Carolina Saldarriaga es la gestora del Festival de Literatura de Pereira -FELIPE-, un evento que concluye su cuarta edición consecutiva este año y que ha convocado en la ciudad a escritores y creadores de todo el país para hablar sobre literatura. Por la nómina del FELIPE han pasado autores de la narrativa colombiana contemporánea como Pablo Montoya, Daniel Ferreira y Giuseppe Caputo. También artistas y escritores locales.

Redacción TLCDLR
¿Cómo empezó el FELIPE?
En el 2010 creamos la Corporación Casa Creativa y en 2011 enviamos un proyecto al Ministerio de Cultura para una convocatoria que se llamaba “Leer es mi cuento”; era distinta a las convocatorias de concertación. A nivel nacional ochenta proyectos ganaron, entre esos el nuestro llamado “Al pie de la letra”. Nosotros hacíamos promoción de lectura en espacios no convencionales, leíamos fragmentos de textos o de cuentos que crearan suspenso y los dejábamos cortados en el momento clave. Entonces le decíamos a la gente “si usted quiere saber cómo termina esta historia, vaya a la Biblioteca y busque el libro, se llama así”. Hacíamos también talleres de lectura y escritura, y animación lectora en general. Eso fue hasta el 2014; ese año quisimos tener más impacto, ya teníamos experiencia en promoción de lectura, así que quisimos crear el Festival, la primera versión fue muy sencilla, pero tuvimos éxito, no esperábamos que la gente nos copiara. La idea que siempre hemos tenido en la cabeza es apartarnos de esa visión de que la literatura es solo para gente culta, que hay que pagar mucho por un libro, entonces solo los que leen son ellos. Nosotros queremos mostrar que también hay otras cosas para leer, no solo esa estructura rígida de la academia y del libro. Nuestro público son los jóvenes, es decir, un público no lector.
En la segunda versión –año 2015– nos inventamos ese personaje que es FELIPE y empezamos a jugar con la idea de que iba promoviendo lectura, hicimos una imagen más juvenil y colorida, nos inventamos el bigote que al mismo tiempo es un libro y en la campaña de expectativa pusimos imágenes de escritores famosos con el bigote azul preguntándose quién era FELIPE. A la gente le gustó mucho. Ya el tercer año –2016– aprovechamos que era el tercer FELIPE y lo convertimos en un rey: FELIPE III, que era un rey medieval que venía a hacer proclamas y a invitar a los encuentros literarios.
¿Qué se proponen con el Festival?
Tenemos varias estrategias: promover la escritura y la lectura. La escritura se promueve con el concurso “Cuentos cortos para esperas largas”, que se premia durante el FELIPE. En la primera versión hicimos una compilación de literatura universal, fue un librito muy pequeño con cuentos universales. Pero para la segunda versión se nos ocurrió hacer un concurso y publicar el resultado, entonces recibimos 86 cuentos. El tercer año del FELIPE llegaron más o menos 150 cuentos y publicamos nuevamente el libro con los mejores. Y para este año ya llegaron más de 400 cuentos, incluso de colombianos que viven en Inglaterra.
La otra estrategia ha sido la promoción de lectura a través del “Libro picnic”, que desde el comienzo ha querido promover espacios de lectura al aire libre, más relajados, a través del alimento. Todo eso lo consolidamos: el FESTIVAL, el Libro Picnic, la publicación de los cuentos y el concurso.

¿Hay FELIPE para mucho rato?
Cada año me pregunto lo mismo. Como no tenemos un músculo financiero grande dependemos del dinero que nos da el Ministerio de Cultura, entonces siempre nos preguntamos si el día en que no nos ganemos la convocatoria podremos hacerlo o no. Pero al mismo tiempo la experiencia nos ha permitido desarrollar esos contactos necesarios, esos aliados que nos apoyan. Todos estos escritores que han venido en las cuatro ediciones han quedado enamorados del Festival, les encanta la idea, la imagen, el espíritu fresco y el público al que nos dirigimos, entonces pensamos que quizá si sea posible continuar cuando no estén los recursos porque ya tenemos credibilidad. Lo que sí sabemos es que no queremos crecer, ni convertirnos en un gran Festival, sino seguir apostándole a los espacios como los barrios y los colegios, y al público joven que nos sigue y nos acompaña.
En Pereira ha surgido una oferta cultural muy variada en los últimos años de la cual ustedes son parte. ¿Qué le parece este nuevo ambiente que se vive en la ciudad?
Eso es bueno y es malo a la vez. Es un capital cultural muy interesante esa oferta de eventos que hay, pero también eso hace que sea una oferta estacional, no tenemos infraestructura como museos, o sitios permanentes y específicos de oferta cultural. Para el pereirano es bueno cuando se hacen los eventos, pero desde el turismo no funciona porque cuando llegan los turistas en otras épocas del año no hay nada. La mayor parte de los eventos están centralizados a partir de mitad del año, todos son en agosto, septiembre y octubre, entonces el resto del año en Pereira es poco lo que se hace. Es parte de lo que debe hacer la administración municipal: financiar proyectos, museos, una oferta más variada. Otra cosa es que la responsabilidad se le deja a organizaciones con poco músculo financiero, como la nuestra, y eso también es bueno y es malo. Es bueno porque están surgiendo y haciendo cosas interesantes; pero por otra parte la capacidad es limitada, no hay organización conjunta.


