Gandhi, había encontrado en el amor, la síntesis de todas las religiones. Con respecto a la religión cristiana, opinaba que toda la doctrina se hallaba en El sermón del monte, donde estaba condensada la mayor enseñanza, común a todas las demás.
Escribe / Jorge Eliécer Triviño Rincón – Ilustra / Stella Maris
“En Rajghat, a unos pocos centenares de metros del río, se había construido una pira de fresca piedra, ladrillo y tierra, un cuadrado de tres metros por un lado y sesenta y cinco centímetros de altura. Estaban apilados allí largos y finos leños de madera de sándalo, donde se había arrojado incienso. Sobre la pira yacía el cuerpo del Mahatma Gandhi, con la cabeza vuelta hacia el norte. En esa posición había terminado su vida el Buda.
A lo largo de la tarde, Ramdas, el tercer hijo del Mahatma encendió la pira funeraria. Los leños estallaron en llamas. La numerosa concurrencia gemía. Las mujeres se lamentaban y los hombres lloraban. La madera crepitaba y crujía y las llamas se fundían en una sola hoguera.
Luego sobrevino el silencio. El cuerpo de Gandhi se estaba reduciendo a cenizas y pavesas.
En la víspera de enero de 1948, un joven había matado a balazos al Mahatma K. Gandhi, el líder de la India.”[1]
Entre todos los seres que han pisado este planeta tierra, ninguno me ha sorprendido tanto, como Mohandas Karamchad Gandhi, denominado luego Mahatma Gandhi, título dado luego por Rabindranath Tagore. El título Mahatma, es de carácter honorífico, reconociendo la grandeza o altura espiritual, y significa Alma grande. El poeta Rabindranath Tagore fue un poeta bengalí, merecedor del premio nobel de literatura. Gandhi, también fue amigo del físico judío Albert Einstein, nacionalizado en Estados Unidos y quien recibió el premio nobel de física, por sus investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico, y no sobre su investigación sobre la teoría de la relatividad, ya que no la habían comprendido a cabalidad.
Albert Einstein, quien había dicho de él, que, si no lo hubiera conocido, no hubiera creído en su existencia. Tal fue el impacto de haber tratado personalmente con el hindú.
Nació en Porbandar, India británica; 2 de octubre de 1869, en la ciudad de Nueva Delhi, y fue asesinado en Unión de la India; 30 de enero de 1948.
Era hijo de Karamchad y Putlibai. Su madre era una mujer muy valiente y además una mujer muy piadosa, y fue de ella, de quien aprendió a ayunar a y ser piadoso.
Relata Robert Paine, en la biografía, que, de niño Gandhi vio a su madre agarrar un escorpión y lanzarlo, salvando su vida y la del animal.
Gandhi era un joven tímido, pero respetaba, sobre todo, los principios de su religión, pues no comía carne, no bebía licor, y nunca tuvo trato con proxenetas.
En 1906, decidió hacer voto de Bramacaharya, que consiste en la abstinencia de todo tipo de disfrute sexual para siempre, en todos los lugares, en todas las condiciones, ya sea física, mental y verbalmente.
Con respecto a esa determinación, cuenta en su autobiografía: “Era una tarea muy difícil para mí. Comenzamos a dormir en camas separadas. Yo decidí acostarme sólo cuando el intenso trabajo de la jornada me hubiera dejado exhausto. Todos esos esfuerzos no parecían dar mucho resultado, pero cuando contemplo el pasado veo que la determinación final fue por el efecto acumulado de esos esfuerzos infructuosos.
No llegué a esa determinación final hasta 1906”[2]
Cuenta, además que, en una ocasión, un amigo le llevó a un prostíbulo, y dice que Rama —nombre divino de Dios— en la religión hinduista, le salvó de tener una experiencia de tal índole a la que su consciencia se negaba rotundamente.
Luchó con uno de los más poderosos estados anímicos: la ira, la que fue encauzando, hasta hallar el Ahimsa o no violencia, con la cual logró vencer a los poderosos ingleses. El término Ahimsa, proviene de los textos sagrados Upanishads, libros sagrados de la religión hinduista.
En esos libros se predica la no violencia contra todo ser viviente.
Gandhi, aparte de practicarla, también la predicó.
Decidió desde muy joven, irse a estudiar leyes a Londres, donde aprendió a vestirse a la usanza de los ingleses, pero prometiendo a su familia y quienes eran de su casta, a no comer carne, ni vinos; haciendo ingentes esfuerzos por lograrlo.
Después de graduarse, decidió retornar a su país, y defender a su pueblo. Una de las más traumáticas experiencias, las tuvo mientras se transportaba en tren siendo mal tratado, y en una ocasión fue lanzado de uno de ellos en movimiento.
Decidió, al retornar a su país de origen, desembarazarse de la indumentaria inglesa, dejando de usar los finos vestidos, y volver al uso del sari, de unas sandalias, de un reloj y de un par de anteojos. Del pueblo inglés, aprendió a ser puntual.
Tuvo varias prácticas de respeto hacia los demás, tales como el uso de los lápices hasta gastarlos por completo, pues consideraba que era incorrecto desperdiciar la labor de quienes lo elaboran.
Guardaba con celo tres estatuillas de tres monos: uno que se tapaba los ojos con las manos, otro que se cubría las orejas y el último que sellaba su boca, lo cual se interpreta como: “no veas, no oigas, no digas el mal”.
Practicaba el ayuno en muchas ocasiones y los lunes, guardaba silencio absoluto.
El ayuno fue su arma preferida y la utilizó mientras estuvo preso en varias cárceles por orden de los ingleses.
Otra practica que tuvo, fue la desobediencia civil. En una de tantas ocasiones, promovió la marcha de la sal.
Gandhi, inició el viaje desde la ciudad de Sabarmati hasta la ciudad de Dandi, acompañado de setenta personas, las que en el camino fueron aumentando. Ese día, tomó agua del mar, incitando e invitando a los hindúes para que produjeran su propia sal, lo cual causó indignación a la corona real.
La producción de la sal en ese momento era exclusiva de los ingleses, y lógicamente, los vulneraba económicamente.
A partir de ese instante, los hindúes seguirían su ejemplo.
Otro hecho importante, fue que, como la producción de textiles, también era exclusiva del gobierno inglés, Gandhi propuso e implantó el uso de la rueca en cada hogar, para la fabricación de sus propias prendas.
Colaboró con la casta de los dalits o intocables, la casta más baja en la pirámide hindú.
Los dalits, son considerados como seres impuros por los miembros de las demás castas.
En un sistema de castas que aún pervive, las personas que nacen dalit mueren con esa condición. Viven en situaciones de pobreza extrema y sufren una gran desigualdad económica y discriminación social.
La mayoría de la población de los intocables, pues tal es la denominación, que está prohibido tocarlos y deben dedicarse a limpiar inodoros. No tienen acceso a la educación y viven en la pobreza extrema. Deben cargar con la culpa de haber nacido en hogares de dalits durante toda su vida y solo pueden contraer matrimonio con personas de su propia casta. La mayoría de ellos vive en las calles.
Los médicos, tienen prohibido atender su salud; por eso, el líder Gandhi, decidió lavarles los baños para demostrar la inequidad y la injusticia a la que se veían sometidos, pero la sociedad aún persiste con el sistema de castas.
Gandhi fue un apóstol que se enfrentó, nada más y nada menos que con el gran estratega Winston Churchill.
Tuvo problemas serios de salud, por lo cual, su médico le recomendó beber leche, pero como las vacas son consideradas sagradas, decidió andar con una chiva, de la cual se alimentaba; pero él tenía muy claro, que un día se hallaría una planta de la cual se pudiera extraer, lo cual ocurrió.
De él, quedan muchas enseñanzas, con respecto a la búsqueda de la verdad.
“La no violencia y la verdad son inseparables” A este pensamiento, llegó el Mahatma, comprobando son sus actos, el hallazgo en su corazón y en el de miles de criaturas que pueblan el planeta y que perviven a pesar de las circunstancias hostiles que se hallan en derredor.
“Una onza de acción vale más que toneladas de prédica”. Hay que reconocer que tanto como la prédica, era un hombre ejemplar en todos los sentidos, razón por la cual, se convirtió en el héroe, tal como había leído en los textos sagrados que su madre practicaba.
“La verdad jamás daña una causa que es justa”, “La verdad permanece, aunque no tenga apoyo público”, “Amor y verdad son las dos caras de Dios. La verdad es el fin y el amor es el camino.”, “La verdad es el objetivo, el amor el medio para llegar a ella.”, “La verdad es un absoluto. La verdad es Dios. Antes, decía yo: Dios es la verdad. Pero ocurre que hay hombres que niegan a Dios. Ocurre que su pasión por la verdad los lleva a negar a Dios y, a su modo, tienen razón. Por eso digo ahora: la verdad es Dios. Nadie, en efecto, puede decir «la verdad no existe» sin quitar a su decir toda verdad. Por eso prefiero decir: la verdad es Dios.”
Pero, hay varias aseveraciones en su libro autobiográfico Historia de mis experiencias con la verdad, que son, en verdad, preciosas joyas de sabiduría:
“Advierto vagamente, que mientras todo cambia y muere sin cesar a mi alrededor siempre subyace en todo cambio un poder viviente, inmutable, que mantiene todo unido, que crea, disuelve y vuelve a crear. Ese poder o espíritu formador es Dios”, y continúa con la siguiente, que le permite concluir: “En medio de la muerte perdura la vida, en medio de la mentira perdura la verdad, en medio de las tinieblas, perdura la luz, en medio del dolor perdura la Fe. De ahí deduzco que Dios es vida, verdad y amor”, pero a esta conclusión, Gandhi llega después de observar cuanto sucede a nuestro alrededor. No es un pensamiento filosófico hallado al acaso o por intermedio de otros. Es una verdad que percibió en su trasegar por el mundo, al ver el sufrimiento de los seres en su patria, donde hay tanta espiritualidad en apariencia, pero las desigualdades son tan grandes, que opta por libertar a su pueblo del yugo reinante de los ingleses.
Junto a sor Teresa de Calcuta, y a Albert Schweitzer, representan tres pilares del verdadero cristianismo, dado que los tres dedicaron su vida al servicio de los demás.
La ley de la no violencia debe ser entendida como la máxima ley de la humanidad, puesto sobrepuja a la fuerza; este hecho fue aprendido de León Tolstoi, quien descubrió la existencia de una planta que no disputa con las demás que se encuentran a su alrededor.
Gandhi, liberó a su pueblo, pero quedaron muchas disputas y hubo muchas matanzas entre los diferentes grupos religiosos, como los jainistas, los musulmanes, los hinduistas y miles de sectas que aún pelean por la defensa de sus creencias.
Gandhi, había encontrado en el amor, la síntesis de todas las religiones. Con respecto a la religión cristiana, opinaba que toda la doctrina se hallaba en El sermón del monte, donde estaba condensada la mayor enseñanza, común a todas las demás.
Gandhi fue miembro de la Sociedad teosófica, de la cual era directora espiritual Annie Besant, y cuyo lema fundamental es “No hay religión más elevada que la verdad”, la que fue su gran búsqueda.
Es de anotar que también dirigió el periódico Indian opinion, donde proclamaba la lucha contra la discriminación racial y los derechos de la comunidad hindú en Sudáfrica. Allí diseminó, también, los principios del Ahimsa y del Satyagraha, que significa La fuerza del alma. Este término fue utilizado antes por los Rosacruces en la obra La raza futura de Sir Eduardo Bulwer Litton.
Pasarán muchos siglos, antes de que la humanidad comprenda sus enseñanzas, pero algunos como Nelson Mandela, y Martin Luther King, ya han seguido sus pasos, y han logrado transformar a las sociedades con las cuales ellos tuvieron contacto.
Su figura pequeña y desgarbada, pero plena del dios Rama, le haría decir antes de ser asesinado por Nathuram Godse: “Si muero asesinado pronunciando el nombre de Rama, pueden decirme Mahatma”; tal como sucedió. Este sería un vaticinio de quien fuera considerado como un gran profeta.
BIBLIOGRAFÍA
FISHER, Louis. Gandhi. La vida del líder espiritual más grande el siglo XX. Editorial Vergara. Impreso en Buenos Aires, Argentina. Septiembre de 1995. Págs. 11-12.
GANDHI, Mahatma. Una vida por la libertad. Autobiografía de Gandhi. Círculo de lectores.
[1] FISHER, Louis. Gandhi. La vida del líder espiritual más grande el siglo XX. Editorial Vergara. Impreso en Buenos Aires, Argentina. Septiembre de 1995. Págs. 11-12
[2] GANDHI, Mahatma. Una vida por la libertad. Autobiografía de Gandhi. Círculo de lectores. Página 206.
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