Con docenas de estudiantes vestidos de luto, coreando cánticos y portando pancartas, así estaba la entrada principal de la Universidad de Católica de Pereira (UCP) el lunes 2 de diciembre. El despido de ocho profesores, la mayoría de ellos con 15 o más años de servicio a la institución, detonó la protesta. El rector Jhon Fredy Franco y el vicerrector académico Jesús Gabalán renunciaron luego del despido masivo que dio pie a las protestas. Habría más renuncias.

 

Redacción LCDR

La tarde del jueves 28 de noviembre la sala de profesores de la UCP era un escenario de dolor. Mientras los profesores desvinculados recogían los elementos personales que por lustros habían tenido en sus cubículos, sus compañeros los ayudaban a empacar en improvisadas cajas de cartón. El llanto y las voces de solidaridad inundaban el espacio. La orden era perentoria: debían desocupar el lugar antes de las 6 p.m.

Con una escueta carta donde se anunciaba la terminación unilateral del contrato –que se renovaba cada año– y un breve agradecimiento por los servicios prestados se anunció esa misma tarde el despido masivo que no tenía justificación alguna, por lo menos nunca fue conocida por los profesores despedidos, de acuerdo con lo manifestado por tres de ellos.

Este hecho fue el final de una suma de manifestaciones de inconformidad por parte de docenas de profesores, quienes veían cómo el presbítero Jhon Fredy Franco Delgado, rector hasta ayer lunes, tomaba decisiones inconsultas con los estamentos respectivos. De nada valieron los llamados al diálogo y construcción conjunta del proyecto de universidad, propuesta aprobada unánimemente por la asamblea general de profesores convocada en semanas pasadas.

El exrector, presbítero Jhon Fredy Franco (izquierda), durante el acto de respaldo al sancionado alcalde Gallo cuando fue notificado de una primera sanción en 2017. Foto / Archivo

Entre los despedidos están la representante profesoral al Consejo Superior, Gloria Stella Salazar; su suplente, Carmen Adriana Pérez, y la representante profesoral ante el Consejo Académico, Mónica García. Con esta decisión “se quebrantó lo dispuesto en los artículos 10 y 17 del Estatuto docente de la UCP, porque habían sido elegidas en el 2018 para representar a los profesores por dos años, además se lesiona el derecho a la deliberación y debate dentro del marco respetuoso del ámbito académico”, manifestó un profesor de la UCP que pidió reserva de su nombre.

Como lo manifestó otro de los afectados, el profesor Pedro Pablo Ochoa, “se ha despedido a varios docentes, no a los mal evaluados, no a los que tienen más quejas o procesos en su contra. Se ha despedido a los que tenían la voz de los profesores, a los representantes docentes, a los que expresaban la opinión de sus compañeros, a los que no temían quedarse callados. Han despedido a los que hablaban, porque callar las voces también es un acto político.  Lo que está sucediendo es muy significativo porque están tratando de quitarnos la palabra y cuando nos quitan la palabra nos están quitando la humanidad”.

En un comunicado de solidaridad difundido hoy por la Asociación de Profesores Universitarios de la UTP (ASPU),  se manifiesta que “Es por ello que denunciamos públicamente, ante la comunidad académica regional, nacional e internacional,  al rector, Pbro. Franco Delgado; al obispo Rigoberto Corredor, y al recién llegado al Consejo Director –en representación de los gremios económicos– Felipe López Hoyos, porque han traicionado el principio de humanidad que guio por décadas a la Universidad Católica, siendo modelo ético para otras instituciones en términos de diálogo constructivo, respeto por el pensamiento crítico, acción colectiva entre todos los estamentos, y transparencia administrativa”.

Hasta el momento no se conoce declaración alguna de los directivos ni de la institución, salvo un escueto comunicado de ayer donde se dio a conocer la renuncia del rector –que para muchos de los consultados habría exigido el obispo Corredor, presidente del Consejo Superior –. En este comunicado se afirma que la “Universidad Católica de Pereira agradece al Pbro. Jhon Fredy Franco Delgado su compromiso, responsabilidad y su proyección moderna e innovadora en la ejecución del Plan Estratégico de Desarrollo formulado para el periodo 2016-2020”.

Esta afirmación contrasta con otras voces, como la del profesor y exvicerrector académico de la UCP Jaime Montoya Ferrer, quien en comunicación pública afirma que en los dos años anteriores la universidad ha tenido pérdida operativa, hecho que atribuye a varias razones, entre ellas el “crecimiento de los cargos administrativos, [el número de] los funcionarios administrativos supera el de los docentes de tiempo completo. Segundo, con el fin de lograr las metas que imponen los estándares de calidad para los sistemas de acreditación, se elevó de forma considerable la contratación de profesores con doctorado y se otorgaron también cada vez más facilidades para realizar estudio de doctorado asignando un rubro importante a formación”.

A esto se sumaría la tendencia nacional en cuanto a la disminución en el número de matriculados en las universidades, con particular énfasis en la universidad privada, lo que se traduce en menores ingresos por este concepto. Como se divulga en un informe de la Asociación Colombiana de Universidades –ASCUN– “Tan solo en 2017, por ejemplo, en el primer semestre se inscribieron 1‘276.557, pero solo se matricularon 487.511”.

Así lucía la entrada principal de la UCP el lunes. Fotografías / Christopher

Hablan los estudiantes y egresados

Los estudiantes se han manifestado a través de plantones. Uno de ellos el sábado pasado en la plaza cívica Ciudad Victoria y otro ayer lunes en las instalaciones de la UCP.

Andrés Pereira, representante estudiantil.

Andrés Felipe Pereira, representante estudiantil ante el Consejo Superior, afirmó sobre el despido que “no son docentes cualesquiera, realmente son docentes de los que más han aportado a la comunidad y los estudiantes nos sentimos muy incómodos frente a ese tipo de decisiones que nos tomaron por sorpresa […] Este despido va un poquito en contra, primero, de la filosofía institucional y, segundo, de los medios que deberían llevarse a cabo para solucionar las dificultades que se puedan presentar dentro de la universidad”.

Pereira añadió que la salida del rector lo “pilló mucho de sorpresa, es algo que nadie esperaba, principalmente porque era una de las personas con las que queríamos entablar diálogo […] ¿por qué despedir a los profesores que llevan más tiempo y no solo eso, que en este tiempo más han aportado a la comunidad y que también han sido profesores altamente cualificados, que ha soportado e impulsado la calidad académica y el crecimiento de la universidad”.

Maria José Tovar, egresada.

Por su parte María José Tovar, egresada del programa de Psicología, se unió al plantón porque “esta universidad me enseñó mucho, pero quienes realmente me enseñaron fueron mis profesores y no quiero que los estudiantes que están hoy inscritos en la universidad tengan tan mala calidad académica. Se despidieron ocho profesores que van a causar problemas y consecuencias en el tipo de calidad académica que se les va a dar […] no solo por el despido, también por las injusticias y todo el exceso de trabajo que están teniendo los docentes actualmente”.

La egresada opinó además que “cuando se instaura este nuevo rector (refiriéndose al presbítero Franco) hay muchos cambios a nivel administrativo, dentro de esos cambios fue poner decanos y directivos de programa aliados a su pensamiento, que estaban a favor e iban a seguir todo lo que el rector quisiera […] todo ese equipo de decanos y directivos que van a seguir instaurando esta represión. Estamos aquí porque queremos esta universidad, nuestro sentido de pertenencia está aquí y porque no queremos que nuestros profesores y profesoras sigan sufriendo estas injusticias”.

“La justificación que dan es que es por recorte de presupuesto, pero son docentes con un nivel en Colciencias alto, un nivel investigativo alto, son docentes que llevan más de 15 años dentro de la institución universitaria. Nos duele que los docentes de calidad sean los que están echando y aparte que sea injustificado. Esa es la gota que rebosó la copa de todo porque vienen ocurriendo en la universidad cosas muy extrañas, la renuncia del padre rector nos parece extraña en este momento tan crucial”, fue el comentario hecho por Andrés Guarín, estudiante de Comunicación Social-Periodismo.

Para el jueves de esta semana se citó a reunión extraordinaria del Consejo Superior para elegir nuevo rector, ese mismo día también fue convocada una asamblea general de estudiantes. Mientras tanto, el miedo se expande por el campus de una universidad que en el pasado fue ejemplo por el manejo ético de sus relaciones institucionales.

Pre-pliego de peticiones de estudiantes

  1. Reintegro de los docentes, disculpas públicas y explicación argumentada del motivo del despido.
  2. Renuncia de los cuatro decanos de facultad y el vicerrector por su complicidad en los hechos que tienen a la Universidad en crisis, sus actitudes y poca capacidad de diálogo ponen en riesgo el buen ambiente laboral y las relaciones dentro de la comunidad académica.
  3. Nombramiento de un nuevo rector con los conocimientos idóneos, carácter democrático, perspectiva académica y experiencia para ejercer el cargo.
  4. Detención de la mercantilizacion de la universidad, repensar las estrategias que ponen por encima lo económico sobre lo académico, tipo escuela de verano ‘Summer School’ o ‘Influencer day’.