Del hielo al agua…

Una vida aproximada de 15 años para el Nevado Santa Isabel y 30 años para el Nevado del Ruiz, sería lo que se prevé como tiempo restante para estos dos nevados a causa del retroceso glaciar que se presenta en la región.                 

Nevado del Ruiz antes de la erupción del 13 de noviembre de 1985. Tomada de: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Nevado_del_Ruiz_1985.jpg

Nevado del Ruiz antes de la erupción del 13 de noviembre de 1985.
Tomada de: http://commons.wikimedia.org

 

Por: Sebastián Aguilar Betancurt y Laura Cristina Loaiza Muñoz

A lo lejos, se alza imponente la gélida cima de un volcán cubierto por dispersos parches blancos que parecen haber sido parte de lo que fue un vasto tejido nevoso.  Los rayos del sol mañanero contrastan los amplios espacios entre franjas blancas y pálidos grises desérticos que enseña una de las laderas.

Según  una investigación realizada por el Instituto de Hidrología,  Meteorología y  Estudios Ambientales, IDEAM, se estima una vida  aproximada de 15  años para el Nevado Santa Isabel y 30 años para el  Nevado del Ruiz, los cuales perderían la  totalidad de sus nieves  perpetuas como consecuencia del retroceso glaciar: un fenómeno de talla mundial que consiste en la progresiva fusión de las nieves perpetuas debido al aumento en las temperaturas; hecho que afectaría los recursos hídricos que allí se originan y que alimentan a más de 37 municipios de los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima. 

Actividades como la tala de árboles, el cultivo de papa, la ganadería en territorios no permitidos, entre otras, son algunas de las prácticas antrópicas (realizadas por el hombre)  que contribuyen al  derretimiento de las masas glaciares en los Nevado del Ruiz y Santa Isabel. Juan Diego Serna, guía de turismo e inspector honorario del Ministerio de Medio Ambiente, expresa su preocupación al observar que, aún cuando el tipo de programa que ofrece el nevado al público tiene como fin concientizar a las personas para que aprendan a proteger los recursos naturales existentes, muchos de los turistas que hacen uso de este son quienes arrojan basuras a los suelos o extraen fauna y flora silvestre de la zona, delito castigado por la ley 17 del 22 de enero de 1981.

Las actividades agropecuarias no deben realizarse sobre los 3000 m.s.n.m. (metros sobre el nivel del mar), sin embargo se puede apreciar ganado vacuno sobre los 3950 m.s.n.m Por: Sebastián Aguilar.

Las actividades agropecuarias no deben realizarse sobre los 3000 m.s.n.m. (metros sobre el nivel del mar), sin embargo se puede apreciar ganado vacuno sobre los 3950 m.s.n.m
Foto por: Sebastián Aguilar.

 

El parque: 

El nevado del Ruiz y el de Santa Isabel se encuentran ubicados en el Parque Nacional Natural (PNN) Los Nevados, sobre la Cordillera central de los Andes Colombianos; un área protegida que abarca los límites de los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima.

Algunos turistas y habitantes de sectores aledaños al parque, comentan la diferencia del paisaje níveo con respecto a épocas anteriores; “antes todo el nevado era igual de blanquito y ahora ya no tiene hielo por ninguna parte”, dice Alfonso Vargas, un turista que solía trabajar en el lugar.

El PNN Los Nevados comprende 53.800 hectáreas de los cuatro departamentos, abarca altitudes desde los 2.600 metros sobre el nivel del mar hasta los 5.300 y hace parte del conjunto de Parques Naturales Nacionales de Colombia, de los que se encarga el Ministerio de Ambiente y Desarrollo sostenible del país, quienes, junto a otros organismos nacionales tales como el Ideam, se mantienen al tanto del estado en que se encuentran mediante monitoreos constantes y evaluación de las actividades volcánicas.

Mapa donde se aprecian los tres nevados restantes (Nevado del Ruiz, Santa Isabel y Tolima), ubicado en el Parque Nacional de los Nevados.   Foto por: Sebastián Aguilar.

Mapa donde se aprecian los tres nevados restantes (Nevado del Ruiz, Santa Isabel y Tolima), ubicado en el Parque Nacional de los Nevados.
Foto por: Sebastián Aguilar.

 

Dentro del área circundante al parque de Los Nevados, se ubica la laguna del Otún y otras  cuencas hidrográficas de algunos ríos, como el Totarito, río Molinos, río Azul, río Azufrado, río Guayaquil, río Claro, entre otros.

 Casi el 60% de los municipios andinos del país se abastecen de fuentes fluviales provenientes de los ecosistemas paramunos; departamentos como Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander, Santander, Tolima, Caldas y Risaralda, se sirven de este tipo de recursos hídricos. Las zonas montañosas con pisos térmicos elevados como  los páramos  de Colombia, regulan cerca del 70% de los ríos en sus puntos de origen, y aportan el 4% de la oferta hídrica superficial colombiana, así lo indica el Ministerio de Medio Ambiente en investigaciones realizadas en los años 2001 y 2005.

 

Del hielo al agua:

Una tragedia azotó el centro-occidente del país el 13 de noviembre de 1985; Armero, un municipio del departamento de Tolima, desapareció en su totalidad bajo la corriente de cuatro lahares (flujos de materiales sólidos y agua provenientes de la ladera de un volcán) productos del deshielo generado en el Nevado del Ruiz por la erupción volcánica que derritió cerca del 10% del glaciar de la montaña.

Un desastre natural con estas mismas magnitudes podría ser igual de fatal para las poblaciones cercanas a los nevados, para los municipios que se suplen del agua que de allí nace y para los ecosistemas de flora y fauna que tienen su hábitat en estos nevados.

“Que se presente un deshielo masivo por algún fenómeno natural como una erupción, nos podría ocasionar un evento como el que pasó en el 85 en Armero, donde desaparecieron 25 mil personas por el derretimiento de una parte del nevado del Ruiz”, afirma José Olimpo García Sepúlveda, Ingeniero ambiental de la Universidad Libre de Pereira, quien se desempeña como profesional en la Subdirección de Gestión Ambiental Territorial de la Carder.

Estimaciones  basadas en puntos fijos desplegados por el Ideam sobre la lengua de glaciar del Nevado Santa Isabel, sugieren que la tasa de retroceso ha  alcanzado hasta 2.1 metros  por mes; situación que afectaría el suministro hídrico de las ciudades a las que provee con este recurso, así lo sugiere García cuando comenta: “las poblaciones de Pereira y Dosquebradas se verán afectadas, ya que las aguas que se generan en lo alto del nevado Santa Isabel discurren hacía el río Otún, y éste conforma la cuenca que aporta sus aguas al acueducto de Pereira y buena parte de Dosquebradas”.

El caso del Nevado Santa Isabel, no sería el primero ni el último que se presenta; ya en el pasado, nevados como el Cisne, Quindío y el de Santa Rosa, perdieron la totalidad de sus masas glaciares pasando a recibir el nombre de paramillos, montañas sin nieve que, debido a sus grandes alturas, siguen conservando temperaturas frías.

Foto del nevado Santa Isabel donde se muestra la disminución de su masa glaciar en los años 2006 – 2007. Tomada de: Proyecto EAM.

Foto del nevado Santa Isabel donde se muestra la disminución de su masa glaciar en los años 2006 – 2007. Tomada de: Proyecto EAM.

 

 La tala ilegal de árboles y la extracción de fauna y flora culpables del desequilibrio que se crea en los ecosistemas, la falta de consciencia ecológica por parte de los turistas, además de las actividades agropecuarias que se ven aún sobre los 3950 m.s.n.m en zonas aledañas a los nevados, consideradas como prohibidas por el Ministerio del medio ambiente, están llevando al Nevado Santa Isabel, así como al Nevado del Ruiz, hacia la misma fatídica trayectoria que sufrieron dichos paramillos. Gabriel Eduardo Echeverry, técnico administrativo del parque de los nevados, comenta: “dicen que al nevado de Santa Isabel le queda muy poco tiempo, se le calculan unos 5 a 10 años más como glaciar”.

“El clima ha variado mucho, se siente más calor e incluso en algunas partes cuando uno va ascendiendo hacia el Nevado del Ruiz, se ven plantas diferentes en sitios donde no existían”, comenta José Palma, antes campesino de la zona dedicado a la agricultura, ahora guía de turismo profesional; quien al hablar sobre la conciencia que tenía del daño ambiental causado cuando se dedicaba al cultivo de papa, afirma: “Si a usted no le diera ingresos su trabajo, no lo haría; igual ocurría en ese entonces. Cuando ya cambiamos a guías como tal y empezamos a ver el daño que le estábamos haciendo al medio ambiente, fue muy diferente. Ahora me dicen que tumbe una mata de chilca – que eso era lo que hacíamos nosotros acá… – y es imposible que lo haga.”.

Foto actual del Nevado del Ruiz. Foto por: Sebastián Aguilar.

Foto actual del Nevado del Ruiz.
Foto por: Sebastián Aguilar.

 

Por ahora, el futuro de los glaciares en Colombia es gris y desolador, sus ecosistemas paramunos han sido siempre frágiles debido a la altitud en que se encuentran y su ubicación geográfica tan cercana a la línea ecuatorial, que los hace padecer mayores temperaturas; la pérdida de sus nieves, como en el caso del nevado Santa Isabel, es un hecho preocupante que no tiene marcha atrás.

Hoy en día una botella de agua puede llegar a costar incluso más dos mil pesos, por su parte, un galón de gasolina en el país cuesta alrededor de 8.500 pesos; se necesitarían cerca de cinco botellas de agua para llenar un galón, lo que tendría un costo aproximado de diez mil pesos, siendo así el agua un recurso más caro que la gasolina.

En el Parque Nacional Natural Los Nevados llegaron a existir hasta seis montañas nevadas de las cuales hoy solo quedan tres, próximamente dos y en un largo plazo, ninguna. El volcán se esconde tímido entre blancas y espesas motas nubosas, dejando entrever el frío recuerdo de lo que alguna vez fue una extensa capa de nieve que parece haberse venido abajo en una desmesurada avalancha de tiempo y descuido.

De las nieves del nevado del Ruiz van quedando solo vestigios.