler maluco”.