Gran Jornada Nacional por nuestros Líderes Sociales del martes 24 al 31 de julio para continuar elevando nuestra voz de protesta e indignación.

 

Por / Yuliana Salazar Duque*

 Colombia, un país sin memoria, ha naturalizado la muerte como si esta hubiese penetrado lo más hondo del ser e hiciera parte de la mentalidad colectiva de una sociedad en la cual la vida o la muerte no representan más que una cifra o una nota fría y amarillista del noticiero.

Cada día, en la pantalla, nos narran la nueva pérdida de alguno de nuestros líderes sociales; sin embargo, con la indiferencia que caracteriza a nuestro colombiano promedio, el hecho queda en un recuerdo fugaz que poco o nada nos interesa porque no afecta nuestra vida cotidiana o porque percibimos aquellas vidas humanas como lejanas o distantes a nuestra realidad concreta.

Pero, ¿qué pasaría si a quien asesinaran o amenazaran no fuera otra persona más que tu hijo o tu hija, un amigo cercano, un miembro de la familia, un primo, un hermano o tú? Quizás allí la indiferencia no sería una opción y tendrías que usar tu voz de protesta para decir basta ya del exterminio: deben cesar las muertes.

En Colombia, el asesinato selectivo, la violencia sistemática, el amedrentamiento y la tortura, han sido dispositivos para eliminar la diversidad de pensamiento y las renovadoras tendencias ideológicas de diferentes individuos o grupos sociales.

Estas estrategias de exterminio han sido naturalizadas en el país con el conflicto político, social y armado más largo del mundo: una Colombia con más de 8 millones de víctimas –ver el Registro Único de Víctimas–, entre ellas 7,7 millones desplazados –según Acnur–, de los cuales muchos han terminado revictimizados por la incapacidad del Estado para restablecer los derechos vulnerados.

Es importante resaltar que somos el país con más desigualdad social de América Latina, donde 9,9 millones de personas viven en condición de miseria (ver), situación manifiesta en el incremento de las brechas sociales donde el 1% más rico de la población concentra el 20% del ingreso (ver), así como el 1% de los propietarios concentra el 80% de las tierras rurales (ver). No podemos perder de vista que la tierra ha estado en el centro del conflicto político, social y armando y que han sido las comunidades rurales las más afectadas por estas disputas.

A la izquierda Francia Márquez, lideresa defensora de derechos humanos y del territorio. En el centro líderes sociales asesinados: Yolanda Maturana (Pueblo Rico, Risaralda), Temístocles Machado (nació en Bagadó, Chocó y luchó en Buenaventura donde fue asesinado); Wilson Saavedra (excombatiente de las FARC asesinado en Tuluá, Valle del Cauca). Mural realizado por Snare, un artista comprometido con las causas sociales y populares. Realizado con el apoyo de organizaciones sociales

Ahora bien, entre los nuevos campos en confrontación se encuentra el ambiental, anclado a la pugna por la apropiación de las riquezas naturales de nuestros territorios. No es gratuito entonces, que para el año 2014 el grupo EJOLT (Environmental Justice Organisations, Liabilities and Trade) señalara que Colombia era el país con más conflictos ambientales de Latinoamérica.

Entonces, ¿qué relación tiene la situación anterior con los más de 868 líderes sociales y 171 excombatientes asesinados después de la firma del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP?, según el reporte Todos los nombres, todos los rostros y la base de datos de INDEPAZ.

Recordemos que en Colombia han sido reiterativos los intentos de acuerdos de Paz; entre los más sobresalientes se encuentran el de los años 50, entre el gobierno de Rojas Pinilla y las Guerrillas Liberales, encabezadas por Guadalupe Salcedo Unda, asesinado un mes después de la firma de acuerdo. O en 1974 entre el ELN y el gobierno Alfonso López Michelsen. En 1984 entre el gobierno de Belisario Betancourt y las guerrillas de las FARC-EP, EPL, M-19 Y ELN. En 1986 entre el gobierno de Virgilio Barco y las guerrillas del M-19 y EPL. En 1990 entre el Gobierno de Cesar Gaviria FARC, ELN Y EPL agrupadas en la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. En 1998 entre la administración Pastrana y las FARC. O el de 2003 entre las Autodefensas Unidas de Colombia y el gobierno Uribe.

Cabe resaltar el de 1985, realizado por la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar que derivó, tras los Acuerdos de la Uribe, en la Unión Patriótica (UP), un partido de izquierda con gran acogida por parte del pueblo colombiano, que fue exterminado por la clase dirigente del país tras percibir las posibilidades reales de poder de este grupo político.

Ahora, después de casi 24 años del genocidio político de la UP, se incurre en un nuevo intento de proceso paz cuyo incumplimiento se refleja, entre otros aspectos, en el asesinato selectivo, entre enero de 2016 y mayo de 2019, de más de 837 líderes y excombatientes, cuyas principales reivindicaciones son de carácter social y político. En lo que llevamos del año 2020 han sido asesinados 202 líderes y siete de sus familiares (ver).

Como lo señala el informe del Movimiento Marcha Patriótica, la Cumbre Agraria Étnica y Popular e INDEPAZ, Todos los nombres, Todos los Rostros, en el año 2018 el 80% de los homicidios fueron a causa de los conflictos por la tierra, el territorio y las riquezas naturales; mientras otro 17,69% estuvo asociado a pactos de sustitución o erradicación forzada de cultivos de uso ilícito.

De los 245 casos registrados para ese año, 44 correspondían a comunidades indígenas, 21 a comunidades afrodescendientes, 40 al Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito-PNIS, 140 a procesos campesinos, ambientales y comunales.

Según este informe, de los 245 casos el “30,97 % de los homicidios fueron cometidos en contra de integrantes de las organizaciones nacionales que conforman la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular (Coordinación Social y Política Marcha Patriótica, Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, Proceso de Comunidades Negras – Autoridad Nacional Afro colombiana PCN – ANAFRO, Congreso de los Pueblos, Ríos Vivos y Movimiento por la Constituyente Popular, Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia-COMOSOC)”. Asimismo, la mayoría de los asesinados fueron defensores de derechos humanos.

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Estas cifras revelan que el asesinato de nuestros líderes y lideresas sociales, incluyendo allí a los excombatientes, no son casos aislados que se configuran por “líos de faldas” como señaló, de forma irresponsable e irrespetuosa, el exministro Luis Carlos Villegas. El asesinato de los líderes sociales es reflejo de la realidad de nuestra Colombia, un país con profundas desigualdades sociales en el que el rigor de la guerra y de las injusticias recae sobre las poblaciones más vulnerables, quienes, día tras día, reinventan formas de re- existencia para hacer frente a la difícil crisis social que se ha venido erigiendo desde tiempos históricos en la nación.

En este contexto, en 2019 en el marco de la convocatoria a la jornada de movilización nacional, en la ciudad de Pereira, diversas organizaciones, procesos y personas, decidimos hacer bonitas juntanzas para desarrollar una agenda conjunta en memoria y homenaje a nuestros líderes sociales. Durante la semana del 21 al 28 de julio y en diversos escenarios de la ciudad, se llevan a cabo múltiples actividades que tienen como propósito sensibilizar y denunciar el genocidio que estamos presenciando, con más recrudecimiento desde la firma de los Acuerdos de La Habana.

Este año 2020, para continuar elevando nuestra voz de protesta e indignación por las amenazas, hostigamiento y asesinato de los líderes sociales, queremos extender la invitación para que nuevamente realicemos una Gran Jornada Nacional por nuestros Líderes Sociales del martes 24 al 31 de julio.

En homenaje a ellos, extendemos un llamado a la sociedad colombiana para romper el silencio y la indiferencia y defender la vida desde todos los ámbitos de la existencia cotidiana. Será nuestra indignación una de las posibilidades para frenar el Genocidio: ¡Porque la vida germina donde la lucha continúa!

*Integrante Comité Organizador en Pereira de la semana de los Líderes Sociales Comité por la Defensa del Territorio de Risaralda.

#NosEstanMatando 

#SerLíderSocialNoEsDelito