Mirada rigurosa y panorámica a las elecciones para Congreso, a las reglas, a los actores y a los resultados. Efectos de corto plazo, tendencias subyacentes e implicaciones para el futuro político de Colombia.

Por: Javier Duque Daza / Razón Pública

Las reglas: el efecto reductor

La reforma política de 2003 (Acto legislativo 01 de ese año) ha tenido un efecto reductor sobre el sistema de partidos y los ha reorganizado parcialmente. Esto se debe a la adopción de nuevas reglas como el umbral, las listas únicas, la prohibición de la doble militancia, y la cifra repartidora que acabó con la “guerra de residuos”.

-En primer lugar, el sistema atomizado dio paso a un multipartidismo cuyos partidos se van estabilizando. En las últimas elecciones bajo las reglas anteriores -año 2002- hubo 45 partidos con escaños en el Senado y 37 en la Cámara, más 17 coaliciones con un escaño cada una. Después de la reforma se pasó a 10 en Senado y 19 en Cámara y en las elecciones de 2010 se mantuvo en 10 en Senado y bajó a 15 en la Cámara. En estas elecciones hay 9 partidos en competencia al Senado y 12 para la Cámara. Todos alcanzaron el umbral.


El senador por el Polo Democrático Alternativo,
Jorge Enrique Robledo.
Foto: Congreso de la República

-En segundo lugar, se redujo de forma sustancial el número de candidatos. En 2002 se presentaron por última vez listas múltiples y fueron 2.932 candidatos al Senado y 6.322 a la Cámara. Con las listas únicas y el menor número de partidos se redujo también el número de candidatos: en las elecciones de 2010  fueron 834 aspirantes al Senado (8.34 candidatos por cada escaño) y para la Cámara 1.429 (8.87 candidatos por cada escaño).  En estas elecciones se presentaron 776 candidatos para Senado (7.6 candidatos por cada escaño en disputa, 100 en total) y 1.490 para Cámara (9.2 candidatos por cada escaño en disputa, 161).

No obstante, el efecto reductor de algunas reglas en cuanto al número de partidos tendió a ser contrarrestado por el voto preferente, que sigue fomentando las campañas y micro-organizaciones de candidatos que compiten con los otros integrantes de sus propias listas. Las campañas son fundamentalmente personalizadas y son bienvenidos (casi) todos los que puedan ayudar completar el umbral para poder participar en el reparto de escaños. Solo los partidos con un fuerte liderazgo que eclipsa a los demás optan por lista cerrada (Centro Democrático, con Uribe a la cabeza) o que actúan como un partido comunitario-religioso  (como es el caso del MIRA).

 

Los resultados: reacomodo parcial del Congreso

Los resultados permiten destacar algunos hechos:

1. Se estabilizó el sistema de partidos.  Durante las tres últimas elecciones el sistema ha tendido a estabilizarse: con excepción del Centro Democrático, todos los partidos que obtuvieron escaños se han mantenido en estas elecciones. Aunque el umbral pasó del 2 al 3 por ciento en Senado, los partidos pequeños también sobrevivieron (incluso el MIRA mantiene su personería por los dos escaños que obtuvo en la Cámara). Hubo sólo un nuevo partido para Senado y una nuevas etiqueta de un grupo significativo de ciudadanos para la Cámara (ver gráfico 1).

2. El mapa político. Las principales modificaciones del mapa político en el Senado se deben a la presencia del Centro Democrático, la desaparición del MIRA y un reacomodo parcial de los escaños: los que más perdieron fueron el Partido Social de Unidad Nacional (“la U”), Opción Ciudadana (antes PIN), el Partido Conservador (PC) y el Polo Democrático Alternativo (PDA). Así quedó el Senado:

Escaños en el Senado

En la Cámara de Representantes también perdieron escaños el Partido de la U, el Conservador, Opción Ciudadana, el PDA y desaparecieron algunos pequeños movimientos (Apertura Liberal, Unidad Liberal y Alas). Así quedó la Cámara:

Escaños Camara de Represenates

3. Sumas y restas. La presencia del Centro Democrático en el Congreso modificó parcialmente el panorama partidista. Este  partido optó por presentarse con lista cerrada o sin voto preferente, confiando en la capacidad de movilización de su líder. Logró la segunda bancada en el Senado a costa especialmente de los partidos Conservador (que perdió 4 escaños), de la U (que perdió 7 escaños), probablemente de Opción Ciudadana, antiguo PIN (que perdió 4 curules) y del MIRA (que perdió su representación, 3 curules). Este partido es fuerte solo en Senado, pues en la Cámara solo obtuvo 12 escaños y en total tiene el por 11,9 por ciento del Congreso (32 congresistas).

De los partidos tradicionales, el Liberal mantuvo sus escaños en Senado y aumentó su representación en la Cámara. Es el partido con mayorías en Congreso, con 56 congresistas, los mismos que el Partido de la U, aunque este último perdió representación (20 curules en el Congreso). Mientras que el Partido Conservador se sigue encogiendo y perdió escaños en ambas cámaras (quedó con 45, perdió 13 escaños).

En cuanto a las minorías, el PDA perdió una parte de su electorado -lo cual se explica por su desagregación parcial, por la separación del “progresismo” y por el impacto negativo de las críticas al alcalde de Bogotá. El crecimiento en escaños de la Alianza Verde fue modesto, dado que recibió el aporte de los “progresistas” y de candidatos de opinión fuertes como Claudia López y Antonio Navarro Wolf, ambos elegidos. El gran perdedor es el MIRA, movimiento que se vio afectado por el escándalo de la discriminación contra los discapacitados, por las investigaciones en curso en contra de sus congresistas y por las críticas a la inmensa riqueza de sus dirigentes. Después de catorce años en el Congreso, por primera vez pierde sus curules en el Senado, aunque pasó de uno a dos escaños en la Cámara.

También perdió escaños el partido Opción Ciudadana, que intentó reciclarse bajo  una nueva etiqueta (antes fue el PIN). Sigue teniendo una representación importante (once congresistas) y a la hora de las decisiones puede ganar importancia en el Congreso, especialmente ante el retroceso de la coalición de gobierno.

Cuadro 1

Congreso de la República: comparativo de las elecciones 2010-2014

Curules en senado y camara

Distribución de escaños

4. Se mantuvo la baja concentración. Como ocurrió en las dos elecciones anteriores, ningún partido logra ser dominante y esta baja concentración indica que ningún Presidente puede gobernar solo con su partido y debe construir una coalición que lo soporte. Así sucedió con la coalición del “uribismo” entre 2002-2010 y con la “Unidad Nacional” de Santos, que él espera mantener en su segundo período.

Los partidos que respaldan la candidatura Santos en el peor de los casos  suman 47 por ciento del Senado (incluyendo solo al partido Liberal, la U y Cambio Radical) y el 54.1 por ciento en la Cámara con los mismos partidos (en conjunto suman el 51.1 por ciento). Con la posibilidad de atraer a minorías de Opción Ciudadana y de Alianza Verde se asegura una coalición mayoritaria (Santos incluso puede prescindir del Partido Conservador si este decide alinearse con Centro Democrático, partido con el cual presenta afinidad). En todo caso se puede pasar de la macro-coalición de la “Unidad Nacional” a una coalición mayoritaria de menor tamaño, menos heterogénea y con menores costos de transacción. Si Santos se reelige, la oposición provendría de dos sectores opuestos entre sí: la izquierda, con el PDA (probablemente también con parte de la Alianza Verde) y la derecha del Centro Democrático.

5. Volver al Congreso. Varios de los elegidos son líderes políticos que habían estado en el Congreso y que después de incursionar como candidatos presidenciales o en otros altos cargos regresan al Congreso, especialmente al Senado y encabezando listas o entre los primeros lugares: por el Partido Liberal regresaron Horacio Serpa e (exsenador, exministro, exconstituyente y tres veces candidato presidencial); Viviane Morales (excongresista y exfiscal general); por Alianza Verde, Antonio Navarro Wolf (excongresista, exgobernador y exconstituyente). El caso del expresidente Uribe es el más relevante, porque después de ocho años en presidencia retorna al Congreso donde estuvo hasta 1994; del Partido de la U, Jimmy Chamorro (excongresista por el movimiento cristiano C-4).

6. La izquierda (como siempre) fraccionada. Siguiendo su tradición, la izquierda se presentó fraccionada tras la gradual desagregación del PDA. Hubo candidatos de la Unión Patriótica (en 17 departamentos), del PDA (en 23 departamentos) y en las listas de Alianza Verdeal cual se incorporaron  los candidatos de “Progresistas” encabezados por Navarro Wolf -este partido también avaló a los candidatos de la UP al Senado-. Aunque había dudas sobre la posibilidad de que el PDA superara el umbral, mantuvo su presencia en el Congreso y Jorge Robledo obtuvo la más alta votación individual en todo el país. La UP no pudo regresar al Congreso.

7. Las minorías étnicas están tanto o más fragmentadas: para la circunscripción especial indígena que tradicionalmente ha estado representada por Alianza Social Indígena y Autoridades Indígenas de Colombia, se presentaron 14 listas diferentes, y para las minorías afrodescendientes o negritudes, 25 listas. Ganaron escaños en el senado Jesús Javier Chávez por el Movimiento Alternativo Indígena y Socia,l y Marco Avirama de Alianza Social Independiente (Piñaqué falló en su intento de volver al Senado).

8. Se desinfló el voto en blanco. Después de todas las expectativas y la alta incidencia   que se anunciaba en las encuestas, el voto en blanco se redujo casi a su tendencia histórica y llegó al 5,2 por ciento para Senado y al 5,7 por ciento para la Cámara. El descontento se expresó de nuevo a través de la abstención, que llegó al 57 por ciento.

 


El senador por el Partido Alianza Verde,
Antonio Navarro Wolf.
Foto: Ocha Colombia

Los impresentables

Los resultados demostraron que en las regiones hay estructuras de poder que mantienen sus fortalezas electorales y algunos congresistas llegan o se mantienen en el Congreso bajo el manto de la duda por sus antecedentes, por pertenecer a familias de políticos condenados o procesados por vínculos con grupos criminales paramilitares, por estar incursos en investigaciones o por hacer parte de clanes que se han mantenido durante décadas sin que su gestión en el Congreso haya redundado en avance significativos de sus departamentos.

Hace poco  la Fundación Paz y Reconciliación  publicó un informe sobre los candidatos  que tenían nexos familiares con congresistas o gobernantes locales condenados por sus vínculos con grupos narco-paramilitares. De este grupo resultaron elegidos varios aspirantes (ver Cuadro 3)

Un sector del Congreso que es impresentable, que hereda votos obtenidos a través de la coacción, la transacción,  las presiones indebidas y/o tratos con los grupos paramilitares. El número es mayor si se consideran los congresistas reelegidos que están siendo investigados, aquellos que recurren a la manipulación clientelar del voto y los que están siendo apadrinados por otros políticos que sin haber sido condenados, están siendo investigados.

Cuadro 3

Congresistas herederos de congresistas condenados por vínculos con grupos

Narco-paramilitares

Partido herederos
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