SAN CARLOS: SIN ACCESO AL AGUA POTABLE

Incluso la ESE Salud Pereira dictaminó entonces que los niños y muchos adultos tenían problemas de enfermedades diarreicas por consumir agua no tratada y con materia fecal.

 

Escribe /  Carlos Alfredo Crosthwaite Ferro – Ilustra / Stella Maris

El poblado de San Carlos es un caserío olvidado que está ubicado en el Corregimiento de Arabia, en Pereira, a orillas del río Barbas. Es una comunidad campesina de unos 160 habitantes, ciudadanos humildes, quienes laboran en actividades agrícolas, de construcción y anteriormente en turismo asociado al río. Y este caserío, para abastecerse de agua para sus necesidades básicas, requiere captar el recurso de siete galerías filtrantes, ubicadas en dos caños que desaguan en el río y tres en el caño Las Margaritas. Este sistema lo administra y opera la comunidad, para lo cual recauda $200.000 por mes entre sus habitantes.

En el 2017 la alcaldía de Pereira, con recursos del Fondo de Adaptación, contrató con el Consorcio MACVI las obras de una primera etapa del plan maestro de alcantarillado de Arabia, las que fueron entregadas en el 2019. Este contrato contempló construir, entre otras obras, un colector de descarga de las aguas residuales del poblado de Arabia al río Barbas, pero en la mitad del trayecto se construyó un aliviadero para las aguas lluvias que van por el conducto. Estas obras tienen problemas en su ejecución, y lo más grave, el sistema no tiene operador y la gente arroja basuras y deshechos a las cámaras existentes, lo que taponó el sistema. Esto causó que todas las aguas residuales vayan a parar al caño Las Margaritas, sí, el mismo del que toman agua los de San Carlos. Y también contaminan el tramo del río que la gente utilizaba para el esparcimiento, lo que ocasionó que los visitantes a la que los habitantes proveían algunos servicios, no volvieran, con lo que desapareció una pequeña fuente de ingresos de la comunidad.

Aquí se hace necesario recordar que antes que se entregaran las obras, manifestamos ante la Secretaría de Desarrollo Rural del municipio estas anomalías, relacionadas con la contaminación del agua. Incluso la ESE Salud Pereira dictaminó entonces que los niños y muchos adultos tenían problemas de enfermedades diarreicas por consumir agua no tratada y con materia fecal. Pero nada se ha hecho, la situación ha empeorado. No hay soluciones que garanticen el acceso a agua potable para estos ciudadanos. El municipio alega no tener recursos. Aunque sí los tiene para gastar por decenas de miles de millones de pesos en proyectos no prioritarios y sin cierre financiero, como el Cable Aéreo y el Parque Ukumarí que recibe importantes recursos del municipio. Y es tal el grado de irresponsabilidad en el destino de estos, que el pasado año destinó $262 millones para patrocinar al Deportivo Pereira, los mismos que les niegan a las comunidades rurales para obtener agua potable, y si miramos bien, no es mucho lo que reclaman en estos tiempos “modernos”.

De modo que esta comunidad radicó un derecho de petición a finales del pasado año ante el alcalde de la “Capital del Eje” para que proceda de inmediato a resolver y garantizar la eficiente prestación del servicio de agua potable a la comunidad y se corrijan las fallas del sistema de alcantarillado de Arabia, garantizando que se administre, opere y mantenga ese sistema, entre otros petitorios. No obstante que para responder esta petición un ingeniero aportó un concepto técnico a los problemas denunciados por la comunidad de San Carlos y reconoció todas las quejas, la respuesta no resolvió de fondo esta violación de acceso al agua potable.

Y eso que el artículo 311 de la Constitución Política establece que al municipio, como entidad fundamental de la división político-administrativa del Estado, le corresponde prestar los servicios públicos que determine la ley de manera eficiente. Entre otros, los servicios de acueducto y alcantarillado por empresas de servicios públicos de carácter oficial, privado o mixto, o directamente por la administración central del respectivo municipio. Principio constitucional que se incumple, sin que ninguna autoridad de control tome cartas en este delicado asunto. A estos gobernantes solo les interesa invertir en proyectos que rindan a sus intereses personales y de clase. Los más pobres no cuentan en sus ejecutorias de gobierno.