Bajo ese escenario Guerin marchó por una peligrosa vía entre el trabajo y la vida familiar. Su carácter la llevó a aislar los problemas delante de su esposo e hijo. Sin embargo, en su interior, sopesaba una carga difícil la cual aguantó hasta último momento.

Fotograma de la película "Veronica Guerin". Foto tomada de Cinema.com

Fotograma de la película “Veronica Guerin”. Foto tomada de Cinema.com

      Por: Juan Manuel Toro Monsalve

Escarbar a más no poder. El olfato en la búsqueda para construir verdad es un arma que debe tener consigo un periodista. El instinto para indagar, rebuscar hasta el más recóndito lugar el detalle que permita dar cuenta con más agudeza sobre un acontecimiento. Es en las calles y con la gente donde es posible encontrar esas grandes historias.

Difícil encontrar esa práctica en la actualidad. Hoy el periodismo de calle, de caminantes, de cazadores de historias, de a poco es desechado, fue usurpado por la inmediatez, las nuevas tecnologías; por el afán. Salir a explorar al campo de batalla, armado con libreta y lápiz es una práctica excluida desde las mismas salas de redacción.

Hoy el periodismo es reducido a 140 caracteres, no se contextualiza, no se hace minucia con la información. La descripción de un hecho es limitada solo al vocerío oficial, una sola mirada que no permite ahondar hacia otras matices. Kapuscinski afirmaba que “en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos solo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico”.

Ante esas nuevas circunstancias, los protagonistas que deberían sobresalir son llevados a un segundo plano; sus voces poco o nada se pueden percibir. El vocerío oficial impuesto opaca a aquellos ungidos como víctimas que buscan ser escuchados pero que lastimosamente no alcanzan para encabezar un titular noticioso.

Así mismo, los victimarios son investidos como héroes o leyendas ostentando un distintivo de intocables, incluso, la legalidad encarnada en el mismo Estado juega un papel a la inversa. Las problemáticas no se combaten, se reprimen o lo que es peor aún, se ignoran. La gente está a la deriva, desprotegida. Debido a eso surgen fenómenos como el narcotráfico que toca fibras en varios niveles que van desde las bases sociales hasta altas esferas de poder.

La periodista Verónica Guerin se repone luego de un atentado del que fue víctima. Su voz implacable contra las relaciones entre narcotráfico y política estremecieron a Irlanda. Foto cortesía www.independent.ie

La periodista Verónica Guerin se repone luego de un atentado del que fue víctima. Su voz implacable contra las relaciones entre narcotráfico y política estremecieron a Irlanda. Foto cortesía www.independent.ie

Verónica periodista

Es entonces donde aparece el protagonismo tomado por Verónica Guerin, periodista irlandesa que murió por tomarse la tarea de combatir con sus escritos el narcotráfico y el delito que comenzaba a tomarse la ciudad de Dublin en Irlanda. Desprendida de una frase suya apuntó que “alguien tiene que hacerlo”, enfiló el ejercicio periodístico hacia un solo objetivo: desenmascarar los sujetos manejadores de droga en su ciudad.

Por eso, el caso de Guerin coincide en varios puntos con el papel efectuado por Guillermo Cano, director del diario El Espectador y asesinado por la mafia de los 80 encarnada en la figura de Pablo Escobar. Ambos con sus plumas fueron combatientes acérrimos de los narcotraficantes, pero encontraron la muerte por atreverse a contar lo que otros omitían. Eso sí, el trágico deceso tuvo que llegar para que una sociedad impávida, pasiva e inactiva despertara de su letargo e indiferencia.

Tras el funesto suceso asomó el legado de Guerin. Irlanda comenzó a tomar acciones contra los males poco atendidos en el gobierno de la isla, al mismo tiempo que  los ciudadanos dejaron a un lado su apatía. Lo curioso es que los irlandeses supieron hacerlo: rechazaron la violencia, cambiaron la ley para combatirla con más eficacia y tomaron conciencia de la batalla emprendida por aquella mujer.

Por el contrario, los colombianos no aprenden sus lecciones, están condenados a sufrirlas y ni siquiera el terrorismo de los 80 y 90 sirvió para dar un giro; ser una nueva nación. El europeo en ese aspecto sí le lleva años luz al colombiano; y muchos de ventaja.

De otra parte y arrojando una mirada desde la regulación del periodista, es importante tener en cuenta los límites existentes que rayan con la profesión y el ámbito personal. Es evidente que existen objetivos trazados, unas metas propuestas y unos caminos que pueden cruzarse en el ejercicio periodístico.

Así pues, allí s

Verónica Guerin. Foto tomada de www.theindependent.uk

Verónica Guerin. Foto tomada de www.theindependent.uk

e sobreponen las ambiciones personales o el bienestar del núcleo familiar. Verónica Guerin optó por la línea del oficio periodístico y arrastró consigo las consecuencias de haber tomado ese rumbo. La ambición por su trabajo inclusive llegó con un preaviso hacia su vida luego de un atentado en su contra. Además la práctica de amedrentamiento psicológico donde su hijo fue usado como carnada para llegar a ella, no la replegaron en el interés por desenmascarar el tráfico de drogas en su ciudad.

Bajo ese escenario Guerin marchó por una peligrosa vía entre el trabajo y la vida familiar. Su carácter la llevó a aislar los problemas delante de su esposo e hijo. Sin embargo, en su interior, sopesaba una carga difícil la cual aguantó hasta último momento. Por eso, vivir en carne propia una situación como la de Verónica sería todo un dilema. De seguro, muchos claudicarían en las intenciones con un periodismo afín practicado por la reportera irlandesa. El miedo los tomaría por completo y la familia de seguro desequilibraría esa balanza.

Por tal motivo, lo de Verónica Guerin es de admirar. El simple hecho de ser mujer en una sociedad dominada y machista, la encumbra como un ícono del coraje y la valentía. Las intimidaciones hacia los suyos lograba blindarlas con su labor, pero ¿hasta qué punto el trabajo de Guerin sobrepasó el ámbito familiar? Definitivamente habría que vivir para contarlo.

¿Quién fue Verónica Guerin?

Fue una periodista irlandesa asesinada en 1996 cuando investigaba acerca del tráfico de drogas en Dublin. Sus escritos en el Sunday Independent acerca del crimen organizado implicaron amenazas para su vida y su familia. Incluso sufrió un atentado en 1995 con arma de fuego y por eso le fue asignada protección policial. Cuando iba en su coche por una de las avenidas cerca de la capital irlandesa fue asaltada por dos hombres en motocicleta y uno de los asaltantes acabó con su vida de seis disparos. Guerin es considerada un ícono de la democracia y del periodismo para su país.