Patrimonio cultural de la humanidad, en ruinas

 “…y a la verdad, en la mayor parte de Indias se tiene más cuidado

en hacer y adornar la sepultura, donde han de meterse después de muertos,

que no en adornar la casa en que han de vivir siendo vivos”.

 

(Pedro Cieza de León)

 En el suroccidente del Huila, el municipio de San Agustín se encuentra en eminente riesgo de perder su patrimonio por problemas con la comunidad indígena Yanacona.

 Por: Luis A. Candela Gómez
lucho.gomezz@hotmail.com

Bajo el lema de “Proteger nuestro patrimonio es obligación de todos”, seis promotores de la identidad agustiniana lograron convocar cerca de cuatro mil personas en una manifestación pacífica encabezada por niños, jóvenes y adultos, quienes vestidos con camisetas blancas y diferentes pancartas marcharon unidos por defender el Parque Arqueológico de San Agustín, Patrimonio Cultural de la Humanidad, que desde hace siete años se encuentra en riesgo de perder su envidiable título.

Fotografía: Luis A. Candela Gómez

El cabildo indígena de los Yanacona se ha convertido en una verdadera piedra en el zapato para los habitantes de San Agustín, y es que desde el año 2003 se viene presentando una problemática entre la comunidad agustiniana y el grupo de indígenas que habitan junto al Parque Arqueológico, al punto de que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco),  quiere despojar al municipio su derecho de patrimonio debido a una carretera destapada que consta de 250 metros aproximadamente, que ha sido abierta a pico y pala por los Yanacona, quienes manifiestan que dicha vía facilita un rápido acceso hasta su resguardo desde la carretera principal que viene desde el pueblo, de modo que puedan transitar personas y vehículos hasta la maloca en un menor tiempo, beneficiando tanto a la comunidad como a los campesinos de veredas aledañas.

Según  las declaraciones de Lina Clarena Ramírez, secretaria de Ecoturismo y Cultura de San Agustín, para ellos llegar a la maloca es un paso más corto y pueden dejar a los niños cerca de la escuela, pero hay dos vías alternas que pasan por el lugar. Además que están arrasando a su paso con la reserva floral y con un camino perteneciente al parque.

Entidades como la administración municipal y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), han manifestado que si se deja abierta esta carretera se corre el riesgo de que la Unesco desvincule al sitio de su patrimonio de identidad, debido a que este camino hace parte de los terrenos del Parque Arqueológico como único testigo de la antigua civilización agustiniana, lugar que no permite ser reestructurado, y en menor rango exterminar con parte de su reserva. “Ellos están ahí y se pararon en la raya exigiendo sus derechos como indígenas manifestando que las tierras no son de nadie”, afirmó Ramírez.

 

 

El misterioso lugar

Al suroccidente del departamento del Huila, lugar de nacimiento del río Magdalena, está ubicado San Agustín, un municipio enriquecido por su diversidad ecológica compuesta de grandes rocas, ríos, montañas, lagunas y cascadas; pero lo que realmente hace misterioso a este lugar es su riqueza cultural arqueológica.

Fotografía: Luis A. Candela Gómez

Hace más de tres mil años, en San Agustín floreció una civilización de hombres nómadas dedicados a la agricultura, que en sus primeros periodos de formación produjeron cerámicas, como también orfebrería. Más adelante esculpirían centenares de estatuas monolíticas talladas en piedra en conmemoración de sus líderes o deidades astrales como parte de su religión. Muchas de estas figuras son además zoomorfas –figuras animales– representando a diferentes especies como águilas, monos y serpientes.

 

En la actualidad se encuentra localizado el Parque Arqueológico de San Agustín, declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año de 1995.

Se trata de un mítico lugar que guarda todos los secretos de esta antigua civilización que desapareció entre los años 1.300 y 1.400, y de la cual se desconocen sus causas.

Hoy el área comprende de 70 hectáreas, divididas en cuatro mesitas (A, B, C y D), el Alto del Lavapatas y el Bosque de las Estatuas, donde se puede apreciar la grandeza de dicho patrimonio.

 

 

Tesoro único en el mundo

La base económica del municipio de San Agustín es la agricultura, donde sus principales productos de exportación son el café y la caña de azúcar, tomando como derivado la panela.

Cuando el municipio recibió su patrimonio el turismo incrementó notablemente. Turistas y estudiantes de facultades de antropología viajaron para hacer sus prácticas de campo, además que gracias a su ubicación en el pleno macizo colombiano surgieron deportes de aventura como el rafting y rappel.

El patrimonio permitió que San Agustín se posicionara como el destino turístico por excelencia del departamento del Huila a nivel nacional e internacional.

Según la Secretaría de Ecoturismo y Cultura, durante el año 2010 se recibieron cerca de 54 mil visitantes al municipio.

San Agustín tiene un título envidiable, pero que de igual forma está en riesgo de perder por el actual conflicto entre sus habitantes y los Yanacona.

Fotografía: Luis A. Candela Gómez

Ante esta situación la comunidad agustiniana realizó una manifestación pacífica en defensa de su patrimonio, donde alrededor de cuatro mil gotas blancas marcharon acompañados por representantes de la administración municipal, carabineros de la Policía Nacional, Empresa de Servicios Públicos, instituciones educativas, el Hospital Arsenio Repizo Vanegas, militares del Ejército Nacional, comercio y además medios de comunicación local marcharon unidos por su patrimonio.

José Elias Jamioy es uno de los organizadores de la marcha y reitera tener un envidiable patrimonio, pero que no se le ha dado el valor que merece porque como agustinianos no han tenido la suficiente cultura. “Yo siempre he dicho que si San Agustín estuviera en Medellín, esto sería una mina de plata, porque el paisa tiene otra forma de ver las cosas y es más visionario”.

 Aníbal Anacona es un hombre indígena, quien además administra su propia agencia de viajes en el municipio, y asegura que tener el apellido Anacona no hace que tenga la misma mentalidad que tienen los Yanacona al querer apropiarse del terreno, y que el Gobierno tiene que darle a él lo que desee. “Mucha gente que tiene los apellidos llegan aquí a abusar por medio de ellos sin respetar lo que tenemos, y es la cultura que nos dejaron nuestros antepasados”.

Varios de estos indígenas no son pertenecientes al cabildo de los Yanacona, porque provienen de los departamentos del Cauca y Nariño afligidos por situaciones de saqueo, desplazamiento por violencia, situación económica, lo que, entre otros factores, hace que estas personas se desplacen a diferentes resguardos del país incluyendo a San Agustín, al brindarles un mejor beneficio económico en cuanto al trabajo agrícola, además de vivienda y educación.

Jair Quinayas, ex gobernador del cabildo de San Agustín, manifiesta que en Pitalito hay tres cabildos hermanos provenientes de otras tierras, San José de Isnos y Palestina, y además hay Yanaconas en Putumayo, Cauca, Cali, Armenia y Bogotá, pero a pesar de sus inconvenientes la comunidad se está organizando de tal manera que han presentando un fortalecimiento interno al desplazarse a las grandes ciudades, y mostrándole al Estado que quieren permanecer por más generaciones como sociedad indígena.

La cultura Yanacona

Los Yanacona son indígenas productores de arveja, fríjol, caña, café, ganado y medicina tradicional, quienes unificados con los campesinos de veredas cercanas han generado desarrollo para la comunidad.

Después del periodo de conquista estos hombres retomaron la simbología a partir de sus deidades. El padre Inti representa el sol, madre Quilla la fertilidad y Pachamama a la tierra, además que el arcoíris se ve representado en diferentes prendas artesanales elaboradas por la comunidad, en la maloca, paredes y elementos de defensa. “El rojo es la sangre que corre por nuestras venas, el naranja la madre tierra, amarillo nuestro padre Inti, el verde la madre naturaleza, el azúl celeste el firmamento, azul el agua, y el morado es el luto que damos cuando alguien fallece”, afirma Quinayas.

Según Wilson Vargas, corresponsal del periódico Extra, el problema es que cierta parte de los agustinianos no valoran lo que tienen, y no se justifica que 20 o 30 personas que ni siquiera son nativas de San Agustín estén acabando con el patrimonio sin importar que el municipio gane o pierda, agregando además que el único interés de ellos es luchar por ganar tierras. “El municipio les ha dado tierras y muchas cosas, pero son personas que no la saben manejar. Tuvieron ganado y lo dejaron morir”, asegura Vargas.

Una parte de estos territorios fueron donados por el Gobierno, otros adquiridos con dinero de la misma comunidad por medio del trabajo agrícola, y donde actualmente se encuentran fueron obtenidos mediante un proyecto que se presentó al Estado garantizando la reforestación de la zona.

Periódicos locales como El Diario del Huila, se han encargado de suministrar información sobre hechos de violencia que involucran a los Yanacona con las autoridades del municipio en un enfrentamiento con gases lacrimógenos, palos y piedras, al punto de causar lesiones físicas a cuatro indígenas golpeados en sus miembros y desmayados por gases, además que un policía del Esmad resultó gravemente herido en su rostro al ser golpeado con rocas, cuando la Procuraduría General de la Nación ordenó a las autoridades cerrar el paso de la caótica carretera que tiene al borde de la desertificación a San Agustín. Según Lina Ramirez, los indígenas se escudan en los niños ante situaciones de protesta, y la fuerza pública maneja el debido respeto con ellos.

Para la comunidad indígena ésta problemática no es un conflicto. Quinayas considera que su cabildo es el encargado de cuidar y preservar lo que sus ancestros han dejado. Un camino que desde hace más de 100 años ha existido y lo único que ellos han hecho es mejorarlo y así generar un desarrollo para su comunidad. Asegura, además, que anteriormente en ésta carretera funcionaba una estación de policía y el Estado lo único que hace es manejar un celo político de poder, mirándolos “como los negros que joden” a cada instante enviando a la fuerza pública para que así hagan caso.

Si se habla del patrimonio en un término general la comunidad lo reconoce y lo respeta, pero creen que se debe partir del punto de vista que lo esencial no es centrarse en un título, sino en mirar que la comunidad tiene su necesidad y a eso es que deben apuntarle, afirma Quinayas.

Lina Ramírez manifiesta que desde hace siete años que se presenta esta problemática se han dado una serie de acuerdos entre el departamento, alcaldía de San Agustín, el Icanh y otras mesas de concertación frente al cierre definitivo de la carretera, pero pasan los días y se olvida lo pactado. “La gente esta sesgada a que tienen que estar ahí y que tienen derecho a todo, pero el problema es que no se llega a ningún acuerdo”, dice Ramírez.

El parque del abandono

 

            No sólo conflictos entre autoridades y Yanaconas son motivo de preocupación. El Parque Arqueológico ha sido el epicentro de una serie de hechos que empiezan en el siglo XX con la profanación de tumbas por parte de guaqueros, y que hasta nuestros días, estas esculturas han sido rayadas y pintadas por un animal más primitivo conocido como hombre moderno.

Fotografía: Luis A. Candela Gómez

Actualmente este paraíso terrenal presenta un notable descuido de sus piezas arqueológicas, planta física y personal de vigilancia del parque.

No existen cámaras de seguridad, ni controles en la taquilla al momento en que los turistas ingresan al Parque Arqueológico. Fácilmente se puede entrar y salir del lugar sin la necesidad de adquirir un brazalete de entrada que tiene el valor de 10 mil pesos, el cual no es verificado en ningún momento a lo largo del recorrido.

Según la Secretaría de Ecoturismo y Cultura de san Agustín, el Icanh es el encargado del mantenimiento de las esculturas y del museo. Un sigiloso ladrón podría fácilmente robarse piezas invaluables del parque.

Según Diego Fernando Muñoz, docente y organizador de la marcha, manifiesta que los habitantes de San Agustín ante ésta problemática han otorgado frente a diferentes actos de vandalismo cometidos en el municipio.

“Muchos turistas han sido victimarios de robos, y a pesar que la comunidad agustiniana se entera de los hechos, no se atreven a denunciar debido a la percepción económica que tienen de los viajeros, pues consideran que todo el que viaja a San Agustín tiene buen capital”, aseguró Muñoz.

A la difícil problemática se suma el hecho de que ahora cualquier persona puede ser guía. Se trata de un grupo de técnicos que carecen de conocimiento en cuanto a la historia frente a los distintos temas, además que se conocen casos de educadores que pagan la orientación a guías profesionales para que brinden charlas a los novatos.

Este tipo de problemáticas son las que hoy turistas desconocen acerca de San Agustín, crisis que ha llevado al municipio al borde del abismo de perder su patrimonio, debido a la falta de pertenencia histórica de sus habitantes.

Según Diego Muñoz, en su caso como docente, pregunta a sus estudiantes cuál es su patrimonio y no saben sobre de qué les está hablando, porque según su criterio nunca les ha interesado el tema. “Queremos volver a nuestros ancestros, volver a nuestra cultura, y de que sepamos por lo menos qué es patrimonio”, asegura Muñoz.

Pero a pesar de los inconvenientes, San Agustín se sigue mostrando fuerte ante el mundo como destino turístico, más por su amplia tarjeta de presentación como Patrimonio Cultural de la Humanidad, aunque también es acreedor de un clima variado, fauna y diversidad floral, y además la riqueza hídrica que rodea a este municipio huilense.

Si cada una de las estatuas pudiera hablar, grandes historias serían reveladas, pero por ahora Colombia debe centrarse en mostrar la grandeza de San Agustín, y hallar la solución a cada una de éstas problemáticas. Lina considera que es muy importante de que la gente del país venga y observe la grandeza cultural que tienen los colombianos, porque esta nación es de todos. San Agustín, un encuentro con la naturaleza y la cultura.