De ahí que muchos políticos se valgan de una nueva forma de hacer política y así alcanzar sus objetivos; el escándalo y la vulgaridad sobrepasan la sensatez y decoro que deberían poseer quienes pretenden dirigir a las personas. 

 

Por / Christian Camilo Galeano Benjumea

El ejercicio político ha marcado la historia de la humanidad, por ende, pensar la política es pensar al ser humano con los excesos, las virtudes, las mentiras, la verdad y el engaño. De ahí que la política haya estado sujeta a reflexiones permanentes desde todos los puntos cardinales de la tierra.

Variadas son estas reflexiones que ven al hombre como un animal político o un lobo para el hombre, cada sociedad ha reflexionado respecto a los objetivos que debe cumplir el político; sin embargo, podría pensarse que todas estas reflexiones concuerdan con la idea de que la argumentación y la retórica cumplen un papel relevante en la política.

Los debates públicos en el ágora, las sesiones parlamentarias y los discursos de los políticos están cargados de intencionalidades que son expuestas constantemente al público para su aprobación o desaprobación, es por esto que las herramientas retóricas en los discursos constituyen un eje central en la política.

Muchos políticos saben valerse del conocimiento del lenguaje, la construcción de una imagen y el despliegue de todo un aparato burocrático para alcanzar sus objetivos.

Para entender este fenómeno es importante analizar cómo funciona la política en el siglo XXI. El antropólogo Carlos Granés realiza un lúcido análisis de las trasformaciones que ha tomado la política en este siglo. Confirma que la política funciona con elementos disruptivos y llamativos que antes eran utilizados por los artistas para impactar al público, ahora están al servicio de la política.

Esta es la razón por la que no sorprende la aparición de figuras como la de Trump o Bolsonaro, abiertamente misóginos y caracterizados por sus desfachateces políticas, que los han llevado a ocupar las presidencias de sus países, como señala el escritor de Salvajes de una nueva época se presenta una estetización de la política .

De ahí que muchos políticos se valgan de una nueva forma de hacer política y así alcanzar sus objetivos; el escándalo y la vulgaridad sobrepasan la sensatez y decoro que deberían poseer quienes pretenden dirigir a las personas.  No son extrañas las palabras de Granés al señalar que:

 

En estos tiempos salvajes todos somos primitivos haciendo ruido, tratando de llamar la atención. Es el botín al que aspiramos, la atención de los demás, su tiempo, lograr que se fijen en nosotros y no en los otros millones o billones productores de contenido. Todos nos hemos vuelto un poco populistas, porque todos competimos por sobresalir en esa jungla desmesurada y sin ley. Y como toda jungla, los más fuertes, los más desfachatados, los más iracundos, los que con más facilidades se han deshecho de todas las restricciones impuestas por la civilización, son quienes han sacado mayor provecho.

 

Nuevos salvajes irrumpen en la política con sus estridentes discursos y la desfachatez en sus actuaciones. La política internacional ofrece cientos de ejemplos, al tiempo que la política nacional no se queda atrás con figuras elocuentes como las senadoras María Fernanda Cabal o Paloma Valencia, entre otros tantos personajes del circo político nacional.

Sin embargo, hay una variante de estos nuevos salvajes de la política, no tan polémica; por el contrario, llama la atención su candidez y sus buenas intenciones, podríamos ver a estos nuevos salvajes con la imagen del chico bueno.

Hombres y mujeres jóvenes que encarnan visiones “nuevas” sobre la sociedad, se muestran como animalistas, ambientalistas. Fotografía / El Tiempo

Gallo, todo un caso

Un caso en particular es el del destituido exalcalde de la ciudad de Pereira Juan Pablo Gallo que debió dejar su cargo en octubre debido a su participación en política, pero esto no afectó su imagen favorable dentro de la población.

Hombres y mujeres jóvenes que encarnan visiones “nuevas” sobre la sociedad, se muestran como animalistas, ambientalistas y sobre todo construyen una imagen política en redes sociales de ser el cambio; pese a ello, en el fondo, no distan de los políticos tradicionales en sus acciones concretas, tal es el caso del exalcalde Gallo.

El fotógrafo documental Jesús Abad Colorado en una conferencia llamada: Geografías de la memoria, plantea la necesidad que toda fotografía (imagen) deba ser leída como un texto, es decir, debe tener un contexto, una historia, rostro y una memoria que permita ser comprendida por los espectadores.

La imagen del alcalde Gallo construida en redes y su discurso de destitución deben ser entendidos a partir de la historia y las acciones que realizó el destituido alcalde.

De la mano del expresidente César Gaviria, Juan Pablo Gallo tomó las banderas del partido Liberal para arrebatarle a la corrupción la administración de la ciudad, según el discurso que enarboló. Su jefe de campaña fue Carlos Varón, dueño del Multidrogas y su jefe de debate es el actual representante a la cámara Juan Carlos Reineles.

Gallo aglutinó el apoyo de diferentes partidos políticos que pasaron desde el tradicional partido Conservador hasta el movimiento de izquierda Unión Patriótica. Gallo se forjó con la imagen del cambio y la renovación, aparentemente.

Sin embargo, su administración estuvo marcada por varios escándalos que lo llevaron al límite de tener que abandonar la alcaldía de Pereira por una sanción de la Procuraduría, esto tampoco afectó su imagen.

¿Cuáles fueron los problemas que enfrentó Gallo durante su administración? La primera denuncia se realizó por la compra de un lote para una estación de policía que en un periodo de ocho meses triplicó su valor inicial; la APP del Aeropuerto Matecaña que, según varios analistas, fue un pésimo negocio para la ciudad por solo recibir un 10% de las utilidades ante el nuevo operador. Cómo si esto no fuera suficiente, no faltaron las condenas penales sobre alguno de sus colaboradores, como lo fue John Jairo Lemus, Secretario de Desarrollo Social, condenado por corrupción. Esto lo denunció entre otros escándalos la abogada de Adriana González en una de sus columnas.

Sus constantes apariciones en la web configuraron un imaginario para los habitantes de la ciudad de niño bueno que hacía las cosas bien. Fotografía / El Tiempo

Juan Pablo Gallo siempre se mantuvo con una buena imagen entre los ciudadanos pereiranos, el chico bueno que administra la ciudad y cambia lo viejo por lo nuevo. Sus intenciones siempre fueron las mejores para Pereira, así lo hizo saber cuándo anunció que construiría un nuevo sistema de transporte masivo con el fin de modernizar a la ciudad, el afamado Megacable. Todo parece bien para las personas y para el joven y carismático alcalde Gallo; no obstante, este proyecto resultó un mal negocio, de nuevo, para la ciudad.

Tal como lo analiza Hernán Roberto Meneses en otra de sus columnas, además de ser inviable el proyecto, según una empresa contratada para analizar la propuesta. Ante estos estudios Gallo hizo caso omiso y siguió haciendo selfies y publicitando su megaobra.

En un acto de egocentrismo, Gallo continuó con el proyecto endeudando a la ciudad, la puesta en marcha de este nuevo sistema implicará un aumento en las tarifas de transporte para los usuarios.

En esa misma línea, la interventora del proyecto es la misma que realizó el famoso y maleable puente de Chirajara, cuestionada además por tener vínculos con Oderbrecht, multinacional constructora y fuente de corrupción en toda América latina.

Es decir, además de ser un mal negocio para la ciudad, los encargados de llevar a cabo el proyecto no representan una fuente de confianza para hacerlo. Hoy por hoy el proyecto lleva consigo retrasos y avanza en su construcción, ya se verán los problemas que deberá enfrentar la ciudad con un proyecto mal planeado.

Para terminar la descolorida administración de Gallo, este fue suspendido por participación indebida en política. Ya que fue comprobado cómo se diseñó una aplicación en la cual se registraba los contactos de los contratistas de la ciudad que debían votar por el sucesor de Gallo, Carlos Maya. Este hecho flagrante fue denunciado en una investigación realizada por el portal web La Cola de Rata. Ante la contundencia de los hechos, la Procuraduría apartó de su cargo al ex alcalde Gallo.

¿Por qué entonces es tan favorable la imagen de un alcalde que tuvo muchos lunares durante su administración? Gallo construyó una imagen en redes de chico bueno, para esto destinó 3.000 millones de pesos en publicidad.

Sus constantes apariciones en la web configuraron un imaginario para los habitantes de la ciudad de niño bueno que hacía las cosas bien y buscaba el bienestar de los pereiranos, además de amar a los animales y ser un ambientalista acérrimo. Un gran líder, joven y carismático que fue injustamente removido del cargo, así se mostró en su último discurso desde la alcaldía.

Acorde a su imagen de niño bueno, Juan Pablo Gallo profirió un discurso en un tono emocional que buscó conmover hasta el final a los manifestantes que estaban a las afueras del edificio de la alcaldía y así llegar a todos los pereiranos.

 

El orador, utilizando una categoría de Perelman, es aquel que profiere un discurso que busca movilizar a su auditorio, para ello se vale del conocimiento que tienen del mismo y sus palabras buscan cumplir este objetivo.

Gallo tiene la experiencia de saber cuáles son las palabras y las figuras retóricas que configuren la aceptación por parte de los pereiranos (auditorio) de sus palabras.

Siguiendo a Perelman podemos decir que el tipo de discurso que profiere Gallo es epidíctico, ya que el papel de este discurso es: “…intensificar la adhesión de valores, sin los cuales el discurso que pretende llegar a la acción no podría encontrar un punto de apoyo para conmover y mover a sus auditores”.

Gallo conmueve de principio a fin, es el niño bueno que ha sido injustamente castigado por sus actuaciones por un padre tiránico (la Procuraduría). Evoca de manera lastimera a Dios y tiene una identificación delirante de la función de alcalde con su vida, ya que esto ha sido la labor más grande que le ha sido encomendada.

Dios funge como abuelo protector que mandó al nieto dirigir la ciudad, en medio de esta labor de carácter divino no puede sino agradecer a Dios y a los pereiranos por haber cumplido con honores su función de alcalde.

En ningún momento evoca el motivo de su sanción, no menciona las grabaciones, las reuniones en búsqueda de apoyo para el candidato Maya ni mucho menos la app instalada en los celulares de los contratistas de la ciudad; Gallo es el nieto inocente que no rompe una taza y que busca la protección de su abuelo.

Desde la tribuna de la alcaldía solo puede mostrarse inocente y frágil, de ahí sus palabras de cariño ante los pereiranos, “los quiero mucho”, dice, como aquel niño cansón que después de haber roto los vidrios de la casa, mira a sus padres de manera lastimera y actúa como si nada hubiera sucedido.

Juan Pablo saca a relucir lo que para él son sus mayores logros: el cable aéreo, las bicicletas públicas y la renovación del aeropuerto Matecaña. Son los salvavidas que tiene para que su imagen pase de niño bueno a mártir, así ser recordado como el buen alcalde que no pudo terminar su mandato.

Por lo menos dos de esos tres grandes logros de Gallo no representan para la ciudad logros en términos reales; no obstante, son el mejor recurso que tiene para mantener su imagen.

¿Cuál es el propósito de este discurso sabiendo que su gobierno ya terminaba?  Las palabras de Gallo buscaron crear el ambiente favorable a su heredero político (fiel a su tradición monárquica) y así continuar con “el cambio”.

El niño bueno se marcha con los pereiranos de las oficinas de la alcaldía, pero estos pueden ofrecerle una segunda oportunidad eligiendo a su escudero, para así darle continuidad a los proyectos y acciones del bien intencionado Gallo.

Además, este discurso ante los manifestantes es el punto de partida de una posible candidatura al Senado para al niño bueno de la política pereirana.

El final, Juan Pablo Gallo salió de la alcaldía de Pereira con unos índices favorables de popularidad, alcanzó su objetivo de heredarle la alcaldía a Maya, pero sus actuaciones políticas fueron lamentables.

Concordamos con Carlos Granés al señalar que Gallo, al igual que Don Draper (personaje de una serie), “era una campaña publicitaria. Detrás de la imagen y del empaque no había nada que mostrar” .

 

Referencias

González, A. (2018). Interventor de Chirajara y Megacable. www.lacoladerata.co.

González, A. (2018). La selfie paga. www.lacoladerata.co.

González, A. (2019). Una necesaria política pública en temas sociales. www.lacoladerata.co.

Granés, C. (2019). Salvajes de una nueva época. Colombia : Taurus.

investigativa., U. (2019). Kontacto, la app que capta votos en la alcaldía de Pereira. www.lacoladerata.co.

Meneses, H. R. (2018). Rendición de cuentas expogallo. www.lacoladerata.co.

Meneses, H. R. (2017). La magia del megacable. www.lacoladerata.co.

Perelman, C. (1997). El imperio retórico. Colombia: Norma.

Redacción. (2016). Malos negocios inmobiliaros. www.lacoladerata.co.

Silva, D. (2018). No nos dejemos tumbar. www.lacoladerata.co.

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