En Pereira el arte sobrevive en parte del mutuo elogio, donde uno puede estar muriéndose del hambre y haciendo una exposición a la que asisten 200 o 300 personas y es probable que toda la inversión no se recupere, por eso debe emigrar y conocer otros espacios o de lo contrario dedicarse a pintar por encargo, retratos, barranqueros, paisaje cultural cafetero. Lo importante es que la obra circule y eso es difícil de lograr desde aquí”.

Edwin Morales

Edwin Morales

Por: Alan González Salazar

Voyerismo

La chica en el baño, en el patio, en la cocina, en las escaleras, en su cotidianidad, pero lo particular es cómo su cuerpo se convierte en un objeto de atracción, pues ella está desnuda todo el tiempo, de hecho, cuando tu ingresabas a la exposición, te encontrabas en esa situación de observar la intimidad de una persona, en un espacio cerrado, inmerso en un espacio privado; y en ese mismo momento, sin que la gente se enterara, había un circuito de televisión, instalado estratégicamente, y en otras salas se estaba proyectando, es decir, la gente iba a observar un espectáculo y de forma paralela su intimidad, su reacción estaba siendo visionada por otras personas: vida cotidiana convertida en un espectáculo”.

Sonríe, Edwin Morales, luego, a mandíbula batiente, deja resonar las cuatro paredes de su estudio con una risa que parece animar las líneas de sus cuadros, los lápices regados, como los colores. Aquí la luz del patio minúsculo, dividido por una puerta corrediza de vidrio, se esparce de manera uniforme. Son casas residenciales, lejos del casco urbano, silenciosas, es lo primero que hace, me presenta ese espacio íntimo del que habla en sus obras, en las cuales me detengo con asombro, contemplo esos cuerpos desnudos que retrata con sutileza para dejarlos contrastar con el fondo áspero y de un aparente descuido. La mayoría de ellos siempre están en una postura “modelada”, responde,el encuadre de la fotografía, la cual es la base para los dibujos, tiene poco que ver con el ocultar, hay algo que se está exhibiendo, de hecho pienso que lo más importante es reconocer el propio cuerpo que está desnudo, sin ropa, sin aditamentos, es un cuerpo bello, en ocasiones estereotipado, porque también me interesaba hablar de cuál es la estética de la cultura de masas y de la sociedad del espectáculo, por ello empecé a explorar con un formato específico que es el de los reality shows ¡Cómo el cuerpo se convierte en el motor que impulsa todo ese andamiaje del merchandising! Es decir, estoy hablando del reality  shows como un formato en el que estéticamente convergen el voyeurismo y el exhibicionismo, que son dos tendencias ya analizadas por la psicología,que las considera como enfermedades, como una parafilia del que le gusta mostrar u observar. Este canon, estos estereotipos, se venden en televisión y uno se acostumbra a esas imágenesQuise entonces involucrar al espectador como persona observada ¡Cómo el cuerpo se vuelve un objeto visual dentro de una relación espectacular!

Oculto

Oculto

 La textura del cuerpo 

“Al explorar el blanco y negro, como una alegoría a un recuerdo, lo que hacía era englobar muchas condiciones de esa intimidad, vuelvo y digo, eran cosas“modeladas”, había que darles“frescura”, algo que podía lograr a través de la mancha, un lenguaje plástico, que no fuera la reproducción mecánica de la fotografía. La intención era apropiarme de ella, darle una interpretación.He explorado diferentes elementos dentro de la creación plástica y considero que es el dibujo el eterno retorno”. Era un adolescente cuando topé por primera vez con la obra “Oculto”, expuesta en la sala Carlos Drews Castro. ¿Cómo olvidar aquel hombre desnudo, el fondo oscuro, su figura atlética, inclinado un poco a la derecha del cuadro, que se oculta el rostro con una mano mientras la otra le sirve de apoyo, con el hombro en alto, en gesto de vergüenza, cubriéndose? La tinta de café se hacía aceite en su cuerpo, qué digo, era una suerte de óxido, de corrosión del aire, de saturación. Dos moscas que en un principio se piensan reales, reposan, una en su brazo, otra en su pierna, con indiferencia, no así para el espectador. Como la mayoría de participantes eran estudiantes, le pregunté por aquella época: “Cuando entré a la UTP me di cuenta que habían exposiciones a nivel local, en la sala Carlos Drews Castro, en el Museo de Arte. Había convocatorias abiertas, así que empecé a revelar lo que para ese entonces era objeto de mi interés, es decir, el graficar, el representar, mimar, hacer mímesis. A partir de estos estímulos que se recibieron en cada una de las convocatorias, pude concentrarme en un laboratorio, si se me permite, creativo, donde era el cuerpo, la figura humana, el motivo iniciático. El cuerpo presente en primeros planos, algunos elementos que en la composición me dieran referencia al acto de mirar, de la intimidad, del fisgonear, del estar un poco detrás. Inicié con el carboncillo sobre papel, en unos formatos intermedios, de 1,50 x 1 mt. Exploré una técnica muy interesante, con el café/tinto, con pinceles, con aerógrafo, a jugar un poco más con la textura y la mancha, ya que estaba acostumbrado a un sistema de dibujo “mimado”, así que al acercarme a estas técnicas, entre ellas la fotografía, encuentro elementos expresivos hondos. El primer llamado técnico procuró una carga monocromática que se complementó con la mancha, el acto expresivo, esta forma de conciencia quizá me gobernó, era la “mancha”, el acto. Tenía como referente innegable a Luis Caballero, quien sirvió en esa búsqueda de una estética particular a la hora de  representar el cuerpo en infinidad de formas y acontecimientos. Ahora bien, he venido haciendo una analogía con el voyeur, con ese ser que está pero no está, que no se hace visible y para eso utilizo como símbolo a la mosca, para mí, la mosca tiene ese connotación, sus ojos tienen un valor agregado porque su visión es de 360° y tiene la posibilidad de estar en cualquier espacio y no hacerse notar por diminuta ¡eso es lo que hace un voyeur!, está detrás de la cortina, del picaporte, de la persiana y se hace imperceptible. Lo que yo de manera intencional hacía en mis dibujos era tomar esa postura, realicé entonces 17 obras, en un formato de 1,0 por 1,50 mts, la cual estuvo expuesta en el 3° piso del Museo de Arte, y algunas después fueron llevadas a otros espacios, como  el Salón Nacional  de Artistas, el 40 Salón Nacional de Artistas, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, MamBo, consecuencia de un proceso curatorial y de seguimiento llevado a cabo por el colectivo AgoraLep de Manizales. Era el cuerpo una excusa para llegar a aproximarme a la imagen, después me di cuenta que era eso, el hábito cotidiano, el espacio íntimo y su solemnidad, la vida cotidiana”.¿Por qué el tinto?, insisto. El tinto se debe a una experiencia anecdótica, por accidente lo derramé sobre el papel, el dibujo a carboncillo sufrió un contraste con el blanco, los colores tierra y el negro… algo expresionista”.

Este mundo es un pañuelo

Este mundo es un pañuelo

La ciudad 

“Las artes en la ciudad se mueven en espacios de exposición, por decirlo de algún modo, burocratizados, en los que tuviste que haber participado en alguna convocatoria para que tenga relevancia la obra, por lo que se debe ser muy consciente de todo el proceso individual. Siempre hay momentos en los que los colectivos se apropian del espacio público.Cuando entré a la UTP en el 2002 me encontré con una serie de artistas y compañeros que tenían inquietudes similares. Estoy hablando con precisión de Ricardo Muñoz Izquierdo, por el dibujo, él había expuesto también en el Salón de Arte Joven, en el Salón de Agosto, y en la convocatoria Talentos del Instituto de Cultura. Hablo de artistas como Ángel Balanta, que tiene una forma singular de exponer lo urbano, las situaciones de la cotidianidad. También tengo entendido que la Generación del Giro fue un seguimiento que se hizo a un momento específico en la ciudad. La Maestría en Estética y Creación acompañó este proceso, invitaron a algunos artistas que en algún momento asistieron a convocatorias, se presentaron en Salones Nacionales, Regionales, en espacio abierto, artistas que continuaban en el proceso de formación y creación. El mismo año del 2008 en el Banco de la República, se realizó una convocatoria que se llamó Imagen Regional. Allí participé en la Versión VI con la obra de los Reality Shows y VII, en 2011, con la instalación “En la olla”, ahora seleccionada para una exposición en Bogotá que se llama Dibujos con luz, convocada por la organización Rellena. En la convocatoria participan 90 artistas de cinco nacionalidades diferentes. Esta exposición tendrá lugar dentro de poco”.

Es mediodía pleno, pasamos de ver videos musicales de su predilección, al mejor estilo del Circo del Sol, en el estudio, para instalarnos en la cocina, donde Ricardo Muñoz, su inquilino, sin camisa y en bermudas, prepara la ensalada de lo que promete ser un almuerzo variado y fresco como su ánimo. Nos sentamos en el comedor y hacemos de una jarra de refresco la pausa suficiente para saber más de lo que piensa Edwin Morales de la ciudad: “En Pereira el arte sobrevive en parte del mutuo elogio, donde uno puede estar muriéndose del hambre y haciendo una exposición a la que asisten 200 o 300 personas y es probable que toda la inversión no se recupere, por eso debe emigrar y conocer otros espacios o de lo contrario dedicarse a pintar por encargo, retratos, barranqueros, paisaje cultural cafetero. Lo importante es que la obra circule y eso es difícil de lograr desde aquí. En este sentido, fue interesante enfrentarme a otros contextos, ir a Bogotá, conocer algunos museos dentro y fuera del país, estudiar en España, apreciar la magnífica obra de Gaudí, inclusive ver realizado el sueño de visitar en el 2009 la Bienal de Venecia, en Italia, donde pude enterarme del nivel de exploración artística, el nivel de compromiso con la investigación, ver las posibilidades que existen en el mundo creativo, desarrollar proyectos. Así, mis trabajos obedecían a otro tipo de público, ya no era una sala de exhibición en la ciudad, ya no era una sala alterna en una calle o en una cuadra, como sucede en Pereira, sino clientes reales de un estudio, de una marca que pide campañas y desarrollos conceptuales de ideas creativas”. Se disponen en el comedor aceites, vegetales, un arroz vaporoso y en general la sensación de humedad, de ansia de vida. Ricardo se sienta al fin, y en el acto los cubiertos se elevan.

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Al final de la tarde 

La exposición “Mundos” fue planteada desde antes de viajar al exterior como una exposición individual en la que se hacía una recopilación de lo que venía desarrollando a nivel de investigación, allí instalé 23 obras que reflexionan la cotidianidad y los “mundos” presentes en ella. Una de las definiciones que tiene la palabra es su descripción geológica, su distribución continental, ahora bien, esta forma del mapamundi fue la excusa para vincular el objeto cotidiano, el cabello sobre el jabón, una sopa de letras sobre un muro, como crítica frente a lo que estamos haciendo con nuestro planeta. Obras como “En la Olla” que plantean con justicia la connotación que tiene esta frase en nuestra sociedad: ¿Qué es una olla? ¿Qué es estar en la olla?, y todo esto tiene la riqueza de la metáfora visual, la riqueza de la metáfora de la vida cotidiana. Esto, sin duda, fue un gran salto, explorar los objetos, las relaciones filosóficas existenciales que establecemos con los objetos y la forma como notamos la realidad, porque el público de Pereira estaba acostumbrado a ver en Edwin Morales un hombre que se interesaba por la intimidad y la figura humana, pero aquí se presentan otras posibilidades que me dan, si se quiere, una libertad técnica más acorde con las tendencias del arte  contemporáneo”. Ceci n’est pas une pipe, dice al expulsar una bocanada de humo sin contener la risa, yo sigo esos hilos como una ruta propia. Amodorrado un poco, se toma el café, su grito oscuro, dirá Rafael Courtoisie, su corazón negro, y confiesa, pasa su sombra empedrada de palabras sobre estas hojas blancas del sueño: Reconozco que en algún momento he sido voyeur o exhibicionista, entonces ¡hasta qué punto me siento identificado!, ya no es el blanco y negro, sino el color,  por la necesidad de hacer una lectura amplia, una poesía visual como la de Chema Madoz desde la fotografía. Me doy cuenta de las posibilidades de creación con los objetos que se convierten en el insumo principal de las representaciones, estoy hablando de Vik Muniz, en toda la elaboración de sus collages; cuando me acerco a esta obra es con interés de explorar ese espacio íntimo, espacio sagrado, doméstico, en los que el diseño y la creación van de la mano, lo cual implica tener nuevas posibilidades dentro del campo del arte, un lenguaje cercano a la tipografía, a la ilustración editorial; ya no es el cuerpo el protagonista, ahora es la relación poética que hay con el espacio, los objetos, el lenguaje. En el 2008 trabajo dos videos frente a lo que sucede con nuestro ambiente, expuestos en un mercado en Valencia, España, “Experimenta”, como resultado de un máster en Producción Artística, en la Universidad Politécnica, los titulé “Move” y “A fuego lento”. Allí conviví con el maestro Manuel Silvestre Visa, quien me abrió un mundo de posibilidades, ver la historia del arte, las esculturas, los museos, conocer la cantidad de técnicas y formas de representación,tales como el Photoshop,  la ilustración y foto edición digital”.

Otro sorbo de café, para estar despiertos, para vigilar, para matarse, el café. La fatiga es evidente, miramos, quizá, la ventana trasera de la casa, el viento entrar a rafagazos, la tarde soñolienta. “Al enseñar, descubrí que lo más importante es interiorizar la experiencia que se tiene frente al acto creativo y saberlo transmitir. Implica un reto generar proyectos o ejercicios que inviten al espectador o en este caso al estudiante, a pensar su cotidianidad de una manera creativa”.

En el rellano de la escalera, le pregunto como a mi conciencia, qué espera de la academia, de sus aprendientes: “Cuando vean una materia como Narración Gráfica, que recuerden ¡cuáles son sus ensueños, sus superhéroes, sus temores, sus recorridos!, escudriñar en la experiencia los mayores motivos para la creación, en las cosas que están a la espera de ser descubiertas, así tiene un sentido verdadero el efecto multiplicador del conocimiento”.