Habitamos un ideal de ciudad, así como la mierda es una demostración cotidiana de nuestra propia denegación, y son los baños y las alcantarillas los lugares más escondido en las edificaciones y ciudades.

Por: Mariana Montoya Rodas
El kitsch es un término utilizado por Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, el cual define en dos acepciones, en su original sentido metafísico: el kitsch es la negación absoluta de la mierda, y en sentido figurado: el kitsch elimina de su punto de vista lo inaceptable. Pero, en ese sentido, el autor propone el kitsch como una repulsión no solo a la “mierda”, sino a todo acto irracional guiado por el corazón o por el instinto.
Al plantearse el acto de la defecación como lo oculto, se ha de encontrar un problema divino. “¡No pretenderá afirmar usted que la mierda es inmoral! El desacuerdo con la mierda es metafísico” (p. 254). Porque lo divino es lo ideal, y lo ideal y el amor son representaciones de dios; se hace entonces una analogía con el momento de la creación según el cristianismo, y es que si somos creados a imagen y semejanza de dios, dios también defeca, y si lo hace, ¿entonces por qué nos resulta vergonzoso a nosotros?


