En Donmatías, confecciones quedaron cortas

La industria textil representa el 20 por ciento del empleo nacional. Con la subida de precios de los insumos y los precios bajos de países como China, los empresarios optan por recortar la mano de obra en un intento por no salir de la competencia.

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Por: Laura Ríos y Miguel Ángel Agudelo

Fotos: Miguel Ángel Agudelo

Muchos son los afectados por esta crisis que poco a poco derrumba la industria  textil nacional, de los que dependen 466 mil empleos formales y otro tanto de informales. José Hincapié, empresario independiente de Donmatías, Antioquia, comenta en un tono de resignación que lleva 15 años en el negocio y ya se ha quebrado más de 10 veces. Además, asegura que llegó a emplear 30 personas de las cuales ahora solo puede pagar tres.

La industria de la confección en Donmatías nace en 1960, simultáneamente con el proceso de descentralización de las industrias manufactureras de la capital antioqueña. El crecimiento se reflejó en la década de los 80 con la existencia de 18 fábricas que le confeccionaban a empresas de Medellín. En la actualidad, el municipio de Donmatías cuenta con aproximadamente 100 empresas entre fami, micro y mediana empresa. Las cuales en su mayoría confeccionan a grandes empresas del país.

En Antioquia, departamento reconocido por su economía textil, las pequeñas empresas sufren hoy los golpes de la crisis principalmente porque éstas manejan una industria de terceros, lo que significa que ellos confeccionan al precio neto y sus compradores, las grandes empresas, son las que se quedan con las ganancias al venderlo a un mayor precio. “No nos enseñaron todos los pasos de la cadena de producción, nos dedicamos solo a confeccionar y al final, los que comercializan nuestros productos son los que ven las ganancias”, comenta Gustavo Muñoz, vicepresidente de la Cooperativa de Textileros (Coinco), de Donmatías. Además de él, varios empresarios no pertenecientes a la cooperativa, coinciden con que este es uno de sus principales problemas.

La industria textil representa el 20% del empleo nacional. Pero con la subida de precios de insumos y los precios bajos de países como China, los empresarios recurren a recortar la mano de obra en un intento de no salir de la competencia.

Fuera de la problemática de la industria de terceros, el sector textil también es afectado por el descuido en las importaciones, el contrabando, el lavado de dinero, los bajos precios de la competencia y el rápido cambio en las tendencias de la moda.

Las ventas al exterior van a la baja. Tomada de: El drama de los textileros (Semana)
Las ventas al exterior van a la baja. Tomada de: El drama de los textileros (Semana)

Muñoz cuenta que “ese tema de que todo lo chino es malo no es así, depende de lo que usted compre. Antes los comerciantes se sentían engañados al comprar productos chinos, porque compraban una cosa y les enviaban otra. Ahora, hay agencias que verifican su pedido por una comisión muy mínima, asegurando la calidad y las características especificadas en el producto y en el momento que vayan a despachar su contenedor, verifican que sí sea lo que usted compró”. Y agrega que el comercio chino se ha protegido y mejorado hasta llegar al punto en que se puede comprar con la calidad que el empresario quiera.La decisión tomada por el gobierno hace un par de años, de bajar el precio de los aranceles, fue el detonante del crecimiento en las importaciones textiles. Según la Andi, en dos años éstas se duplicaron, llegando a un 41 por ciento de confecciones importadas; el 30 por ciento de las cuales son provenientes de China.

Las ventas al exterior van a la baja. Tomada de: El drama de los textileros (Semana)
Las ventas al exterior van a la baja. Tomada de: El drama de los textileros (Semana)

Muñoz explica también que las tendencias de la moda tienen una rotación ya de tres o cuatro meses como máximo. Antes se prefería comprar un pantalón que durara tres o cuatro años, ahora se tiene una concepción distinta de la moda, a los cuatro meses ya se quiere tener una prenda nueva. “Entonces ahí el tema de una prenda china con tela china, no necesariamente tiene que ser fino, porque solo va durar algunos meses”.

Cuentos chinos

Frente a esto, la diferencia entre un producto de muy buena calidad al lado de uno chino no es muy grande, el comprador preferirá comprar el más barato. Jorge Ramírez, rector de la Universidad de las Telas, ubicada en las instalaciones de Fabricato, comenta que “en años anteriores se producía para el mercado interno y no había que competir con grandes jugadores mundiales. El mercado es ahora global, la tierra es plana, todo lo que se producía se consumía y quedaba faltando, todos nos poníamos los mismos diseños. Ahora ya aprendieron de colecciones, diseños, moda, colores, etcétera”.

La revaluación del peso en los últimos años ha generado la disminución de exportaciones de textiles y ha dado paso a un incremento de importaciones nunca antes visto en el país. La diferencia de costos es amplia, mientras que un pantalón colombiano puede valer entre 10 y 12 dólares, una prenda similar que llega desde Asia cuesta 5 dólares.

Otro ejemplo evidente es el de las toallas de algodón importadas desde Panamá, las cuales llegan a un precio de 1,85 dólares el kilo, mientras que el precio del algodón usado en ellas es de 1,95 dólares. “Todo mundo por costos no quiere producir a nivel nacional, sino que quieren más bien importar”, agrega Muñoz. A raíz de esto muchos han optado por apagar sus máquinas y dedicarse a comercializar.

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Pequeños empresarios

La Cooperativa Integral de Confeccionistas –Coinco- es una entidad que actualmente agremia a 39 asociados con 36 empresas, de las 120 que existen en el municipio.

Aunque todos sufren la crisis, algunos optan por trabajar de manera independiente. José Hincapié, empresario de Donmatías, comenta que “se está trabajando más barato de lo que se trabajaba hace diez años, los precios no se justifican. Un pantalón lo pagaban a cuatro mil pesos, inclusive en este momento hay gente que trabaja a tres mil pesos, pero los precios de los hilos y de los insumos aumentan cada vez más”. En los 15 años que lleva en el sector las principales causas de haberse quebrado 10 veces son los altibajos en la confección, platas que no pagan y la declaración de  otras empresas en quiebra.

3La suya llegó a manejar 30 empleados, ahora solo cuenta con dos trabajadores y su hermano. Está ubicada en un segundo piso y tiene 14 máquinas de las cuales solo se usan tres. El precio de estas, años atrás, era de cinco millones de pesos cada una; ahora, si las quisiera vender, no le darían más de un millón y medio

La facturación es otro de los elementos que dificultan la confección. Para hacer algún trabajo se necesita de capital para comprar hilos e insumos y también se debe pagar de contado a los trabajadores. Entonces, si el plazo de la entrega del producto es de un mes, al realizarlo, se debe esperar a que los compradores facturen, lo que puede tardar otro mes o más. Hincapié, inconforme, dice que muchas veces las empresas optan por declararse en quiebra para no pagar.

Los recortes de personal han sido necesarios para no tener que cerrar la empresa. “Yo conozco una empresa por ahí de 70 personas y está disminuyendo el personal por lo mismo, porque ya la producción no es tanta. Uno primero veía en una empresa 5.000 o 3.000 unidades. Ya ahora es muy difícil, ya se ve una producción de 1.500 o 2.000”, cuenta Oscar Aguirre, empresario exportador de Donmatías.

Y ellos no han sido los únicos que han tenido que hacerlo. Coinco, Coltejer y Fabricato también han tenido que hacer recortes para normalizar un poco la situación. A partir de esto, las empresas textiles empezaron a manejar ciclos de contratación. No es lo mismo el negocio a principio de año que al final, las temporadas altas para la industria son desde septiembre hasta noviembre, y de la misma forma son las temporadas de contratación de personal.

“Una nómina, para mí que tengo entre 7 a 8 trabajadores es de $1’500.000 a $2’000.000 semanales”, dice Hincapié. “Entonces eso uno debe pensarlo y si la plata no entra o la producción queda parada en lavandería o en alguno de los procesos que lleva, esos se vuelven costos a largo plazo y uno se descuadra para pagarle al personal”.

Agrega que cuando consigue algún encargo, se encuentra con que ya no hay quien trabaje. Ya nadie quiere trabajar, no confían en el negocio, por la crisis han buscado otro campo laboral que les brinde seguridad, temor generado porque no hay un nivel de estabilidad laboral con contrataciones fijas y pagos de prestaciones. Por esto ha tenido que devolver la mayor parte de los pedidos.

Para Jorge Ramírez, rector de la Universidad de las Telas (Fabricato), en todas las empresas del mundo han tenido que hacer recortes de personal en la medida que las organizaciones se vuelven más ágiles y dinámicas. Por eso todos se deben preparar para mejorar sus competencias con nuevos saberes que los cualifiquen para nuevos puestos.

5Pero realmente la situación es más complicada, al punto que la mano de obra calificada es desplazada y ésta se tiene que emplear en otro campo laboral o pasa a engrosar las filas del desempleo. Como lo muestran las cifras del Dane de 2012 publicadas en el observatorio económico de Inexmoda, el empleo en confecciones pasó de 54.000 empleos en el año 2007 a 47.000 en 2009. Lo que significa una reducción de 7.000 empleos en dos años.

 Respuestas frente a la crisis

A finales del 2012 la Cámara Colombiana de la Confección organizó un evento en Medellín llamado Tejiendo a Colombia, donde citó a los confeccionistas y a todos los que tuvieran que  ver con lo textil. Alrededor de 5.000 empresarios asistieron al evento, en el que se planteó la problemática que tiene el sector de la confección textil colombiana. Frente a esto, el gobierno nacional ideó crear un arancel de 5 dólares por cada kilo importado. La idea es que el arancel sea razón de peso para que una persona o empresa cambie la decisión de comprar o mandar a hacer su producto afuera.

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Viéndolo de este modo, ya no es tan rentable importar. El peso de un jean oscila entre 600 o 700 gramos, casi el kilo, y se podría hablar de un costo de importación de 2.5 dólares por pantalón. Se espera que con esta medida se disminuyan las importaciones y que las empresas que manejan el mercado del jean nacional empiecen a producir en el país.

‘Colombia compra colombiano’, es una campaña que lanzó el Ministerio de Comercio en el 2011, con el fin de incrementar las ventas de micro, medianas y pequeñas empresas del país. Aunque, como dice Muñoz, vicepresidente de Coinco, teniendo en cuenta el salario promedio de las familias colombianas, es un poco ilusorio pensar en comprar un jean fabricado en el país si al lado se tiene uno con las mismas características y a un precio más bajo.

 “Existe un gran desequilibrio en los grandes almacenes de cadena del país, por ejemplo: Falabella empieza a importar, entonces para que almacenes Éxito o La 14 tengan un equilibrio en ventas, obligatoriamente tienen que importar, sino los precios nunca podrán ser competitivos”, acota.

Se espera que con esta medida el mercado se equilibre, se disminuyan las importaciones y se empiece a producir en el país. Empresas como Fabricato empiezan a desarrollar planes para responder a la crisis. “Hemos desarrollado desde el año 2010 un complejo plan estratégico para afrontar los retos al año 2017, como una empresa de talla mundial anticipándonos a las necesidades de nuestros clientes con productos de valor agregado y diferenciados en propiedades e innovación”, comenta Jorge Ramírez.

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Futuro textil

“Esto cada día es más duro porque el trabajo ya es muy poquito, pues no creo que vayamos a salir adelante con las confecciones. Los que salieron adelante ya lo hicieron hace muchos años. Uno se sostiene, tanto uno como los trabajadores”, dice Oscar Aguirre, empresario de Donmatías con un tono desolador.

El sector está esperanzado en las medidas que ha tomado el gobierno, esperan que sean de ayuda e incrementen la producción textil en el país, además de aumentar las exportaciones con los tratados de libre comercio con los que cuenta Colombia actualmente.

Pero Jorge Ramírez ve el futuro supremamente complejo. Según él ya no es pensar en el país únicamente, sino que se debe pensar en una empresa de talla mundial, en donde hay grandes jugadores como los chinos, los indios y algunos países europeos que también son muy fuertes, sin contar con las fluctuaciones del dólar y el contrabando.

Por ahora, la Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón, Panamá, principal zona franca de América, ha respondido negativamente a Colombia frente al incremento de los aranceles, además porque están en negociaciones con el país para firmar un tratado de libre comercio. Así lo mostró globoasia.com en su edición del 13 de marzo de este año.

 “Desde el punto de vista de la Asociación, no puede haber negociaciones cuando hay medidas como esta, que nos afecta. No entendemos cómo se puede tener la intención de cerrar un TLC cuando se están imponiendo medidas que son anti libre comercio”, indicó en declaraciones a EFE Surse Piermont, presidente de la asociación.

Pensar en el futuro textil en Colombia deja un sabor de incertidumbre. Es evidente que el sector necesita reestructurar el sistema y tener unas políticas más claras.