La situación del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Pereira motivó a la creación de apoyos como los de la sobretasa bomberil, a la espera y expectativa de que se inviertan estos recursos tal cual se proyecta. La división de los Bomberos Oficiales en Pereira, de acuerdo con las declaraciones expuestas, denota una tendencia a politizarse por parte de este organismo de socorro.

Por: Juan Camilo Aguirre Garzón y Juan Francisco Molina Moncada
La ola invernal y los desastres que ha generado este fenómeno, ha inquietado a los medios de comunicación, y en general a la opinión pública, sobre el estado actual de los organismos vinculados con el sistema de atención y prevención de desastres (en especial Bomberos), en cuanto a lo que se refiere a su infraestructura y capacidad de acción para hacer frente a los posibles y actuales siniestros.
En medio de tales inquietudes, en el caso de Pereira, se puede hablar de un sistema de bomberos que a lo largo de los últimos años ha sufrido una disminución de sus recursos y facilidades para actuar, de tal forma que en el año 2010, se impulsó el acuerdo 045 con el fin de destinar parte del impuesto de industria y comercio (una sobretasa del 5.5 por ciento), con el fin de mejorar la infraestructura y en general la calidad de la prestación del servicio ofrecido por el Cuerpo de Bomberos Oficiales. Con una proyección de seis años (2011-2017) se espera invertir $15.377 millones en aspectos relacionados con personal, herramientas y estructuras bomberiles.
Bomberos con dos cuerpos
El Mayor Ramón Salcedo Pizarro fue comandante del Cuerpo de Bomberos de Pereira a lo largo de 20 años, sumando a su experiencia la oportunidad de formarse en 14 países sobre asuntos relacionados con funcionamiento y operación bomberil.
Salcedo destaca la época en la cual, de acuerdo con su criterio, el Estado, a través del municipio, apoyaba los cuerpos de bomberos dotándolos de instrumentos y herramientas para facilitar su labor, que él considera, después del Ejército y la Policía, es la que debería recibir más atención por parte del gobierno, dado que trabaja directamente con un asunto delicado y de alto interés público. En este sentido, el Mayor expone: “así como la Policía crece más y se tecnifica más, al igual que el Ejército, lo mismo debería pasar con los bomberos. En Colombia falta mucha voluntad política para eso”, denunciando de esta forma algo que en otra época no sucedía, cuando los bomberos eran voluntarios conformados como un club social de personas que querían prestar su servicio a la comunidad.
Ya con la conformación de los Cuerpos de Bomberos Oficiales, Salcedo considera que estos se constituyeron ”porque como todo, se necesitan cuotas burocráticas, y desafortunadamente estos cuerpos de bomberos se han politizado y fuera de eso quieren acabar con el apoyo de bomberos voluntarios que es la gente ciudadana que quiere colaborar y participar como una iniciativa humanitaria y social”.
En el capítulo III de la Ley 322 de 1996, se especifican las definiciones de lo que son los Cuerpos de Bomberos Oficiales y Cuerpos de Bomberos Voluntarios, aclarándose en el artículo 21 que “Cuando exista un Cuerpo de Bomberos Oficial y Cuerpo de Bomberos Voluntarios, en un municipio, distrito, área metropolitana o asociaciones de municipios, los Cuerpos de Bomberos Voluntarios, operativamente, estarán sujetos a las instrucciones del Cuerpo de Bomberos Oficial”.
En el caso del Cuerpo de Bomberos Oficial de Pereira, los bomberos voluntarios que brindan el apoyo operativo pertenecen al cuerpo de bomberos voluntarios de Belén de Umbría, situación que crítica Salcedo preguntándose por qué no se hace esto con los voluntarios de Pereira.
Por su parte, Mauricio Galeano, actual comandante de los Bomberos Oficiales, afirma que este proceso se hace con base a lo que estipula la Ley 322 de 1996, añadiendo, con respecto a los voluntarios de Pereira, “sabemos que existen, pero operativamente no tenemos ningún reporte”.
Tal situación es criticada por Salcedo, quien hace referencia a un trato despectivo por parte del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira hacia los bomberos voluntarios, sumado a esto, también hace hincapié en el hecho de que hoy en día, el personal del Cuerpo de Bomberos Oficial está mal preparado, debido que no se cumple a cabalidad con los niveles de formación requeridos por un bombero.
Con respecto a este punto, Meiler Castro, quien trabaja en el cuerpo de los bomberos voluntarios, señala que “en el incendio pasado, en la carrera sexta con calle 19, cuando se quemó la Casa Musical, allá llamaban al radio operador preguntando dónde estaba el hidrante, porque hay mucho personal nuevo mandado por un concejal allá”, denunciando así la falta de formación de un personal del cual indica a su vez que “en el anterior incendio se veía la ineficiencia, el miedo en ellos. No había bomberos profesionales bien entrenados para eso. Los ponen a enfrentar un incendio sin la suficiente preparación”.
La división de los Bomberos Oficiales en Pereira, de acuerdo con las declaraciones expuestas, denota una tendencia a politizarse por parte de este organismo de socorro, de acuerdo con lo comentado por el Mayor Ramón Salcedo, quien a su vez habla de persecución política hacia bomberos voluntarios, los que no reciben recursos de sobretasa y “tiene que luchar a brazo partido, solos”. De acuerdo con lo expresado, otro bombero que integra este grupo afirma que “para entrar al cuerpo de bomberos estatal tiene que tener usted el padrino político”.

¿Politización en bomberos?
Relacionado con este tema, el analista político y docente universitario Nicolás Montoya indica que “yo no veo la actividad que prestan los bomberos como un tema privado, pero si puede tener algunos aspectos de tema clientelista y burocrático, y es que el cambio de estas estructuras hace que se pierdan los espacios que han ganado los trabajadores que garanticen que su presencia allí obedece a su eficiencia en el trabajo y no a otro tipo de intereses. Deben estar los mejores, los más expertos y no las personas que hayan estado en x o y campañas políticas. Yo creo que corremos ese riesgo si se presentan modificaciones en los cuerpos de bomberos”.
Por su parte, el Mayor Salcedo afirma que cuando llegó Ernesto Castaño Eastman, expulsándolo de la dirección del Cuerpo de Bomberos, este se politizó, añadiendo que “la persecución política la exigen los concejales”, dando nombres propios: “el concejal Hernando Arcila fue el que acabó con bomberos Pereira; eso fue cuando el gobierno de la doctora Marta Helena Bedoya…de ahí para acá bomberos se ha politizado”.
Se podría decir que debido a la politización, se ha dado la ruptura entre el Cuerpo Oficial de Bomberos y los Bomberos Voluntarios Pereira, debido a que varios de los integrantes nuevos del cuerpo oficial son novatos, sin experiencia, impuestos algunos de ellos para pagar favores políticos, según el Mayor Salcedo. Por otra parte, esta nueva estructura no ha garantizado la solidez económica de un organismo, cuyos problemas económicos han motivado iniciativas como las de la sobretasa bomberil.
Problemas de recursos
En un informe del periódico local La Tarde se señala que “había muchas emergencias para lo poco que se tenía”. En su artículo se denunciaban la falta de recursos económicos y estructurales de bomberos, no solo en Pereira sino también en el resto del departamento, donde se podría decir, la situación es más delicada.
A su vez, Montoya afirma al respecto que “los organismos de socorro tienen una grave dificultad en lo que se refiere a recursos. El gobierno nacional no ha destinado lo suficiente para que los organismos de socorro, en especial los bomberos, puedan atender las necesidades urgentes de la población. Tienen un problema grave en la falta de personal”, denunciando además que la escasez de recursos ha impedido que se le remuneren de manera oportuna, a algunos bomberos, en temas concernientes con recargos nocturnos, horas extras y festivos.
Añade Montoya que “otro tema es el grave deterioro de la maquinaria. Las herramientas que ellos tienen son muy antiguas. Los costos de mantenimiento son muy elevados. No se garantizan los equipos y prevenciones para que los bomberos presten bien sus servicios”.
Por su parte, el Mayor Salcedo critica la insuficiente infraestructura y capacidad de planeación que tiene el Cuerpo de Bomberos Oficial, del cual duda sí ha hecho estudios sobre los locales comerciales de la ciudad, con el fin de elaborar planes de emergencia, atención o simulación; además, alrededor del tema recursos, Salcedo se muestra crítico con la Administración Municipal por su falta de interés para recuperar la estación de la florida, de la cual afirma que está “abandonada, no ha habido forma de que la devuelvan”, añadiendo que el estado actual de bomberos sigue siendo preocupante, en una época en la que los riesgos crecen. Concluye el Mayor: “no estamos preparados para atender una gran catástrofe”.
Sobretasa bomberil e inversión futura
Ante la difícil situación de bomberos, y teniendo en cuenta la Ley 322 de 1996, en la alcaldía de Israel Londoño, mediante el acuerdo 045 del 2010, se aprobó la sobretasa bomberil sobre el impuesto de industria y comercio, esto, “como una buena estrategia para fortalecer bomberos”, de acuerdo a lo señalado por Mauricio Alejandro Galeano, abogado de profesión y actual comandante del Cuerpo de Bomberos Oficial.
“Tenemos un plan maestro de inversión en el que sabemos lo que se va a invertir en los próximos 4 años. Son alrededor de 11 mil millones de pesos. Se está pensando traer un paquete de 5 máquinas, entre ellas una máquina para evitar incendios con alcance para edificios de 12 pisos. Para reemplazar o fortalecer la labor de las máquinas que actualmente tenemos”, indica Galeano, quien además resalta la adquisición reciente de una ambulancia cuyo valor fue de 105 millones de pesos, afirmando que los resultados de la sobretasa los “podrá ir viendo la gente”.
Además se proyecta, de acuerdo con el actual comandante del Cuerpo de Bomberos Oficial, una inversión de 120 millones de pesos en equipos de protección, los cuales no se cambian hace 15 años; por otro lado, expone Galeano, que con recursos de la sobretasa, se realizó un estudio para remodelar y reforzar la Estación Central de Bomberos, cuyo costo se estima entre 800 y 1000 millones de pesos. “Esos proyectos están empezando a caminar y sin la sobretasa sería muy difícil emprenderlos”, concluye Galeano.
Contrario a esta opinión, Montoya indica que “los Concejos Municipales que aprueban las sobretasas tienen diferentes intereses. Se requiere mucha voluntad política para que esto sea aprobado. Lo otro es que frente a la situación tan crítica que ha vivido el comercio en el departamento, pues yo no creo que los recaudos vayan a ser significativos, pues todo el crecimiento que se ha desarrollado en el área metropolitana ha sido con base en la extensión de impuesto predial y de Industria y Comercio, entonces digamos que los grandes contribuyentes de estos impuestos no pagarán este impuesto. Las expectativas con respecto a esto deben ser muy aterrizadas”.
Por su parte, el Mayor Salcedo critica la tardanza con la que se han empezado a invertir los recursos de la sobretasa, preguntándose “por qué no compraron la ambulancia con los primeros 500 millones que le llegaron. Era lo más esencial, lo más necesario”, además, afirma que “pedí un informe sobre qué habían recolectado y qué habían gastado. Habían recolectado casi 600 millones y gastado casi 500, pero en pura contratación, nada en lo que decía el acuerdo: máquinas, equipamientos, escalera, la ambulancia”.
Aún así, Salcedo es optimista con lo que se puede lograr a partir del apoyo de la sobretasa, si esto se invierte con honestidad, pese a que el bombero que trabaja en el Cuerpo de Voluntarios lo considere como “paños de agua caliente sobre un cáncer”.
Es evidente que la sobretasa permite un apoyo al Cuerpo de Bomberos de Pereira, teniendo la expectativa de que a futuro, la situación de este importante organismo de socorro mejore, conociendo los riesgos que pueden afectar la región y el Departamento en general, donde la situación de los cuerpos de bomberos, se podría decir, es aún complicada.


