La comuna 13 de Medellín, a partir de la Operación Orión, se ha enfrentado a la estigmatización creada por los medio de comunicación, los cuales se han encargado de hacer énfasis en los contados sucesos que opacan las actividades positivas del lugar y aunque no se quiera negar la presencia de los enfrentamientos.


Daniela Sthephania Castaño Lasso.

lalocadelaoscuridad@hotmail.com

 Jennifer Andrea Vasco.

yeni008@hotmail.com

 “¿Que han oído de la 13? ¿Qué es el barrio más caliente?

Mucha publicidad, nos visitó hasta el presidente
Las casitas de bla bla  son llamadas invasión
El barrio cambió su nombre por operación Orión
                                                                                     
¿Que recuerdan de la 13? Plomo de arriba pa´ bajo
No recuerdan a su gente ni el dolor que eso les trajo
Pero claro! no hablan si no las cosas malas
En vez de mostrar artistas muestran cocas de las  balas
No reflejan las virtudes de la gente emprendedora
Publican mejor humor, entrevistan madres que lloran
No es lo que uno quiere ver es solamente lo que le muestran!”

Estas estrofas, hace parte de la canción “Esta es la 13” del  grupo Esk-lones  pertenecientes a la Comuna 13, la cual no siempre ha sido un territorio peligroso. Hace  aproximadamente un siglo se vivían de la agricultura, la alfarería y las mujeres del barrio eran lavanderas. La historia acá es muy linda, pese a las dificultades de la gente. Por ejemplo era espectacular el entrar en la ribera y escuchar los cantos de las lavanderas  que se ocupaban de lavar  la ropa de los sectores pudientes, pues lo hacían cantando,”,cuenta  Marco*, de la corporación Corapás.

Más adelante, en la década del 50 comenzaron a producirse asentamientos por la venta de lotes de manera ilegal. Entre 1978 y 1980 se dio el más grande poblamiento en el sector, e fue nombrado como la más grande invasión de latinoamérica por ser espontánea y heterogénea. Aunque este poblamiento fue ilegal y no fue aceptado por el gobierno, encierra una gran historia de fuerza y persistencia por parte de  los pobladores, los cuales eran ciudadanos pobres que buscaban un hogar que el gobierno no les brindaba. En esa lucha las mujeres se hacen protagonistas: “Son las primeras en conformar comités de vecinas para hacer todo ese trabajo de mejoramiento y  adecuación, casi todas hicieron caminos porque era un lodazal, había que subir  y ¿cómo subir? Entonces ellas construyeron caminos a punta de empanadas. Un trabajo muy invisible que cuando usted habla de la comuna 13, no se nombra”, dice Amparo Sánchez de Corporación Región.

Corredor estratégico

Debido a su ubicación geográfica, la comuna, que limita con Alta vista, San Cristóbal y San Antonio de Prado, corregimientos de Medellín, es corredor directo hacia la zona de occidente, lo que la convierte en un punto  estratégico  para  el transporte de armas y de estupefacientes, además de su cercanía con Santa Fe de Antioquia, donde se encuentra la ruta de occidente, tan importante que se ha convertido en una pelea entre distintos grupos armados.

Actualmente la comuna 13  es considerada  una de las zonas más violentas del país. Según estadísticas obtenidas mediante un análisis ralizado por el Observatorio de Derechos Humanos y Conflicto en Antioquia del Instituto Popular de Capacitación (IPC). Entre enero del 2009 y febrero de 2011, en Medellín han perdido la vida de manera violenta 1.982 jóvenes, de los cuales cerca del 30% se efectuaron en la comuna.

Homicidios y actos delincuenciales ocurren en todos lados, pero los medios de comunicación se han encargado de marcar la comuna 13 como un lugar de guerra, dejando a un lado los hechos valiosos y las personas que realmente la conforman. Recurrentemente se muestran acciones, como la  operación Orión y Operación Mariscal, junto con los estragos  que estas causaron. La comuna 13 tiene 134.000 habitantes y realmente los grupos armados de los sectores en conflicto, no representa el 1 por ciento de la comuna 13, son pequeños focos, pequeños sectores armados que generan ruido. Los medios de comunicación también han contribuido a que esa imagen sea la que se esté vendiendo hacia el país y el mundo”,  cuenta  Marco.

Otra cara, otras voces

Las fundaciones, aunque no nacieron a raíz del conflicto, tienen gran importancia ya que han hecho, como ellos lo dicen, “firmeza a la violencia”  que los fue envolviendo. Y aunque no se niega la existencia de los enfrentamientos que afectan al lugar, tampoco es algo tan alarmante como se muestra en los medios.

Un lugar seguro para llegar es Corapás, fundación que nació en el año 2000, con el interés  de los líderes por unir las organizaciones barriales, juntando los grupos juveniles, la tercera edad, madres comunitarias y la realización de un canal de televisión, para que los jóvenes realicen programas sociales. ”Hemos hecho una resistencia al conflicto porque a pesar de las dificultades nosotros mantenemos este espacio abierto,  en la comuna. Pienso que hemos hecho un trabajo muy bonito al lograr que la gente venga acá y se beneficie”, cuenta Dairo Giraldo, director de la Corporación.

Milton*, habitante de la comuna, resalta que lo bueno de la zona son las construcciones: la cancha sintética, un colegio, el Palacio de Justicia y varias bases militares que son el refugio de los paramilitares, pues afirma que quienes dicen que “eso está bueno” son los que están con los paramilitares. Califica como “podrida” la situación y cree que hasta que no haya una intervención por parte de las autoridades para cortar la corrupción esto no cambiará. Cree que las fundaciones que trabajan allí no funcionan, pues lo que los jóvenes necesitan es trabajo y talleres. “No basta con una capacitación de cada ocho días ¿Qué hacen el resto de semana? Andar la calle para arriba y abajo, mirando a quién pueden robar”.

Las personas que viven en Medellín, por fuera de la comuna como Adriana Buriticá, están de acuerdo en que muchas de las cosas que de allí se dicen son una exageración: “de que hay peligro hay peligro, es en ciertos lugares donde hay que tener cuidado… pero a la comuna 13 se puede entrar y salir tranquilamente”

Este pensamiento  es refutado por Juan Pablo Monsalve, un joven presidente de la junta de acción comunal Villa Laura. “Nosotros como medellinenses nos hemos encargado de que la 13 ya sea una marca violenta, los propios habitantes se han encargado de vender la imagen que ahora posee la comuna”.Juan Pablo tiene la certeza de que si cada habitante se apropia del lugar donde vive, esa imagen cambia, pues considera que están sufriendo lo mismo que sufrió Medellín en los 80 y 90, a diferencia de que la atención está concentrada solo en la comuna, la cual quedó marcada luego de los cinco días de conflicto de la operación Orión. Hecho que los medios se  han encargado de  vender  a Colombia y al mundo, opina Juan.

En la comuna 13 no viven solo ladrones y sicarios, como se cree, de allí son grandes personalidades como la madre de Pacho Maturana, el ex futbolista y  director técnico del futbol colombiano, que llegó desde Chocó al   barrio El Coco. La señora Hilda es un ejemplo de las familias de la comuna que supo conducir a su familia adelante, sacando arena del río para criar a sus hijos y recoger el dinero con el que  compró una casa en este barrio. También hace parte de la comuna Fernandito  Pavón, artista reconocido por su música tropical,  ex cantante del grupo musical “El combo de las estrellas”.

La comuna  13 tiene mucho movimiento artístico, cultural y de organización social para mostrar. Ejercicios de resistencia, como el movimiento hip-hop, grupos como la élite y Esk-lones, grupos de expresión no violentos que promueven un cambio en la comuna. Existen hechos para resaltar que aun se encuentran escondidas detrás noticias sensacionalistas. Existe Son Batá, el cual integra a más de 150 jóvenes divididos en grupo de chirimías, bandas musicales y folclor, gente que quiere demostrar el cambio

Desde la comuna 13 se están promoviendo cambios para desvirtuar las noticias que se difunden. Desde los proyectos de comunicación se vienen construyendo semilleros que agrupan a más de 100 jóvenes, con ocho redes y cinco organizaciones de segundo nivel que hacen un gran entramado social y que buscan a través del plan de desarrollo social formar las buenas condiciones del territorio. Marcoafirma: ”les estamos cambiando esa idea de las armas por las cámaras, por proyectos audiovisuales, por la crónica escrita o radial para que tengan otras posibilidades de expresión y de plantear el territorio en el que viven, con proyección hacia Colombia y el mundo.”

*Los nombres se cambiaron por petición de las fuentes.