Las casas de pique donde se destrozan personas para lanzar sus restos al mar, la presencia fuerte de una economía ligada al narcotráfico y al contrabando, la corrupción que tiene a los cuatro últimos alcaldes en prisión (entre ellos el actual), se suman a las elevadas tasas de pobreza y analfabetismo; un cuadro complejo del evidente abandono de Buenaventura, el más importante puerto marítimo colombiano en el Océano Pacífico. Caldo de cultivo para la criminalidad.

 

Texto y fotografías: Jorge Beltrán

“A los que empiezan a matar les cambia la cara, se les desfigura el rostro si es que no se vuelven locos. Uno los ve y ya se sabe que andan en su cuento pue’. Me acuerdo de Elvin, tendría veinte años cuando se volvió loco después de matar al primo de Karen, la exmujer de mi hermano”.

Así habla Isabel*, a sus 34 años y con dos hijos –uno de 10 y otro de 14 años, quienes nunca fueron a una escuela, porque según ella desde más pequeños no quisieron–, sabe lo que es convivir con Los Urabeños, grupo narcotraficante rezago de las autodefensas de derecha, quienes habitan en el barrio Las Palmas de Buenaventura (costa Pacífica colombiana) desde varios años atrás, incluso más de los siete años que ellos llevan viviendo ahí.

“Elvin decía que si no mataba, lo mataban a él; de todas formas ahora está muerto, volvió de Cali de un manicomio donde lo metieron por un tiempo, pero el muchacho se escapaba. Cuando llegó acá a Buenaventura, se metió al barrio Caldas y como los del Caldas se odian con los de Las Palmas, lo mataron y lo peor de todo es que nunca entregaron el cuerpo”.

A través de Buenaventura se mueve 60 por ciento del comercio exterior colombiano. A pesar de ello, el desempleo, la pobreza y hasta la escasez de agua potable marcan su diario vivir.

 

En las pupilas de un muerto se queda un último deseo, el último haz de luz que entra en el pecho del que ha sido condenado por otro a morir sin dignidad y en los ojos de su verdugo se refleja la muerte de su hermano, quien le contagia de culpa y de odio el rostro; el alma se le vuelve tan frágil que se estalla y se le quiere salir del cuerpo. ¿Y qué es un cuerpo sin alma?

“A los que hacen parte de los famosos urabeños no se les puede decir que no, si van a la tienda hay que darles lo que piden sin cobrarles, si piden cualquier moneda hay que darles, lo que les guste hay que darles o sino es meterse en problemas”, añade en voz baja.

La violencia ha sido un problema estructural y sistemático. Los Urabeños se han dedicado a producir miedo en el territorio que dicen proteger, porque como dice Raquel “ellos todo lo resuelven por medio de las armas y la muerte”.

Los Urabeños son solo uno de los grupos violentos que se encuentran armados en el país, en búsqueda de un falso respeto.

Después de los acuerdos de paz con las guerrillas izquierdistas de las Farc, un informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) calcula que existen 18 estructuras disidentes, las cuales tendrían 1.200 integrantes con algún tipo de presencia en diferentes zonas de 13 departamentos, de los 32 que componen Colombia.

El analfabetismo y la alta deserción escolar están perdiendo a toda una generación de bonaverenses. Las estrategias de inserción escolar parecen no surtir efecto en este puerto.

Campaneando

James, hoy, como todos los días, lleva cinco horas parándose y sentándose en la misma esquina del barrio Las Palmas, con una gaseosa de dos mil pesos en la mano y unas papitas de cien pesos, de esas de marca Yolis, que compra diariamente para pasar el hambre que le deja su trabajo.

“Este es un trabajo y no es fácil como dice la gente, yo aquí estoy arriesgando mi vida, esto no es para cualquiera, aquí tengo mi respeto. Ahora tengo quince años y ya llevo dos de campanero. Creo que en unos años más puedo hacer parte del clan, pero haciendo otras vueltas ¡jum… vea! Voy a tener a las hembritas que quiera del barrio para montarlas en la moto, porque es que ellas se pelean por estar con uno del clan, chamo, y uno al menos tiene su platica en el bolsillo”.

El esposo de su tía, preso por ahora, fue quien le ofreció trabajar de “espía” de Los Urabeños porque Daniel, al igual que sus primos, los hijos de Raquel, no tuvo interés en estudiar o ir a la escuela. “Yo nunca vi a mi mamá agarrar un libro ni siquiera al revés como pa` decir: ¡en cuando sea! y lo que uno escucha es que aquí uno estudia y luego tiene que ponerse a trabajar en cualquier cosa para comer ¿Y entonces? Para qué estudio, eso de la educación es un negocio grande de los ricos”.

A través de este puerto el año pasado se movieron 17,3 millones de toneladas de carga. Ocupa el séptimo lugar en movimiento de contenedores en Latinoamérica.

-¿Vos sabés quién es Gaitán?

-¡Ve! No le digo que yo me salí de estudiar como en tercero de primaria. ¡Ah! Gaitán no será el papá de Erika, la que vende chorizos en la entrada de El Caldas, acá al otro lado ¡Ay! ¿Usted sabe que si entra a ese barrio no sale? ¡Eso es más caliente que acá! Y acá matan gente.

-Bueno, en todo lado me parece que matan gente.

-Sí, pero acá los pican vivos pa’ y los hacen sufrir.

-Pero eso de las casas de pique fue noticia hace años. ¿Todavía pasa?

-¡Sí, todavía! Solo que no se habla tanto en las noticias ahora, así que es mejor que usted camine con cuidado, no le digo para que se asuste, sino para que esté vivo cuando ande por ahí.

-Voy a tenerlo en cuenta. ¿Y entonces no escuchaste antes sobre Jorge Eliécer Gaitán?

-Ahh no! (ríe), ese no es el papá de Erika, el viejo no se llama así, pero si he escuchado que le dicen Gaitá n o gavilán algo así.

-Gaitán fue un candidato presidencial de Colombia en las elecciones de 1946, líder social, defensor de los derechos humanos y lo mataron justamente por eso.

-¡Viooo! Qué iba a saber yo todo eso.

-¿Sabías que Los Urabeños se hacen llamar Autodefensas Gaitanistas de Colombia intentando identificarse con la causa de Gaitán?

-¡Uh pana!, a mí no me hable de política que yo pa´ eso estoy quemaaao y de eso ni se habla con los muchachos. Vea, lo que yo sí he escuchado es que los de La Empresa, que es otro grupo acá que pelea, es de puros paracos y que esos trabajan para los narcos y los políticos, al final yo creo que todos están mezclados. Todos quieren es quedarse con todo. ¿No ve cómo está esto?, la propia pobreza pana. Yo por eso prefiero trabajar y no ir a estar matándome a un colegio.

 

Según la periodista colombiana María Teresa Ronderos, en su libro Guerras recicladas, “El paramilitarismo fue un monstruo que tuvo varias cabezas. En los años 80 –su nacimiento– un fenómeno que, con el dinero del narcotráfico, comenzó a expandirse por todo el territorio colombiano. En ese orden de ideas, dentro de este grupo armado había partidarios que luchaban contra aquellos que percibían como subversivos”

Días después de que Antonio, el tío político de James, le ofreciera ser un presunto vigilante del sector o campanero, fue detenido por la policía cuando se dirigía a votar por el candidato a la Cámara de representantes que antes había estado en el barrio, haciendo un bingo para regalar 20 mil pesos a quienes apoyaran su candidatura, según cuenta Raquel. Antonio mostró su cédula y entonces fue cuando le leyeron una orden de captura por lo delitos de secuestro y extorsión.

Antonio había sido persuadido para reclamar un dinero por el que iba a recibir un pago, sin preguntar de qué ni de dónde provenía. Aunque supiera que si era dinero para Los Urabeños el negocio no era sano. Antonio hizo “la vuelta” y cuando entregó el paquete recibió 20 mil pesos y fue traicionado.

Los Urabeños, o “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, rebautizados por el gobierno como El Clan del Golfo, La Empresa, entre otras bandas delincuenciales que persisten hoy en día en medio del posacuerdo de paz firmado por el gobierno del presidente Santos con las Farc, vinculan al menos 2.134 jóvenes a sus listas de guerra en todo el departamento, según la personería del Valle del Cauca.

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La dura escuela en Buenaventura

Entre 1999 y 2014, en Buenaventura han asesinado 5.047 personas, de las cuales 2.120 han sido jóvenes, según Medicina Legal. Hoy estas bandas violentas están poniendo en peligro aproximadamente a 145.000 jóvenes,

Los Urabeños y La Empresa generalmente habitan las comunas 3, 4, 10 y 12 en Buenaventura, donde hay alto índice de pobreza, además son sectores apropiados para los negocios ilegales, debido a su cercanía al mar, vías fluviales y zonas selváticas que son funcionales para sus actividades.

***

James mira a un lado, mira hacia el otro, si ve algo que le parece raro le hace señas a su colega que lo observa desde la siguiente esquina y entre códigos la información debe llegarle al que está a cargo de la operación secreta, que es Diego, un joven de 22 años, quien se encarga de informar al patrón o de accionar el gatillo, si es de matar mata; arranca su moto, se guarda el arma en la entrepierna y se repite siempre la historia.

  • ¡Y ay donde se metan con una de las hijas del patrón! Si algo puede enfurecer a ese señor es eso. Salió hace como un año de la cárcel y es de cuidado. Nosotros siempre estamos donde estén las gemelas y le informamos por celular quiénes se les acercan, qué hacen y dónde están. Acá la gente ya sabe quiénes somos y lo que hacemos porque donde estén ellas estamos nosotros cuidándolas.
  • Diego es el propio jefe, el que manda todo afuera. El papá de él está preso en Estados Unidos. Diego es el que le da a uno la moto y las armas cuando uno sube de rango. Ese chamo se charla a la policía, yo creo que hasta se charla a los de la Sijin (seccional de investigación criminal de la policía), porque acá todo el mundo ya sabe cuándo van a venir a hacer requisa  o limpieza y todos nos echamos a perder; eso es pura pantalla.

A pesar de la enorme cantidad de productos que ingresan por el puerto, 81 por ciento de la población vive en pobreza y 44 por ciento en la indigencia, según estadísticas oficiales de 2017.

Advertencias dolosas

James termina de comer el último paquete de papas y me dice: “Vea colorado, usted no puede quedarse por acá mucho tiempo porque lo van a ver sospechoso y yo tengo que informar con quién es que hablo, sino a mí me zapean pana y nos va mal a todos ¿si me entiende?”

-¿Vos quisieras ir a la escuela después?

-¡Esta es mi escuela! Si a me dieran seguridad de que voy a trabajar en algo que me paguen mejor que acá, de pronto, porque eso de que hay que estudiar para aprender es mentira, eso acá no hay y para qué ponerse a pensar en un pupitre si por eso no dan nada y de eso no se come.

La educación, como dice Leonard Rentería, líder de juventudes de Buenaventura, “debe permitir al individuo liberarse para ayudar a liberar a sus hermanos, pero la educación que se generaliza en todo el país condiciona la mente del ser humano con el discurso de que el pobre no quiere superarse o el negro es perezoso, además limitan la posibilidad al docente que es bueno para que pueda desarrollar el trabajo”.

Jamés no me pide dinero por su tiempo, pero me advirtió: “Seguro la gente ya lo me vio mucho tiempo con usted, pero tranquilo que si me preguntan voy a decir que andaba un colorado perdido (risas), que me cayó bien porque no parece un sapo, pero que le dije que no volviera por acá y menos con esos tatuajes de blanquito”

-¿Me copia panita? Porque le repito, acá todavía pican gente, yo ya he picado, pero no en este barrio (risas).

Para Leonard, “hay una estrategia de empobrecimiento. Somos sometidos a ser dependientes cada 4 años de 20 mil pesos para que las personas no desarrollen otras capacidades. Lo mismo pasa con la educación, uno de los factores que determina más el empobrecimiento y lo determina porque la educación no está enmarcada en poder generar una etnoeducación  que le permita al negro del Pacífico conocer su territorio, valorarlo como espacio de vida que él mismo construyó y eso hace parte de la estrategia, si yo hago que la gente no ame su territorio, eso es porque también lo han determinado el gobierno, la empresa o quienes se reúnen para seguir haciendo que el negro siga sometido”

“De niño siempre quise tener los zapatos de mi tío, las Jordan negras que se llevó para la cárcel y hasta que no las compre yo no me quedo tranquilo. El problema después es que luego quiera otras y otras ¿Dónde está mi mamá? Trabajando en una casa de familia por cualquier plata que no alcanza, ¿y mi papá?, rebuscándose la comida porque nosotros somos desplazados, pero eso ya es otra historia”

*Nombres cambiados por petición de los entrevistados.