LARGA DURACIÓN EN EL PARO

Aún la institución habla de vándalos y se indigna porque el 20 de julio alguien ondeó la bandera al revés.

Por / Gustavo Vargas

El Paro Nacional en Colombia inició en noviembre de 2019. Las personas recorrieron las calles de distintas ciudades para exponer una preocupación: la palabra crisis era inevitable, aunque los mensajes del gobierno celebraran la ausencia del conflicto y la fe en el orden institucional. La comunicación eufemística ubicó todo en lo colateral. Funcionarios y periodistas hablaron de vándalos y puestos policiacos quemados, mientras un joven en Bogotá caía por una recalzada disparada en su contra. El agente del ESMAD apuntó con su escopeta calibre 12, apretó el gatillo y el proyectil retumbó.

Si bien el Paro inició en un mes de 2019, nadie instaura ese año como mito fundacional. Desde inicios de este siglo los colombianos construyen la memoria de un conflicto que cruza desapariciones, desplazamientos forzados, minas antipersonal, narcotraficantes, secuestros, drogas, guerrillas, hambre, explotación medioambiental, paramilitares, asesinatos del Estado, robo de recursos públicos, políticos, reformas inesperadas, carencia de empleo y educación. ¿Olvidar? ¿Hacer borrón y cuenta nueva en el presente cuando la historiografía expone un abordaje llamado Historia de la violencia? Y en enero de 2020, en la Plaza Bolívar de Pereira, una persona de traje y sombrero subió a una banca en cuyos bordes decía PARO. Alrededor, las voces cortaban el silencio práctico de la política exterior.

Pero apareció el virus, la pandemia, el distanciamiento, los cubrebocas. Quienes tenían micrófonos culparon de las calamidades a una situación planetaria. El aporte de los contribuyentes, dijeron, salvará a la patria. Apareció la reforma de 2021 y recordó que la protesta no era vapor. Su presencia cruza las resistencias humanas en Cali, en Pereira, en Bogotá, a pesar de las armas mediáticas y de fuego que derriban acciones y jóvenes con discursos, balas y lacrimógenos. Aún la institución habla de vándalos y se indigna porque el 20 de julio alguien ondeó la bandera al revés.