GOBIERNOS TRÁGICOS, GOBIERNOS TORPES, GOBIERNOS MALOS

…los colombianos debemos reflexionar sobre a quienes elegimos para que nos represente en el poder (…) El flagelo de la pobreza y la ignorancia nos convierten en un pueblo fácil de manipular.

 

 Escribe / Carlos Alberto Cano P.*

La historia política de Colombia en el siglo XX estuvo cargada de tragedias y dramas, discusiones, discordias y desavenencias, pero también vivió repleta de desastres y cosa negativas que poco a poco mostraron la realidad de un país pobre y lleno de necesidades.

Pero hay algo que llama la atención, muchos de los problemas se gestaron durante los gobiernos conservadores –no voy, ni pretendo dar lecciones de historia en este espacio, solo estoy refrescando la memoria de muchos de ustedes–.

La década del cuarenta del siglo XX fue nefasta y trágica.  Durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez la violencia tomó su forma natural en nuestro país, este periodo que se conoce como la “época de la violencia” trajo como consecuencias el recrudecimiento del enfrentamiento partidista (conservadores y liberales matándose entre sí), motivados e impulsados por los “líderes” de la época, Laureano Gómez y Alfonso López Pumarejo, son solo los dos representantes más destacados.

Durante el gobierno de Mariano Ospina fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948. Este acto fratricida se conoce como “El Bogotazo”. El partido de gobierno era conservador. Luego llega al poder Laureano Gómez por un periodo muy corto en 1950-51 (quería acabar a los liberales sin ningún tipo de contemplaciones. Era beligerante y fascista, la violencia se recrudeció en esta época). Duró en el poder un año y por una enfermedad tuvo que retirarse de la presidencia, quien lo remplazó fue Roberto Urdaneta, también de línea conservadora.

Esos años fueron violentos y generaron convulsión y muerte en esta tierra amada y a la vez odiada. Fue tan grave la situación que el 13 de junio de 1953 se tomó el poder el General Gustavo Rojas Pinilla: militar, ingeniero y también conservador. Durante el tiempo que estuvo en el poder, como cualquier dictador, hizo de las suyas, control de los medios de comunicación, trató de buscar cohesión con el pueblo, los más desfavorecidos, pero terminó aliado con las élites y su iniciativa se vio agotada por la intervención de las fuerzas conservadoras, que terminaron sugiriendo una junta militar para que gobernara el país. Esta junta militar estuvo en el poder entre 10 de mayo de 1957 y el 7 de agosto de 1958. El periodo fue de relativa calma, pero también hubo muertos.

Para 1958,  los partidos tradicionales dieron un vuelco sin precedentes. Las fuerzas políticas contradictoras se aliaron  con el propósito de “buscar la calma entre tanta revuelta, buscar la paz”, en lo que se conoce como el “Frente Nacional”,  sin embargo y como lo han documentado varios historiadores, el principal objetivo era no permitir la llegada nuevamente al poder de Gustavo Rojas Pinilla, o algún grupo de corriente socialista o comunista, que poco a poco venían haciendo incursión en el país y se venían mezclando con los grupos guerrilleros liberales, que existían desde la década del cuarenta. Aquí hay que aclarar que, en otras oportunidades, ya se habían dado acuerdos o coaliciones políticas que también han sido documentadas: 1854, 1857, 1867, 1869, 1879, 1883, 1888, 1904, 1909, 1914, 1922, 1930, 1932, 1947, 1948, 1949, 1953, 1956, 1957 y 1958.

El “Frente Nacional” se pactó en 1958 (los protagonistas fueron Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo) y se extendió hasta 1970; sin embargo, se puede decir que llegó hasta 1978, cuando finalizó el gobierno de Alfonso López Michelsen, que, si bien es cierto, se había negado a participar en el “Frente Nacional”, lo hizo de manera indirecta al ser gobernador del Cesar entre el 21 de diciembre de 1967 y el 14 de agosto de 1968, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, tercer presidente del acuerdo.

Este pacto entre conservadores y liberales fue un periodo muy complicado para la realidad nacional. Durante estos años, la violencia se incrementó en vez de reducirse, se consolidaron los grupos guerrilleros de izquierda y aparece el flagelo del narcotráfico.

El segundo gobierno del “Frente Nacional” fue significativo para el recrudecimiento de la violentica. Guillermo León Valencia, un personaje ilustrado de la élite nacional, tomó decisiones radicales con el ánimo de acabar con los grupos de campesinos que se oponían al poder. La toma de Marquetalia el 18 de mayo de 1964 y 22 de junio de 1964, es el inicio de la consolidación de grupos guerrilleros como las Farc, el ELN y el EPL. Esto se dio bajo un gobierno conservador. En realidad, Valencia hizo pocos aportes al país, pero se identifican daños colaterales a partir de sus acciones. Con la llegada al poder de Misael Pastrana Borrero (conservador), la situación no cambió, la forma como obtuvo la máxima magistratura con el rumor de fraude electoral ayudó a que se creara el Movimiento Revolucionario 19 de abril (M-19).

En 1982 alcanzó el poder Belisario Betancur Cuartas, su ministro de Minas y Energía durante este gobierno fue Iván Duque Escobar (padre del actual presidente de la República), ambos de línea conservadora. Crearía yo que ha sido uno de los presidentes más desafortunados del siglo XX, le tocó enfrentar la toma del Palacio de Justicia (como consecuencia de un intento de acuerdo de paz fallido con el M-19), el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla por parte de los narcotraficantes y la tragedia de Armero (menciono a Duque Escobar porque no fue eficiente para prevenir la tragedia anunciada con antelación).

Asimismo, otro de los gobiernos complejos, imprecisos e incoherentes, fue el de Andrés Pastrana Arango (conservador e hijo de Misael Pastrana Borrero). Su presidencia coincidió con el final del siglo XX e inicio del siglo XXI. Infortunado por las catástrofes, le tocó el terremoto de Armenia y el Eje Cafetero el 25 de enero de 1999. Al igual que el Gobierno de Betancur,  trató de iniciar una acuerdo de paz en  unas negociaciones fallidas en San Vicente del Caguán (1998-2002) con el grupo guerrillero de las FARC, liderado por  Pedro Antonio Marín Marín, alias “Manuel Marulanda Vélez”, más conocido como “Tirofijo” –quien por cierto fue protagonista en la toma de Marquetalia, durante el Gobierno del ya mencionado Guillermo León Valencia (abuelo de la senadora Paloma Valencia)– entregándole a los guerrilleros una extensión territorial grande, de cuatro municipios del Meta y uno del Caquetá (42.000 kilómetros cuadrados,  conocido como zona de distensión ). Durante este despeje se incrementaron los secuestros masivos en las carreteras –las “pescas milagrosas”–, los asesinatos y las actividades ilícitas conectadas con el narcotráfico, la extorsión, como consecuencia también se incrementa  el desplazamiento de los campesinos. La historia también lo recordará por la firma del “Plan Colombia” con los Estados Unidos durante el gobierno de Bill Clinton.

Por último, el presidente actual Iván Duque Márquez, que si bien llega al poder haciendo parte del Centro Democrático, no menos cierto es que su línea de pensamiento es conservadora, como lo ha mostrado durante estos dos años. El asunto es que al igual que Belisario Betancur y Andrés Pastrana Arango en el siglo XX, pasará a la historia como el primer presidente del siglo XXI, con tragedias complejas, que en parte no tienen nada que ver con su personalidad, pero sí con su forma de actuar frente a los sucesos.

En esta época estamos viviendo una situación única en la historia reciente, la pandemia del Covid-19, y los huracanes que azotaron a la región Caribe. También será recordado como el presidente del retorno a la guerra, quien por múltiples medios trata de acabar con el acuerdo de La Habana, haciendo recrudecer la violencia.

Son muchas las razones que nos llevan a reflexionar sobre nuestros gobernantes, pero más si son de esta línea ideológica en particular, las coincidencias son interesantes. ¿Qué les pasa?

Para terminar, los colombianos debemos reflexionar sobre a quienes elegimos para que nos represente en el poder, pues al no hacer la reflexión y decidir inapropiadamente, repetimos la historia y seguiremos estancados en malas administraciones: siendo un país violento, descuidado en sus gestiones, corrupto, favoreciendo a los “Clanes políticos”, incrementando la desigualdad que es uno de los principales detonantes de la violencia. El flagelo de la pobreza y la ignorancia nos convierten en un pueblo fácil de manipular.

 

Nota: en la página del representante David Racero hay un artículo que muestra los vínculos familiares y los clases en torno al presidente (ver).

Y el tema se vuelve más interesante al leer el libro Los clanes políticos que mandan en Colombia, de León Valencia.

*Académico; correo: carlosacanop@hotmail.com