En una carta dirigida a Sebastián Piñera Echeñique, presidente de la República de Chile, organizaciones de colombianos, migrantes y Derechos Humanos, le pidieron al mandatario una respuesta desde el Estado para cumplir su papel como país garante del Acuerdo de Paz en Colombia.

 

 

Por David Arboleda

La ausencia de Chile para acompañar la implementación del Acuerdo de Paz, así como las objeciones a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, por parte del gobierno de Iván Duque Márquez, presidente de Colombia, son algunas de las preocupaciones de las organizaciones migrantes y Derechos Humanos, que se leen en la “Carta por Colombia”, enviada al primer mandatario del país vecino.

Son 146.582 colombianos que habitan en Chile (ver), reflejo también del éxodo que ocasionó el conflicto armado colombiano, por lo que en la carta, dirigida al presidente Sebastián Piñera Echeñique, los firmantes expresan su rechazo a la forma como se está tratando el Acuerdo de Paz.

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En la misiva enviada el 18 de marzo, y que hace parte de la Semana por la Paz, paralela a la cumbre Prosur que se realiza en Santiago de Chile, se puede leer que, “la crisis humanitaria, política, económica y social de Colombia también afecta a Chile de manera directa. En los últimos 10 años son muchos las y los colombianos que se han asentado en distintos lugares del territorio chileno y no son pocos los que han gestionado o están gestionando el refugio político… Chile es uno de los países garantes de los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y la guerrilla de las FARC-EP, por lo tanto, solicitamos que Chile siga siendo un actor en el proceso de construcción de Paz”.

De hecho, cuando se revisan las últimas estadísticas, se constata que el reclamo de la carta no se aleja de la realidad, ya que solo entre enero y noviembre de 2018 hubo 1.132 solicitudes de refugio en Chile por parte de los colombianos, un número que seguirá en ascenso de continuar el aumento de la violencia en Colombia, donde se están produciendo asesinatos sistemáticos a líderes sociales.

“Vemos que se retomó un discurso guerrerista, de violencia, que promueve los odios tras 60 años de conflicto armado en la población. Y que no solo maneja el lenguaje de esa forma sino que adicional genera trabas para hacer cumplir en el Acuerdo de Paz”, indicó Melissa Rocha, integrante y vocera de Raíces de Resistencia, colectivo en el que surgió la Carta por Colombia.

Al ser consultados por la implementación del Acuerdo de Paz, en la Organización de Colombianos Refugiados en Chile (Ocorch), también ven un panorama complejo.

“El desplazamiento forzado se está dando como en otras épocas, porque la población de campesinos y líderes están teniendo que dejar sus ciudades y poblaciones, y están llegando a Chile también. Se supone que hubo unos acuerdos, y la imagen que quiere tener el gobierno colombiano es que todo está en paz, eso hace también que Chile cierre la entrada a solicitantes de refugio que de verdad están necesitando protección. Y por otra parte vemos que la participación de organizaciones de la sociedad civil en las políticas públicas de migración en Chile, es mínima”, planteó una integrante de Ocorch, quien pidió reserva de su nombre.

Para esta organización, la decisión de Chile de restarse del Pacto Mundial para la Migración que se firmó en diciembre del año pasado, también incide en su política exterior. Consideran que puede interpretarse como una evasión de responsabilidades con sus vecinos, y por lo tanto señalan a Chile como país garante del Acuerdo de Paz, de no ser consecuente con el tratamiento que le está dando a los migrantes colombianos, en especial a los solicitantes de refugio.

Entre los motivos de la carta, también se hace referencia a la objeción que hizo el presidente de la República de Colombia, a 6 de los 159 artículos que reglamentan los estatutos de la JEP, y que según los remitentes “vienen a coronar los reiterados intentos de restar competencias a este tribunal, amenazando gravemente uno de los principios fundamentales, no solo de la JEP, sino de todo el acuerdo de Paz: el esclarecimiento de la verdad”.

Juan Carlos Pérez, vocero de La Paz se Teje, colectivo firmante de la misiva, indicó que reconocían las dificultades para la implementación del Acuerdo, pero calificó de dramático el intento de desmantelar todo por parte del Gobierno Nacional y el genocidio que se está viviendo en Colombia

“Como colectivo creemos que el mayor peligro es la derechización extrema que ha ido tomando Colombia en el Congreso, que polariza y ataca los acuerdos logrados, y cuando además asumen en la región Piñera, Macri, Bolsonaro, hay mayor peligro que se intente desmontar lo que se logró en el gobierno de Santos, que era de derecha, pero con una mirada más amplia del conflicto”, manifestó Pérez.

Llegada de Jair Bolsonaro a Santiago el 21 de marzo.

Semana por la Paz

Así es como la misiva tuvo una amplia recepción y adhesión de organizaciones de migrantes,  Derechos Humanos, y partidos políticos, en Chile, además se presentó en un momento de alta tensión política por la visita del presidente de Colombia y otros representantes de países sudamericanos, entre ellos, Jair Bolsonaro, por Brasil, para asistir a lo que han denominado como el Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina, Prosur, que se propone sea el reemplazo de Unasur.

Desde que se anunció la cumbre que se realiza este 22 de marzo en el Palacio La Moneda, el rechazo y la polémica en la sociedad no cesa, debido a la participación de algunos presidentes de extrema derecha y su consentimiento con la injerencia de Estados Unidos en Venezuela.

El Presidente Iván Duque estampa su firma en la Declaración de Santiago, documento que le da vida al Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR), del cual hacen parte, también, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Guyana. Fotografía / Presidencia de la República de Colombia.

En el Congreso, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado en Chile, Iván Flores (DC) y Jaime Quinta (PPD), respectivamente, sumados a otros congresistas, se abstendrán de asistir a un homenaje al presidente de Brasil, a realizarse hoy 23 de marzo, enfatizando que Bolsonaro es “un peligro para la democracia”, de ese país y del resto de la región.

En la Semana por la Paz, que organizan y respaldan las mismas organizaciones firmantes en la Carta por Colombia, se estableció una agenda que invita también el 22 de marzo, al Conversatorio Mujeres y Territorio, una velatón por los líderes sociales asesinados en el centro de la capital de Chile, y una convocatoria a asistir el 24 de marzo al Concierto por el Derecho a Vivir en Paz, que han organizado diferentes sectores políticos y movimientos sociales de Chile, entre esos el movimiento feminista, que logró reunir a más de 800 mil manifestantes en las calles de Santiago, en la reciente Huelga Feminista, siendo una de las más visibles de Latinoamérica.

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“Para nadie es indiferente que la ofensiva de la derecha a nivel internacional ha traído consigo múltiples ataques homofóbicos y crímenes de odio hacia las mujeres, las disidencias, el pueblo negro e inmigrantes. En esa misma línea, denunciamos que los gobiernos participantes del Prosur no han escatimado en recursos ni en forjar alianzas para la militarización de sus territorios… Al establecer estas alianzas estratégicas con Brasil, Argentina, Colombia y Chile a través de la compra venta de armas, equipos y tecnología, se importan sus yugos coloniales de sometimiento a favelas, migrantes y poblaciones indígenas, como lo es el caso de Wallmapu, en el que parte del aparato represivo proviene de compañías israelíes”, detalla la declaración firmada por diferentes organizaciones sociales y feministas.

La convocatoria a rechazar la cumbre de los presidentes en Santiago tiene diferentes concentraciones, partiendo por una movilización a la que se convocó ayer en el centro de la ciudad, cerca al Palacio de La Moneda.

@DavidArboledaGz